Xisco Gràcia, espeleólogo e investigador: "Mallorca es una de las zonas con más rescates por accidente de montaña de toda España"
Autor de un estudio sobre los accidentes mortales en los torrentes de Mallorca entre 1830 y 2024 , Gràcia analiza las causas más frecuentes, la importancia de la prevención y la necesidad de preservar la memoria de quienes perdieron la vida en la montaña

Xisco Gràcia en la Cova de sa Gleda / DM

Usted ha sido uno de los autores de una publicación donde se analiza los accidentes mortales ocurridos en los torrentes de Mallorca entre 1830 y 2024. ¿Qué le motivó a iniciar una investigación tan extensa sobre esta cuestión?
Las motivaciones fueron varias. En los años 80 y 90 practicaba barranquismo, una actividad que me apasionaba. Coincidió con la época en que hubo más accidentes mortales y recuerdo que cada poco tiempo aparecían noticias en la prensa. Con el tiempo noté que la gente empezaba a olvidar los hechos, confundiendo unos accidentes con otros. Me pareció una lástima, porque eran personas que disfrutaban de la naturaleza y se estaba perdiendo su memoria. Además, no existía un registro oficial de estos accidentes. La idea era dejar constancia de lo ocurrido, honrar a quienes fallecieron e intentar que no se repitieran estos hechos. También creo que mi experiencia como una persona que fue rescatada influyó de forma subconsciente.
Su artículo documenta 33 fallecidos en 29 accidentes en 11 torrentes distintos. ¿Qué le sorprendió más al analizar estos casos?
Lo que más impacta es la dimensión humana de cada accidente. Por ejemplo, hubo un hombre extranjero que falleció y su hija de 10 años permaneció toda la noche junto al cadáver sin poder sacarlo del agua. Cada caso es un drama, y algunos apenas tuvieron repercusión mediática. Muchos de estos accidentes muestran historias trágicas.
¿Cuáles son las causas que se repiten más en los accidentes?
No siempre se sabe con exactitud qué pasó. Hemos hablado con rescatistas y testigos, pero en algunos casos es imposible reconstruirlo totalmente. En general, las caídas suelen ser la causa más frecuente ya sea por instalaciones mal aseguradas, cuerdas que no llegan hasta el final o errores técnicos. En segundo lugar, encontraríamos los ahogamientos, que se están incrementando especialmente ahora ya que se recorren torrentes con agua abundante, aumentando así el riesgo de avenidas. Y luego también existen otras causas como los infartos por un esfuerzo físico excesivo, la deshidratación y accidentes derivados del terreno o la preparación insuficiente.
¿Por qué el Torrent de Pareis es el que concentra más víctimas pese a no ser técnicamente el más complejo?
Aunque es un barranco sencillo, es muy largo y lo recorren personas sin preparación ni equipamiento adecuados. Se producen muertes por caídas, agotamiento físico o incluso infartos. La mayoría de las víctimas no son barranquistas expertos, sino excursionistas. Al ser uno de los más visitados, es lógico que concentre más accidentes.
¿Se subestiman los riesgos a la hora de llevar a cabo esta actividad?
La preparación ha aumentado mucho y esto ha reducido el porcentaje de accidentes. Cada vez más gente practica barranquismo y se han abierto todos los barrancos posibles para la actividad. Sin embargo, cuanto más gente lo hace, mayores son las posibilidades de accidente. Por eso sigue siendo vital conocer el lugar, estar bien equipado y respetar las medidas de seguridad.
¿Cuánto influyen las condiciones meteorológicas?
Son determinantes. Nunca se debe hacer un torrente con alerta de lluvias intensas. Los accidentes recientes han ocurrido precisamente por no respetar estas advertencias. Hoy en día la previsión meteorológica es muy fiable, así que es responsabilidad del practicante elegir el momento adecuado.
¿Cómo valora la profesionalización de los grupos de rescate?
Antes los rescates eran voluntarios y muy difíciles, especialmente sin teléfonos móviles. En el siglo XXI se profesionalizaron y los rescates en montaña han aumentado significativamente. Mallorca, en proporción, es uno de los lugares donde hay más rescates de accidentes de montaña de todo el estado español. La gente se piensa que, como no son los Pirineos o Picos de Europa, no es tan importante, pero aquí hay mucha gente haciendo montaña, mucho turismo y gente que viene de fuera. Incluso en el caso de muertes en torrentes, casi un 40% eran visitantes, no residentes en Mallorca (no solo turistas, sino también gente de la Península).
En su caso, le rescataron después de estar 3 días atrapado en la Cova de sa Piqueta, en Manacor, en una cavidad a 900 metros de la entrada a la cueva y 40 de profundidad. ¿Cómo logró sobrevivir?
Al principio no estaba demasiado preocupado. De hecho, me sabía mal molestar a la gente porque era una semana de Pascua, vacaciones, y tenían que venir hasta aquí. Yo pensaba que estaría entre 6 y 8 horas hasta que vinieran a rescatarme; en principio no me preocupaba demasiado. La cosa se fue alargando, vi que no venía nadie, y tampoco tenía forma de saber el paso del tiempo. No podía casi respirar, pues el tiempo pasa mucho más lento. De hecho, pensaba que había pasado más tiempo; cuando me rescataron pregunté qué día era, porque no tenía forma de saberlo.
¿Llegó a pensar que no le encontrarían?
En la primera fase no estaba preocupado, pero luego pensaba que mi compañero no había conseguido salir y se había ahogado. Dije: «si mi compañero ha muerto, nadie sabrá que estoy aquí». Además, el CO2 durante tanto tiempo en un nivel tan alto empezó a afectarme.
¿Qué importancia tuvo su propia experiencia como espeleobuceador en la toma de decisiones para sobrevivir hasta la llegada del rescate?
Tengo una cosa buena y es que tengo un carácter tranquilo y aguanto bastante bien el frío. De hecho, podría haber entrado en hipotermia. En estas circunstancias, aunque tengas el neopreno, pierdes calor, y una persona friolera quizá habría fallecido de hipotermia. Fueron una serie de circunstancias.
Una vez fuera, ¿cómo describiría aquel momento y qué impacto tuvo después de vivir algo tan extremo?
Fue pasar de la muerte a la vida, además de una muerte que no sabía cómo iba a ser: hipotermia, ahogado… Pasé de la muerte a la vida. Lo primero pregunté si mi compañero había llegado. Ya cuando salí de la cueva sabía que seguiría haciendo esta actividad. La gente me decía «estás loco», pero nosotros no hacemos esta actividad como deportiva, sino como actividad científica, para dar a conocer estos mundos, hacer fotografías y estudios. Lo hacemos para contribuir de alguna manera a dar a conocer este mundo, y en la cueva sabía que seguiría haciendo esta actividad pese a lo ocurrido.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a quienes se inician en el barranquismo y en los deportes de montaña?
Tener sentido común, buena preparación técnica con gente que sepa, tener material adecuado, conocimiento del lugar a donde van y mirar la previsión del tiempo. Si da mal tiempo o estamos en una zona de peligro por lluvias intensas, no hay que ir. No es que haya un peligro más elevado que en otras actividades, pero hay que tener en cuenta esto.
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