Los ginecólogos baleares alertan del "desgaste extremo" de los médicos en los paritorios de Manacor: "La frustración es enorme"
El presidente de la Sociedad Balear de Ginecología exige que las derivaciones de partos sea una solución "estrictamente temporal" ante la falta de facultativos y reclama medidas reales para atraer y fidelizar especialistas

Imagen de archivo del Hospital de Manacor. / T.O./Agencias

La reducción al mínimo de la actividad de los paritorios del Hospital de Manacor por la falta de ginecólogos ha encendido las alarmas entre los especialistas. El presidente de la Sociedad Balear de Ginecología, Agustín Hernández, advierte de que el plan de contingencia que ha activado la conselleria de Salud "no es una buena solución para las pacientes" y reclama que sea una medida "estrictamente temporal", acompañada de cambios reales para atraer y fidelizar médicos.
Desde el pasado lunes, el Hospital de Manacor funciona por las tardes con un solo ginecólogo de guardia, lo que obliga a derivar a otros centros los partos y urgencias ginecológicas que no sean vitales o que coincidan en el tiempo. Aunque Salud insiste en que los paritorios siguen abiertos y que la seguridad está garantizada, la medida supone que algunas mujeres del Llevant deberán desplazarse a otros hospitales para dar a luz.
"Derivar pacientes no es lo que sabemos ni queremos hacer", subraya Hernández. "Hemos estudiado para atender a las pacientes, no para organizar derivaciones a otros hospitales. Esto es frustrante para los ginecólogos y no es bueno para las mujeres", afirma. El centro tiene de media unos tres partos al día, comenta el facultativo, a lo que hay que sumarle una estancia de unos tres días por cada uno.
Un problema estructural que se ha agravado
El presidente de la sociedad explica que la situación de Manacor "no ocurre de un día para otro" y "se ha agravado con el tiempo". A su juicio, los servicios hospitalarios están "dimensionados con criterios muy antiguos" que ya no responden a la realidad actual de la profesión, altamente feminizada.
Las mejoras laborales relacionadas con el embarazo y la maternidad (como la exención de guardias durante la gestación y hasta el primer año de vida del hijo) son, según Hernández, "absolutamente necesarias", pero requieren plantillas suficientes para poder sostenerlas. "En un servicio grande, con muchos ginecólogos, se puede asumir. En uno pequeño, como el de Manacor, un par de bajas pueden desbordarlo", explica.
A ello se suman las condiciones laborales del sistema sanitario, que considera "claramente menos atractivas" que las de otros países europeos. "Formamos médicos continuamente y luego se van fuera porque pueden cobrar tres o cuatro veces más, con menos guardias y mejores condiciones", lamenta.
"Para que un especialista venga a Mallorca desde la península tiene que pagar alquileres altísimos y asumir desplazamientos largos. En Ibiza, Menorca o Formentera es todavía más complicado", apunta Hernández, que insiste en la dificultad de fidelizar profesionales en estas condiciones. "El efecto llamada no existe si no hay plazas estables y condiciones atractivas. Nadie va a dejar su vida para venir tres meses a cubrir una baja", resume. Igualmente, valora de forma positiva que el Ib-Salut esté buscando profesionales para ampliar la plantilla de ginecólogos, tal y como aseguró el Govern en su comunicado.
Más ansiedad para las embarazadas
Con todo, Hernández no duda de que se mantengan los niveles de seguridad y calidad ("siempre habrá un ginecólogo de guardia y las comadronas están perfectamente formadas", recuerda), sí advierte del impacto emocional en las pacientes. "Las mujeres llevan meses preparando dónde quieren dar a luz, y uno de los factores clave es la cercanía. No saber a qué hospital ir genera una ansiedad añadida", señala.
De hecho, reconoce que algunas embarazadas "ya están evitando Manacor" y acudiendo directamente a otros hospitales, una situación que, según afirma, "se arrastra desde hace meses y ahora se ha hecho más visible".
"La frustración es enorme"
El malestar entre los profesionales es evidente, comenta el presidente. "Es una plantilla que lleva mucho tiempo luchando para mantener su servicio. Ver cómo se reduce y cómo se deja de dar asistencia es muy frustrante", afirma el presidente de la sociedad: "La frustración es enorme porque no es lo que queremos ni lo que hemos elegido hacer".
Hernández insiste en que el plan de contingencia que ha activado el Govern debe tener fecha de caducidad: "No puede cronificarse. Un plan de contingencia se activa ante una situación excepcional y durante un tiempo limitado. Que ahora no sepamos hasta cuándo estará vigente es lo que más inquietud genera", advierte.
Con todo, la Sociedad Balear de Ginecología reclama al Govern medidas reales y urgentes para revertir la situación, como mejorar las condiciones laborales, crear plazas estables o facilitar la llegada de especialistas.
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