Mallorca, epicentro de la crisis migratoria de Baleares: en 2025 llegaron a la isla 4.501 personas a bordo de 202 pateras
La presencia de Frontex en el archipiélago y la activación del centro de primera acogida de Son Tous marcaron un año que en que se alcanzaron cotas de llegadas nunca antes vistas: en agosto, época de máxima presión turística en la isla, se llegó a registrar la aparición de una patera cada dos horas y media
Llegaron por mar 267 menores extranjeros no acompañados, un 27% menos que en 2024, pero un 50% más que en 2023

Imagen del 'cementerio de pateras' ubicado en Son Tous, a escasos metros del nuevo centro de primera acogida. / Ana B. Muñoz

Baleares cerró 2025 con un balance migratorio que consolida un cambio de escala en la ruta del Mediterráneo occidental. A lo largo del año, según datos recopilados por Delegación de Gobierno, llegaron al archipiélago 7.279 personas a bordo de 397 pateras, frente a las 5.864 personas y 347 embarcaciones registradas en 2024. El incremento no fue homogéneo en todas las islas -Mallorca absorbió gran parte de la presión migratoria-, pero sí suficiente para situar la migración irregular como uno de los principales asuntos políticos, institucionales y sociales del año.
Mallorca concentró buena parte del desarrollo de este fenómeno. En 2025 alcanzó las 202 pateras y 4.051 personas, frente a las 158 embarcaciones y 2.830 migrantes del año anterior. El aumento, tanto en número de llegadas como de personas, reforzó la percepción de que la isla se ha convertido en el principal punto de entrada de la llamada ruta argelina hacia Baleares, una tendencia que ya se venía apuntando en ejercicios anteriores pero que en 2025 se tornó estructural. La oleada migratoria fue tal que en noviembre obligó a la Delegación de Gobierno a habilitar carpas en el puerto de Palma para la acogida temporal de estos migrantes.
En el conjunto del archipiélago, el perfil de las personas llegadas mostró un reparto casi equilibrado entre migrantes de origen subsahariano (49,77%) y magrebí (48,58%%), con una presencia residual de personas procedentes de Asia. Un dato que subraya la consolidación de Baleares como destino de travesías cada vez más largas y arriesgadas, con Argelia como principal punto de salida.
Agosto, un punto de inflexión
Aunque las llegadas se produjeron de forma continuada, el mes de agosto concentró los episodios de mayor presión migratoria y mayor impacto mediático. A principios de mes, en solo tres días, alcanzaron las costas baleares 659 personas en 39 pateras, una cifra inédita en un periodo tan corto. Durante aquella semana de agosto, se registró la llegada de 19 embarcaciones con 337 migrantes en menos de 48 horas, lo que equivale a una patera cada dos horas y media.
Estos picos tensaron los dispositivos de emergencia, los recursos de acogida y el debate político entre Govern, oposición y Ejecutivo central. Las imágenes de llegadas continuas y la dificultad para absorber el volumen de personas reforzaron la sensación de saturación en pleno verano, coincidiendo además con el momento de máxima presión turística en el archipiélago. La isla se convirtió en una olla a presión.

DM
Frontex, Bruselas y el pulso institucional
El balance numérico de 2025 estuvo acompañado de un debate institucional y político sostenido sobre el control de fronteras y el papel de Frontex en Baleares. Octubre fue el mes más movido en este aspecto. El delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Badal, defendía en el Senado durante su comparecencia en la Comisión Mixta de Insularidad, a petición del PP y Vox, que en febrero se había activado Frontex, colaborando«con algún medio aéreo en la detección de pateras», como había pedido el Gobierno con anterioridad. Días después, el portavoz de Frontex, Chris Borowsky, negaba al programa ‘Al Día’, de IB3, que la agencia fronteriza estuviera desplegada en Baleares: «Hasta ahora no hemos recibido esta petición de España». Badal reconoció entonces que Frontex no tenía agentes desplegados sobre el terreno, sino que opera en la zona marítima entre Argelia y Baleares con los recursos que considera oportunos.
Desde el Govern, que fue directo al choque, se cuestionó que esa actuación pudiera considerarse un despliegue efectivo, al no existir presencia estable de medios ni personal de Frontex en el archipiélago. La discrepancia derivó en una polémica pública sobre qué significa exactamente "estar desplegado" y hasta qué punto Baleares está integrada en la estrategia europea de control de fronteras.
En este contexto, la presidenta del Govern, Marga Prohens, trasladó el debate a Bruselas y se reunió con el comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, a quien expuso el aumento de llegadas y la presión que soportan las islas. El mensaje fue claro: Baleares reclama ser reconocida como una ruta migratoria relevante y contar con apoyo europeo, aunque la activación formal de Frontex dependa del Gobierno central. La respuesta del comisario Brunner, también lo fue: Europa avala el despliegue de la agencia en las islas.
Menores migrantes y Son Tous
Otro de los ejes del año fue la atención a los menores migrantes no acompañados, especialmente en Mallorca. La saturación de los recursos existentes llevó al Consell de Mallorca a buscar un espacio que pudiera ser habilitado como centro de primera acogida. En 2025 llegaron a la isla 267 menores extranjeros no acompañados, un 27% menos que en 2024, pero un 50% más que en 2023.
Fue el antiguo cuartel de Son Tous, ubicado a las afueras de palma, el lugar escogido para instalar este recurso. El proyecto despertó gran interés público y político desde su anuncio, puesto que mientras el sistema de acogida de menores migrantes del Institut Mallorquí d'Afers Socials (IMAS) se encontraba al límite, el Govern tuvo que hacer frente al reparto de menores propuesto desde el Gobierno central.

El centro de acogida de menores migrantes, en imágenes. / Ana B. Muñoz
Entonces Vox defendió públicamente el centro como un recurso "sin lujos", con un planteamiento austero, mientras que desde la oposición se cuestionaron las condiciones del espacio y el modelo de atención. A principios de 2026, Son Tous ha abierto sus puertas y fue presentado públicamente. Un espacio sobrio, ubicado frente al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) y que podría albergar hasta 140 plazas.
Más allá de los episodios puntuales y las controversias políticas, los datos de 2025 apuntan a una realidad difícil de ignorar: la migración irregular hacia Baleares ha dejado de ser un fenómeno episódico para convertirse en un factor estructural. Con Mallorca como principal punto de llegada, el archipiélago afronta un complejo escenario de cara al futuro. En la colaboración entre Baleares, Madrid y Bruselas podría radicar la solución, aunque la mirada debería también posarse sobre el norte de África y en las causas que alimentan año tras año tan complejo fenómeno.
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