Un camarero de una cervecería de s’Arenal despedido revela un sistema de pagos en B
El antiguo empleado interpone una demanda en la que pide 25.000 euros de indemnización por daño moral y dice que le amenazaron porque un familiar suyo es un conocido sindicalista de la isla

La popular calle del Jamón, en s'Arenal, donde se encuentran locales de ocio y cervecerías, llena de turistas en verano. / B.RAMON

Un veterano camarero de s’Arenal despedido ha revelado un sistema de pagos en B en la cervecería donde ha trabajado en los últimos años, un popular y conocido establecimiento frecuentado por turistas alemanes en la popular calle del Jamón, en la Playa de Palma.
El antiguo empleado ha interpuesto una demanda laboral en la que reclama a la empresa una indemnización de 25.000 euros por daño moral, así como que se declare la nulidad de su despido o, subsidiariamente, su improcedencia. El hombre alega que su anterior empresa le echó como una “estrategia espuria” para paralizar el proceso de sindicación, ya que tenía previsto iniciar elecciones sindicales en el establecimiento en representación de UGT. De hecho, según su versión, poco antes de recibir la carta de despido le hicieron un comentario en tono amenazante sobre un familiar suyo, que es un conocido sindicalista de la isla.
La cervecería le echó indicando que su actuación fue defraudatoria debido a un presunto descuadre en la caja los pasados días 13 y 14 de septiembre de 2025. Él lo niega en rotundo, destacando que no hay pruebas contra él y que la empresa le dejó seguir trabajando hasta finalizar la temporada. Achaca esta situación de inseguridad para los empleados que les acaba perjudicando a un sistema arcaico, parco y subjetivo de cobro de las consumiciones.
Solo pagos en efectivo
Según indica, en ningún momento el cajero del local expide un ticket y lo lleva a la mesa de los clientes. Es el camarero de salón quien va apuntando las consumiciones en un posavasos o varios de ellos y cobra directamente a los usuarios con la riñonera que lleva. “Está prohibido pagar a través de sistemas bancarios telemáticos, solo se admite pago en cash”, destaca el empleado afectado. Al final de la jornada, el cajero y los camareros de salón realizan el arqueo de caja. Si sobra dinero, se entiende que es propina, pero si falta, se hace responsable el camarero, quien lo tiene que poner de su bolsillo o suplirlo con las propinas recibidas.
El trabajador despedido detalla que le coaccionaron con denunciarle ante la Guardia Civil si no firmaba la baja voluntaria y no se conformaba con la sanción que le iban a imponer. Él quiso defenderse en el plano laboral y solicitó a la empresa que se le diera cauce del expediente disciplinario.
En la demanda laboral, el empleado, un fijo discontinuo que se rige por el convenio colectivo de hostelería de Baleares, contraataca desvelando un sistema de pagos en B por parte de la cervecería. Según señala, pese a figurar por contrato 40 horas semanales, su jornada laboral era más extensa, de 48 horas semanales o incluso más, según requerimiento de la empresa. Esto ocurre también con los más de cien trabajadores con los que cuenta la sociedad. Según explica, hay compañeros y compañeras que doblan turnos e incluso trabajan los siete días de la semana sin respetarse los descansos que establece la ley. Por el día libre trabajado, le pagan cien euros, por lo que en un mes son 400 o 500 euros. Y por la hora y media trabajada de más al día, son 18,75 euros, lo que sumarían unos 700 euros mensuales. Todo ello, supone unos 1.100 euros al mes por cada trabajador. Según indica, todos estos pagos por días libres u horas extras se realizan en B. Así, si se multiplica esta cantidad por los más de cien empleados que hay, resultan más 110.000 euros abonados en B en un mes, lo que podría llevar a la comisión de los supuestos delitos de fraude a la Hacienda Pública, contra la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores, detalla el empleado en la demanda.
El afectado, representado por el abogado Pablo Alonso de Caso, asegura en su defensa que no tiene explicación alguna la actuación de la empresa: dejar a un empleado seguir acudiendo a su puesto de trabajo si está defraudando al establecimiento. Según subraya, los hechos relacionados con la sanción “son falaces” y le generan una grave indefensión por la falta de concreción y vaguedad. La empresa no especifica las cantidades supuestamente defraudadas.
Por último, sostiene que su despido es una represalia porque iba a sindicalizar a la plantilla y a promover elecciones sindicales en la empresa.
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