Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un trozo de Mallorca en Alemania: así surge “Son Vida” en plena Selva Negra

En una antigua fábrica de ventiladores en Laufenburg se construyen villas de lujo. El nombre elegido resulta bastante familiar

Proyecto inmobiliario «Son Vida» en Laufenburg

Proyecto inmobiliario «Son Vida» en Laufenburg / Hans Hugo Wilms

Patrick Schirmer Sastre

Desde hace tiempo, Ballermann se explota en Alemania como reclamo para fiestas y festivales. Ahora, también la urbanización más famosa de Mallorca se está exportando como marca. El escenario: Laufenburg, una ciudad de 9.300 habitantes situada en el extremo sur del Hotzenwald, en Baden-Württemberg. A orillas del Rin y con un encanto pintoresco, la localidad conserva vestigios de su larga historia, como una ruina de castillo y el “Schlössle Laufenburg”, y está unida a Suiza por el puente Laufenbrücke.

La principal atracción para los visitantes, sin embargo, es el Laufenpark: un centro comercial de unas diez hectáreas que parece diseñado —para entendernos— como si el protagonista de Ödipussi, de Loriot, hubiera hecho la asesoría de color: “gris topo, gris polvo, gris ceniza, gris piedra, gris plomo, gris cemento…” Aquí manda la función, no la forma. Nadie viene para relajarse; el público es sobre todo suizo, atraído por los precios más bajos y por la posibilidad de recuperar el IVA alemán al cruzar la frontera.

Inspirado en Mallorca

Precisamente aquí, en este entorno poco llamativo, surgirá en los próximos dos años un pequeño pedazo de Mallorca. Al menos, en parte. En el antiguo terreno de una fábrica de ventiladores, la empresa Crea Immobilien GmbH construye una nueva zona residencial que lleva un nombre que resulta familiar incluso sin espacio entre palabras: Sonvida. Está previsto un edificio multifamiliar y tres villas urbanas. El inicio de las obras está programado para las próximas semanas; la finalización, para 2028.

El diario Mallorca Zeitung ha podido hablar con Markus Brands, quien dirige la empresa junto con Andreas Blechinger (propietario de la fábrica de ventiladores, ahora trasladada a otro terreno). Ambos han confirmado que el nombre del proyecto está inspirado en la urbanización de lujo situada en Palma. En esa colina junto al campo de golf, al noreste de la capital balear, tienen sus propiedades, entre otros, la extenista Ana Ivanović y el antiguo portero de la selección alemana Oliver Kahn. Es una de las zonas residenciales más exclusivas de Baleares. Por supuesto, reconoce Brands, el proyecto en Laufenburg se dirige a un público muy distinto.

Vistas al Rin

Las similitudes entre ambos Son Vida no son casuales. Al igual que su modelo mallorquín, las viviendas de Laufenburg se alzan en una ladera. Solo que aquí, en lugar de vistas a la ciudad y a la bahía de Palma, desde la terraza se contempla el río Rin y el pintoresco casco antiguo del municipio suizo situado enfrente, que —para simplificar— también se llama Laufenburg.

Las tres villas urbanas no desentonarían en absoluto en el exclusivo barrio palmesano. En función del diseño, cada una puede albergar hasta nueve habitaciones en unos 380 metros cuadrados, con un equipamiento, como es de esperar, de alta gama. Y si desde Son Vida Palma se llega en pocos minutos al aeropuerto de Son Sant Joan, desde Son Vida Laufenburg se cuenta incluso con dos aeropuertos cercanos: Zúrich, con conexiones a todo el mundo, y Basilea, puerta de entrada a los principales destinos europeos.

Algo así, naturalmente, tiene su precio. El metro cuadrado parte de 5.200 euros. Aun así, sigue siendo sensiblemente más barato que en Son Vida, en Mallorca, donde según el portal inmobiliario Idealista el precio rondaba en diciembre de 2025 los 8.640 euros por metro cuadrado. Un buen negocio, por tanto, para todos aquellos que siempre han querido poder decir: «Tengo una villa en Son Vida»… y al mismo tiempo evitarse los quebraderos de cabeza del impuesto sobre el patrimonio en España.

Tracking Pixel Contents