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Los pescadores de Baleares afirman que el sector está en peligro por las nuevas normas comunitarias

Europa impone a las barcas comunicar su vuelta a puerto con cuatro horas de antelación y comunicar antes de su llegada las capturas que se han realizado

Los pescadores de Baleares afirman que el sector está en peligro por las nuevas normas comunitarias

B. Ramon

Las barcas de pesca profesional de Baleares han permanecido hoy amarradas al puerto como muestra de protesta ante el nuevo reglamento que se ha aprobado en Europa y que los pescadores consideran que pone en peligro este tradicional sector en las islas. Los pescadores se han concentrado esta mañana para manifestar su oposición a esta normativa comunitaria, de obligado cumplimiento que, según el presidente de las Cofradías de Pescadores de Baleares, Domingo Bonnín, se ha pensado para las barcas que faenan en aguas del Atlántico, que permanecen varios días en el mar, y no en los pesqueros de las islas, cuya jornada de trabajo no dura ni doce horas. La nueva normativa obliga a las barcas a que notifiquen con una antelación de cuatro horas la llegada a puerto. Y al mismo tiempo, también obliga, durante la travesía, a comunicar con antelación el número de peces capturados, así como sus diferentes especies. “Este reglamento nos trata a los pescadores como delincuentes, porque pretende que registremos nuestras actividades en medio del mar”, lamentó el representante de las cofradías.

Según Bonnín, es imposible que una barca que faena en Baleares pueda comunicar su llegada a puerto cuatro horas antes, porque en ese momento todavía continúa faenando y, por lo tanto, tampoco puede especificar el número de peces que ha capturado “porque aún no lo sabe”. También considera que no tiene sentido que el capitán tenga que comunicar durante la travesía toda esta información, en vez de estar atento a la navegación, lo que supone poner en peligro a su tripulación y aumentar las posibilidades de sufrir alguna colisión.

Bonnín explicó que un pesquero que navega en el Atlántico no tiene ningún problema en cumplir estas obligaciones comunitarias, porque pesca durante varios días seguidos y necesita muchas horas de navegación para regresar a puerto, por lo que el capitán tiene tiempo suficiente para anotar las capturas. Sin embargo, cuando se navega en las aguas de Baleares la situación es distinta porque el tiempo de faena es muy reducido. “Parece que en Europa el que ha aprobado esta norma lo ha hecho desde un despacho sin conocer nuestra situación”, lamentó Bonnín, que detalló que cada pescador que no cumpla con estas normas tendrá cada vez una sanción de tres mil euros.

El presidente de la cofradía señaló que los pescadores nunca se han opuesto a que las autoridades mantengan un control de las especies que se capturan, pero recordó que precisamente en Baleares, gracias al esfuerzo de los profesionales, los recursos que proporciona el mar no están en peligro. “No hay ni una sola especie que esté en peligro de desaparecer”, incidió Bonnín.

La flota pesquera de Baleares está compuesta en estos momentos por 266 embarcaciones y da trabajo a 440 pescadores, que realizan jornadas de doce horas. Este horario, a juicio de los profesionales, “hace imposible” que se cumplan estas exigencias europeas. Bonnín explicó que tampoco tiene sentido a que una barca espere en mitad del mar las cuatro horas desde que comunica su vuelta, ya que los pescadores tienen un horario para volver a puerto y entregar sus capturas. No solo les preocupa a los pescadores las sanciones económicas, sino la posibilidad de perder la licencia si se acumulan varias multas por incumplimiento de esta normativa.

Los pescadores de Baleares está convencidos de que si no se rectifica esta normativa, el sector pesquero de las islas va a desaparecer. Los profesionales no se oponen a que se cumplan las normas que regula la actividad, pero consideran que la normativa debe aplicarse bajo el sentido común, de una forma proporcional y sobre todo teniendo en cuenta el trabajo tradicional de pesca que se está realizando en la costa balear. “Nos podemos quedar sin sector pesquero”, advirtió Bonnín, que exigió un cambio inmediato de esta normativa, para que se acomode a las características específicas de esta actividad en Baleares.

Esta tarde está prevista una reunión entre los representantes de las cofradías de pescadores con la secretaría general de Pesca del Gobierno central. El tema que estará sobre la mesa es eliminar la obligación de preaviso, que es una cuestión que depende del Ejecutivo. Bonnín se ha mostrado optimista sobre la posibilidad de modificar la norma, si bien señaló que la modificación debería extenderse también a la obligación de comunicar las capturas de la jornada de pesca. El presidente de las cofradías de Baleares insistió en que “no somos oficinistas, somos pescadores”, recordando que el recuento de las capturas ya se está haciendo cuando la barca llega al puerto. “No podemos convertir la cubierta de un barco en una oficina”, insistió Bonnín. El sector ha anunciado que si esta modificación de la normativa no se produce las barcas seguirán amarradas, con los perjuicios que ello representa para el sector, ya que los profesionales no tienen la capacidad para asumir el pago de estas sanciones.

Los pescadores han recibido esta mañana el apoyo del Govern balear, así como de Vox y del Partido Popular, además de las asociaciones empresariales. El director general de Pesca del Govern, Antoni Grau, se ha mostrado en contra de esta normativa europea. Ha señalado que no tiene sentido que las barcas que faenan por las aguas de Baleares tengan que comunicar su llegada a puerto con cuatro horas de antelación, ni tampoco informar por escrito antes de su llegada las capturas que han realizado durante la jornada de pesca. Grau está convencido de que estas imposiciones al sector responden a “la ideología del anterior gobierno europeo”, si bien ha señalado su esperanza de que el actual comisario de pesca, el político Costa Kadis, pueda impulsar los cambios que faciliten el trabajo que realizan los pescadores de las islas. Sin embargo, el director general recordó que Kadis trabaja con el equipo de su antecesor, que está en contra de aprobar una modificación de la normativa que, a su juicio, se ha pensado únicamente para las barcas que faenan en el Atlántico, sin tener en cuenta que la pesca que se desarrolla en el Mediterráneo y en especial en Baleares es muy diferente. “No sabemos cómo hemos llegado hasta aquí”, señaló Grau, que recordó que la propuesta que ha planteado el Gobierno central es rebajar las horas del preaviso de vuelta a puerto, una imposición que a su juicio se debería eliminar.

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