Jaume Adrover, portavoz de Terraferida: «No perderemos el tiempo con los políticos, vamos a ir por los pueblos a explicar la destrucción de Mallorca»
La entidad ha hecho coincidir su regreso con una nueva denuncia sobre la degradación del territorio y el impacto del urbanismo masivo en suelo rústico. Exigen una moratoria y una isla más verde, «el modelo es Menorca, con mejores indicadores sociales y mayor calidad de vida»

Jaume Adrover, uno de los fundadores de Terraferida, posa para este diario en Can Alcover. / B. Ramon

¿Un regreso meditado o fruto de un impulso ante las nuevas políticas territoriales del Govern?
Este regreso se produce tras una reflexión profunda. Ya no somos unos jóvenes impulsivos. Hace un año empezó el proceso de reflexión y viene de gente con un bagaje importante. Algunos de nosotros, como Mateu Vic, no hemos parado de trabajar en estos aspectos del territorio pese al parón del colectivo. Y lo que nos ha pasado en estos tres años es que no hemos podido desconectar. Hemos ido viendo los cambios, las nuevas fotografías aéreas del suelo rústico de Mallorca, íbamos viendo que el cambio de Govern iba provocando nuevas legislaciones. Por ejemplo, la gente no vio la marca de Terraferida en esto, pero la intención de declarar urbanizables las zonas inundables que quedó en stand by, que en parte fue por la dana de Valencia, fue también porque estuvimos cuantificando la cuestión y la hicimos llegar a otras entidades y a la prensa. Todo este proceso abierto de poder construir en las áreas de reconversión territorial (ART) también lo pudimos cuantificar: cabrían 250.000 personas más en Mallorca. Nosotros hacemos estos trabajos a un ritmo determinado y también nos interesa sacarlos y darlos a conocer cuando creemos que es el momento, por eso hemos recuperado la marca Terraferida. Para decidir los tempos y no tener que depender de los de otras entidades.
Además Terraferida se caracteriza por una fuerte especialización en temas de territorio que otras entidades no tienen.
Diría que el GOB sí, pero nosotros lo explicamos de otra manera. Veíamos una aceleración enorme de proyectos urbanizadores fora vila y que esto no se tocaba de manera directa. Ahora mismo somos un grupo de 16 personas en Terraferida. Tenemos payeses, gente que se dedica a la geografía, otros al excursionismo, gente que es especialista en urbanismo. Y luego tenemos apoyos externos que nos brinda otra gente, como arquitectos, que nos hacen ver cosas. La gracia ha sido juntarnos personas de diversos ámbitos interesadas en temas de territorio.
¿Cuáles serán las líneas de actuación de Terraferida y qué corregirán respecto a la etapa anterior?
La estructura de la entidad se mantendrá pequeña, con toda esta red de colaboradores, sin personal liberado. Seguirá siendo una entidad sin dinero para ser independientes al cien por cien. Hay gente que nos ha ofrecido recursos importantes, como fundaciones, una caja de ahorros e incluso empresas. Ha habido un gran desembarco de fundaciones en Mallorca que están sustituyendo el papel que jugaban organizaciones más sociales, más de base. Es un tema que observamos. Hay fundaciones de este estilo que, cuando investigas de dónde sacan los recursos, o no está muy claro o compruebas que vienen de lugares que son los que precisamente nosotros estamos criticando. Hay fundaciones que están ligadas directamente a intereses urbanísticos e inmobiliarios. Su riqueza la obtienen de ahí y luego buscan financiar proyectos como el nuestro para blanquear lo que hacen. Es una especie de greenwashing. Nosotros hemos dicho que no a todo eso porque queremos poder decir lo que sea delante de cualquier persona o público. Terraferida es un voluntariado. Si algún día hacemos una campaña porque necesitamos dinero será tipo micromecenazgo, que un individuo pueda poner cinco euros.
¿Qué lección aprendieron en las dos últimas legislaturas?
Intentamos convencer a los partidos políticos y eso es algo que ya no vamos a hacer de ninguna manera. Si nos llaman, iremos educadamente, pero nada más. Con los anteriores parecía que había voluntad, pero nos engañaron de diversas maneras. Nos prometieron que aprobarían una normativa que nunca llegó. Nosotros no queremos perder tiempo, porque una entidad que no tiene recursos lo más valioso que tiene es el tiempo. Y preferimos dedicar este tiempo a ir por los pueblos, a hacer un tour, explicar el proceso urbanizador de fora vila e intentar generar un estado de opinión que al menos sirva para el futuro. Quizá nos equivocamos en confiar que iban a pasar cosas que jamás sucedieron. Fue error nuestro.
¿Temen que les acusen de alimentar a la derecha con sus críticas a la izquierda?
