Cerca del 80% de los docentes de Baleares denuncia un clima de hostilidad marcado por el aumento de las agresiones de las familias y el alumnado
Una macroencuesta sobre malestar docente de los STEs-Intersindical, del que forma parte el STEI, revela una realidad crítica en las aulas de las islas, ya que el 78,8% del profesorado califica su entorno laboral como "conflictivo"
La falta de conciliación y la asfixia burocrática disparan el agotamiento de un colectivo que se siente desprotegido por la Administración y poco valorado por la sociedad

Una profesora imparte clase a sus alumnos en un aula. / E.P.

La enseñanza en Baleares atraviesa uno de sus momentos más amargos. Lo que antaño era una profesión de prestigio se ha convertido, para una gran mayoría, en un escenario de tensión emocional y desbordamiento físico. Los datos del estudio estatal Causas del estado de malestar docente. Enseñanza pública no universitaria, presentados por STEs-Intersindical, del que forma parte el STEI, arrojan cifras que deberían activar todas las alarmas, y es que casi ocho de cada diez docentes de las islas consideran que el clima de trabajo en sus centros es "conflictivo o complicado".
Este deterioro de la convivencia no es una percepción abstracta. Se traduce en un incremento tangible de la agresividad en el entorno escolar. El informe destaca un dato especialmente clave para los profesionales de las islas: el 75% de los docentes percibe un aumento de la hostilidad y las agresiones por parte de las familias de los alumnos. Este fenómeno, sumado al incremento de la violencia verbal y física por parte del alumnado (que el 83,1% de los encuestados a nivel nacional confirma), sitúa a los profesores en una posición de vulnerabilidad constante.
La conciliación: una utopía para el profesorado
Más allá de los conflictos en el aula, el malestar se traslada al hogar de los docentes. La encuesta revela que la salud emocional del colectivo está seriamente comprometida. En Baleares, el 77,37% de los profesionales admite que su jornada laboral actual impacta de forma negativa en su conciliación familiar. La imagen del docente que 'termina su jornada a las dos de la tarde' ha saltado por los aires ante una realidad de numerosas tareas que se extienden durante las tardes y los fines de semana.
El 77,37% de los profesionales admite que su jornada laboral actual impacta de forma negativa en su conciliación familiar
Esta imposibilidad de desconectar no solo afecta a la vida personal, sino que está provocando un aumento preocupante de las bajas laborales por estrés, ansiedad y cuadros de agotamiento crónico (burnout). El sindicato STEI advierte que este contexto está alimentando una "fuga de profesionales" hacia otros sectores laborales donde la salud mental no se vea tan comprometida, lo que pone en riesgo la estabilidad de las plantillas en los centros públicos.
Ratios elevadas y la 'trampa' de la diversidad
El estudio profundiza en las causas estructurales que alimentan este malestar. El 91,51% del profesorado de las islas se muestra en total desacuerdo con las ratios actuales. Para los docentes baleares, es materialmente imposible ofrecer una atención adecuada a un alumnado cada vez más diverso y "con necesidades educativas especiales más complejas cuando el número de alumnos por aula sigue siendo excesivo".
Esta situación se percibe como "una falta de respeto a la labor pedagógica". Los docentes sienten que se les exige una inclusión real y personalizada, pero sin dotarles de los recursos humanos necesarios. "Se nos pide que hagamos magia en aulas masificadas", es el sentimiento compartido por nueve de cada diez encuestados, quienes ven cómo la calidad educativa se resiente mientras la Administración parece mirar hacia otro lado.
El muro de la burocracia: el 96% se siente 'asfixiado'
Si hay un factor de 'tortura administrativa' que une a todo el colectivo, es el exceso de burocracia. En Baleares, el 96,84% de los docentes considera que el volumen de papeleo es asfixiante y perjudicial. Esta cifra, ligeramente superior a la media nacional (95,7%), refleja que los profesionales dedican más tiempo a rellenar formularios, informes y plataformas digitales que a la preparación de sus clases o al acompañamiento directo de sus alumnos.
Desde el STEI denuncian que esta burocratización "vacía de contenido la profesión docente y genera una frustración profunda". Los docentes sienten que se han convertido en gestores administrativos en lugar de educadores, una deriva que aumenta la sensación de que su trabajo carece de sentido pedagógico bajo el peso de una normativa cada vez más farragosa.
Baleares frente a la realidad nacional
Al poner los datos de Baleares frente al espejo del resto de España, se observan coincidencias significativas, pero también matices propios. Mientras que la media nacional de clima conflictivo se sitúa en un 82,6%, Baleares se mantiene en un 78,8%, una diferencia mínima que no oculta la gravedad del problema en las islas.
Sin embargo, en Baleares es significativo el porcentaje sobre la percepción salarial. El 87,35% de los docentes de las islas expresa que su sueldo no es el adecuado, y el 89,1% considera que su salario no ha seguido el ritmo del IPC. Al gunas de las causas señaladas en el estudio son que el coste de la vida en el archipiélago —especialmente en lo relativo a la vivienda y el transporte— es de los más elevados de España, lo que convierte el salario docente en una remuneración insuficiente para llevar una vida digna.
Además, en cuanto al apoyo institucional, el 67% de los docentes baleares siente que la Administración no les respalda, una cifra que, aunque alta, es algo más moderada que en comunidades como Madrid, donde el descontento con la gestión de la educación pública supera el 85%.
Una profesión que pierde su prestigio
El informe concluye con un dato desolador sobre la valoración social: solo un 10,5% de los docentes de las islas cree que la sociedad valora su trabajo. Existe una sensación generalizada de ser el 'pararrayos' de todos los problemas sociales, desde la falta de valores hasta las adicciones a las pantallas, sin tener la autoridad ni los medios para gestionarlos.
El sindicato es claro, si no se reducen las ratios, se elimina la burocracia y se dignifica el salario y la figura del profesor, el sistema educativo se encamina hacia un colapso por falta de personal.
A nivel nacional, la encuesta ha recogido la opinión de un total de 13.213 docentes de la enseñanza pública no universitaria. En el caso específico de Baleares, la muestra ha sido de 1.202 profesionales. El desglose por islas muestra una representación equilibrada del archipiélago: la gran mayoría de los encuestados (873) pertenecen a centros de Mallorca, seguidos por 173 en Ibiza, 148 en Menorca y 8 en Formentera.
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