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El Ayuntamiento de Palma descarta averías en el Aina Moll y atribuye las bajas temperaturas al parón navideño

Los informes técnicos municipales concluyen que el sistema de calefacción y la caldera funcionan con "total normalidad"

Interior del CEIP Aina Moll i Marquès (Imagen modificada con IA).

Interior del CEIP Aina Moll i Marquès (Imagen modificada con IA). / Bernardo Arzayus

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

El sistema de calefacción y la caldera del CEIP Aina Moll i Marquès funcionan con "total normalidad". Tras el episodio de bajas temperaturas registrado durante la vuelta a las aulas y las quejas reflejadas por la dirección del colegio, los técnicos del Servicio de Centros Docentes del Ayuntamiento de Palma, junto a responsables de la empresa de mantenimiento EDISON Next, realizaron una inspección exhaustiva el pasado viernes para evaluar el estado de las instalaciones.

El informe oficial, comunicado este lunes a este diario, descarta la existencia de averías mecánicas o fallos de funcionamiento en el sistema de calefacción del centro. Según el acta técnica, "la caldera principal opera sin anomalías y los radiadores de la cuarta planta" —donde se reportaron las mayores incidencias— "presentan un transporte de calor eficiente y se encuentran correctamente purgados, sin presencia de bolsas de aire que pudieran obstruir su rendimiento".

Factores ambientales

Sin embargo, el informe no ignora la realidad de las temperaturas gélidas vividas por los alumnos, pero las atribuye a factores ambientales y de gestión temporal más que a defectos de ingeniería. El consistorio palmesano ha señalado que el desplome térmico registrado el pasado 7 de enero coincidió con el final de un periodo de dos semanas en el que el centro permaneció cerrado y con la calefacción apagada por las vacaciones de Navidad.

La Conselleria de Educación y Universidades ha reconocido recientemente que muchos centros escolares de las islas requieren intervenciones urgentes de climatización debido a su antigüedad

Esta falta de inercia térmica -según explican- podría habría provocado que el sistema fuera incapaz de calentar el aire y los muros con la rapidez necesaria para el regreso de la actividad lectiva. En la práctica, los técnicos sugieren que el inmueble perdió todo su calor acumulado durante el parón y que el encendido de la caldera no fue suficiente para contrarrestar el frío exterior en las primeras jornadas.

Responsabilidad legal

Cabe destacar que, desde el punto de vista del derecho laboral, el hecho de que la maquinaria no esté estropeada no exime a la administración de su responsabilidad legal. El Real Decreto 486/1997 sobre seguridad y salud en los lugares de trabajo es nítido al establecer que la temperatura en espacios donde se realizan tareas sedentarias, como es el caso de un aula, no puede descender de los 17 grados centígrados. Por tanto, si una maquinaria que funciona correctamente es incapaz de garantizar ese mínimo legal, la problemática se desplaza desde el mantenimiento hacia una deficiencia de habitabilidad.

La Associació de Famílies d’Alumnes (AFA) del centro señaló la pasada semana que el frío extremo no es una anécdota meteorológica, sino un obstáculo directo para el aprendizaje y el bienestar. Según denunciaron, las temperaturas que cayeron por debajo de los 10 grados dificultaban la concentración y la psicomotricidad de los estudiantes, afectando especialmente a las metodologías activas que definen el proyecto educativo del centro.

Las familias exigían que, más allá de comprobar el estado de los radiadores, se realizase una auditoría técnica de la envolvente térmica del inmueble, poniendo el foco en las ventanas y puertas por donde se pierde gran parte del calor generado. Para el colectivo de padres, la solución definitiva no pasa por esperar a que el edificio se temple tras varios días de actividad, sino por inversiones profundas en aislamiento y cerramientos que impidan que la energía se escape de forma masiva.

Por su parte, la Conselleria de Educación y Universidades ha reconocido recientemente que muchos centros escolares de las islas requieren intervenciones urgentes de climatización debido a su antigüedad. El sindicato ANPE ya había solicitado antes de la vuelta al cole que se valoraran protocolos específicos de precalentamiento para evitar que el regreso tras periodos vacacionales se convirtiera en una situación de riesgo térmico para los alumnos de la isla, que en algunos puntos de Mallorca han llegado a soportar temperaturas exteriores de apenas 1 grado.

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