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El maltrato a Mallorca es bipartidista

Una imagen de la playa de Formentor.

Una imagen de la playa de Formentor. / J. Frau

Matías Vallés

Matías Vallés

El único punto de acuerdo entre PSOE y PP consiste en maltratar financieramente a Mallorca, es un odio bipartidista. A menos de un metro de distancia, Rodrigo Rato ni guardaba las apariencias para sentenciar en Formentor que «Balears no necesita un Régimen Especial». Tampoco María Jesús Montero estaba obligada a señalar, pero especificaba en contra del archipiélago concreto en artículos que firmaba cuando solo era consejera de Hacienda de Andalucía. Fue Ábalos quien recriminó a los baleares que volaran demasiado gracias a la rebaja del 75 por ciento en los billetes, pero no es menos cierto que Rajoy trampeaba el descuento en los Presupuestos, al garantizarlo solo un año. Hasta la siempre crítica autoridad fiscal de la AIReF reconoce los abusos estatales contra las islas adyacentes.

En Mallorca, la ordinalidad se transforma en ordinariedad, dado que ambas palabras no existen para el Diccionario. La ordinariez mallorquina viene refrendada por un ataque bipartidista, que garantiza que la isla no tenga quien la defienda. En la actual configuración, PP en casa y PSOE fuera, los alaridos contra la última prestidigitación madrileña provienen de la derecha. De aquí a unos meses, los populares asentirán sumisamente ante cualquier propuesta de la Moncloa.

La evidencia recuerda que Mallorca es una de las tres comunidades que aportan a las arcas estatales, y a continuación se le niega la «ordinalidad». El Gobierno puede alegar que Prohens busca nuevas vías de financiación para seguir garantizando las herencias gratis total de los grandes hoteleros, pero este reproche suena a falso en el PSOE que se desvive por Air Europa hasta la mismísima primera dama. ¿Y a quién vota Vicenç Vidal en Madrid, mientras Més llora en Palma?

La puñalada final, contenida en el informe de la AIReF que centra erróneamente el ataque en el turismo de ida y vuelta, establece que la reforma de la financiación no mejorará las condiciones de vida de los mallorquines, solo de los europeos que puedan pagarse Mallorca. Es decir, servirá para que los extranjeros sigan comprando y se desaloje a los nativos, con lo que acabarían teniendo razón los ordinarios Rato o Montero.

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