Aquí todo se ha confrontado del siguiente modo: o PP o Pacte. Esto se está difuminando. No criticar a los nuestros en nuestro caso lo que estaba provocando era acelerar este fenómeno expansivo en suelo rústico. Además, no eran los nuestros. Como dijo Manel Domènech, yo también pensaba que eran los nuestros, pero fui ingenuo. Esto ya no nos pasará. Ha habido un cambio muy profundo en la estructura de los partidos de izquierdas, entre lo que vivieron los padres o lo que han vivido ellos ahora. El PSM histórico tenía un pie en fora vila, esas casas ahora son airbnbs. Y esto ha transformado la mentalidad de esta generación. Nosotros ahora tenemos una excelente ocasión para dirigirnos a gente más joven que no tiene una visión tan reduccionista de la política. Quien se quiera ganar a esta gente joven tendrá que generar cambios. Hay una desesperanza muy fuerte entre los jóvenes, no saben a qué aferrarse. Son los primeros que nos contactan y nos piden que vayamos a los pueblos a explicar las cosas.
¿Qué salida les queda a los partidos de izquierda?
Cuando la izquierda no hace de izquierda, sabemos que históricamente pasa esto. No sé qué han de hacer los partidos, pero nosotros ya no perderemos más el tiempo con ellos. Vamos a intentar convencer a la base, a la gente. Y si en su día surge una fuerza política que quiera recoger todo eso, pues fantástico. Les explicaremos los datos, las informaciones, las imágenes, los mapas. Todo lo que tenemos. Les podemos pasar incluso los artículos legales redactados. Pero de momento vemos que nadie quiere asumir esta agenda ecologista, esta agenda de salvación. Cuando miras las imágenes de principios de los 90, ves a gente del PSM cogiendo el bus para ir a las manifestaciones contra las autopistas, pero cuando les tocó a sus herederos políticos decidieron ejecutar la autopista de Llucmajor a Campos. Aquí se ha perdido alguna cosa en el camino, muy profunda, ideológica.
¿Hay que apostar entonces por un activismo más transversal ideológicamente y menos cercano a siglas?
No nos planteamos las cosas así nosotros. Nosotros lo que vamos a hacer es explicar lo que hay delante de quien sea. Lo que vemos es que el sesgo ideológico de que si eres de izquierdas eres ecologista per se y estás con la cultura se está perdiendo. Este eje que lo separaba todo en dos mitades exactas se difumina. Puedes encontrar gente conservadora que cree que en fora vila se ha de parar esta destrucción por las razones que sean o tenga. Y gente de izquierdas que te dirá que está mal, pero por detrás se beneficia. El eje izquierda-derecha ya no funciona como antes. El alquiler turístico ha transformado mucho ese eje. Se ha puesto en contacto con nosotros gente que es de derecha pura y dura, que tiene una possessió y está preocupada porque ya ve la amenaza urbanizadora en el portal de su casa. Es gente que también está preocupada por este proceso.
¿Tienen datos sobre legalizaciones de chalés con la amnistía urbanística?
Van legalizando a cuentagotas en los ayuntamientos. Pero no hay información. Quien tenga mucho dinero previamente conseguirá legalizar y quien no tenga no legalizará. Este es el proceso que vemos. Por ejemplo, el campo de polo de sa Barrala en Campos, que es donde hemos mostrado una serie de construcciones, ya sabemos que se han acogido a la amnistía. Vox llevó este caso concreto a una comisión para que pudiera entrar con calzador en la amnistía. La ampliación del aparcamiento del complejo de Rafa Nadal también la defendía Vox. Está claro de qué lado está este partido.
¿Auguran una legislatura más agresiva con el territorio?
Sí, porque la amnistía urbanística, que podría tener sentido en algunos casos de construcciones tradicionales, genera una sensación de impunidad enorme, y esto incrementará aún más la presión sobre el suelo rústico. Y luego está el tema de las ART o áreas de transición, que es una bestialidad. En consumo de hectáreas siempre será más importante lo que pase en rústico, pero en alturas se están tramitando proyectos muy bestias sobre todo en el entorno de Palma, todo a través del decreto de proyectos estratégicos. Estas nuevas normativas del Govern tienen más implicaciones: los ayuntamientos han perdido autonomía municipal para cuestionar determinados proyectos que se hacen en sus propios municipios. Y aquí es donde vemos que están vendidos y no pueden hacer nada. Algunos alcaldes nos lo han dicho, alcaldes del mismo partido. Todo es iniciativa privada y la acción municipal queda reducida a ser una oficina de sellar proyectos.
¿Tienen esperanza en el recurso interpuesto ante el Constitucional para frenar el decreto de proyectos estratégicos que permite construir en áreas de transición?
No demasiadas. Ha sido una muy buena iniciativa de la sociedad civil, pero la ley ya camina. El alcalde de Palma ha dicho que los núcleos tradicionales quedan exentos. No, la ley ya camina y lo que está por escrito es lo que queda. Lo que dice el alcalde de Palma son opiniones. ¿Está por escrito que en Son Sardina se evitarán bloques de pisos? No me lo cuentes, ejecútalo, déjalo por escrito. Los eslóganes no sirven para nada en urbanismo. No somos optimistas con este recurso. Aquí se ha cometido un gran error y de nuevo hemos de ir al PSOE. Si tú vas al Constitucional y tú eres el Gobierno, la ley se paraliza de manera automática. Cuando solo vas con 50 diputados, como es el caso, la ley sigue su curso. La ley continúa caminando y todo lo que haya entrado hasta que se paralice, si llega a ser así, se podrá tirar hacia adelante. El Gobierno español era quien lo tenía que parar, pero el PSOE no ha estado por esta cuestión.
En el paquete legislativo también habría que mencionar la nueva ley agraria. ¿Cómo la valoran?
La ley agraria no es para la gente de aquí, tiene una vocación de atraer capitales internacionales muy clara. Tú ven a Mallorca, compra una parcela muy grande, te haces una instalación de hípica... Entre 2021 y 2024 ha habido una explosión enorme de estas instalaciones. La ley agraria facilita este tipo de cosas. Te dicen que las construcciones que han levantado están vinculadas a un celler y a una viña, y luego ves un proyecto construido muy grande y una viña pequeñísima. Y te das cuenta de que lo importante no es la viña, sino la construcción. Se usa la hípica y el tema de la viña como dos salvoconductos para urbanizar fora vila. Y también se cogen las antiguas vaquerías, desmanteladas en los últimos años, solls de cerdos, sestadors de ovejas y cualquier tipo de construcción agraria para que pueda entrar como construcción legal pero para personas. Quitamos a los animales y ponemos personas. La aceleración que estamos viendo en los últimos años se centra también en buscar estas fincas que tenían vacas, ovejas y tenían grandes construcciones y ahora con permisos de reforma estas construcciones tendrán usos turísticos. Entre 2021 y 2024 lo hemos visto muchísimo y aún se verá mucho más a partir de ahora con la nueva ley agraria. Esta normativa habla incluso de poner tiendas de campaña de lujo en estas fincas, lo que se conoce como glamping. Veremos en espacios súper sensibles estas jaimas de lujo. Nadie había oído hablar de este concepto en Mallorca y la propia ley agraria nos lo proporciona. Supongo que algún inversor ya debe estar pidiendo un proyecto de este tipo.
¿Esta ley sentencia el campo?
Hará retroceder el campo aún más. Explotaciones que eran viables, si han de elegir entre ganar cien o ganar mil, al final elegirán ganar mil con otros usos en el campo.
¿Entonces habrá desahucios de agricultores?
Sí, ya hay payeses desahuciados, sobre todo por chalés y placas solares. Conocemos casos. Tenemos gente que está con el agua al cuello porque cuando se mueran los viejos con los que tenían contrato ya saben que han de abandonar la finca. Los herederos ya no quieren agricultura en las fincas, quieren otras cosas. Sabemos de agricultores que tienen los días contados por este motivo. Y hablamos de agricultores que tienen razas autóctonas: vaca de la reina, porc negre… El payés sin tierra propia está sentenciado. También es mi caso.
Pedro Sánchez ha anunciado la cesión de 17.000 fincas rústicas del Estado para jóvenes agricultores. ¿Es viable en Mallorca?
Aquí en Mallorca no hay fincas públicas cultivables. Hay muy poca cosa. Son todo fincas junto al mar que no tienen tierras profundas. Son paisajísticamente preciosas, pero no para cultivar. Aquí las fincas públicas se han comprado para salvarlas de proyectos urbanísticos, pero son cero compatibles con la agricultura.
¿Están viendo nuevos inversores en el campo de la isla?
Hay muchos alemanes. Nos encontramos también que ha desembarcado una constructora norteamericana que es la más grande del mundo, Remax. Están construyendo en Portocolom 72 apartamentos. También hay suizos y empresarios mexicanos muy potentes. Hemos encontrado proyectos de capital árabe, de los Emiratos. Todos quieren tener un chalé en Mallorca. En Llubí hemos encontrado a un CEO de Google haciéndose una mansión. O por ejemplo hemos tenido aquí al chino más rico del mundo, que fue a visitar una possessió en Porreres para comprarla. Finalmente no cerró el trato.
Suscríbete para seguir leyendo
- El sector turístico mallorquín ante el colapso de La Habana: 'No tenemos intención de abandonar Cuba
- Las discotecas de Mallorca se decantan por incorporar la oferta del tardeo
- La borrasca Nils sacude Mallorca: la Aemet registra rachas de hasta150 km/h y mantiene avisos por viento y mala mar
- El Cappuccino lleva a los tribunales su reintegro forzoso de 3,6 millones
- Mallorca concentrará 553 de las casi 700 nuevas plazas para personas dependientes previstas en Baleares hasta 2030
- Muere Xisco Quesada, el joven mallorquín que ha movilizado a miles de personas contra el cáncer
- Los constructores se niegan a hacer obras públicas de Baleares por valor de 54 millones de euros al no ser rentables
- Fuga de talento en Baleares: se duplica el número de jóvenes que se van a vivir al extranjero en la última década