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El Supremo condena al yihadista que incitaba a la violencia desde Palma

Mantenía contacto escrito desde la cárcel de Mallorca con otros presos islamistas y llegó a pintar la bandera de Daesh en un muro del centro

El Supremo condena al yihadista que incitaba a la violencia desde Palma

El Supremo condena al yihadista que incitaba a la violencia desde Palma

Palma

El Supremo ha confirmado la condena de siete años privado de libertad al preso islamista más radical que ha estado en la prisión de Palma. Se trata de Karim Abdesakan Mohamed, que pese a sus apellidos nació en Ceuta y por tanto es de nacionalidad española. Los jueces le han declarado culpable de un delito de captación y adoctrinamiento terrorista. El Supremo confirma la sentencia que en su momento dictó la Audiencia Nacional, que también condena a otro preso islamista que estuvo de paso por la cárcel de Palma, donde coincidió con Karim.

El preso islamista fue condenado a doce años de prisión por su pertenencia a una cédula terrorista. Tras su detención en Ceuta ha pasado por varias cárceles y una de ellas fue la de Palma. Desde que se le privara de prisión ha mantenido la misma postura radical a favor de la lucha terrorista y tuvo la oportunidad de establecer contacto por carta con otros compañeros, a los que incitaba a continuar con la misma actividad ilegal. Durante el tiempo que estuvo en la prisión de Palma, bajo un estricto régimen penitenciario, tuvo la oportunidad de pintar una bandera de Daesh en uno de los muros del centro penitenciario. Pese a la estrecha vigilancia a la que estaba sometido nadie vio de qué forma logró realizar la pintada de la bandera del estado islámico.

En las cartas que envió desde la cárcel de Palma a otros compañeros islamistas detenidos en otras prisiones se les alertaba de que no debían mantener contacto con otros presos que no fueran musulmanes. Se les advertía de que debían continuar con la lucha armada desde el momento que recobraban la libertad y les aconsejaba que dedicaran este tiempo de reclusión para continuar estudiando el Corán. Les indicaba que Alá les premiaría si eran capaces de aguantar estos años de privación de libertad.

El día 1 de octubre del año 2018 se realizó un registro en la celda de este recluso en la prisión de Palma. Allí se intervinieron varios efectos, que los jueces utilizan para demostrar la vinculación que continuaba teniendo con los grupos radicales islamistas. Así, entre otros objetos, en su celda se encontró un libro escrito en castellano titulado «El néctar sellado». El recluso marcó una frase que hacia referencia a la historia de un individuo que abandonó a su esposa para ir a combatir a favor de la causa de Alá, muriendo como un mártir. También apareció una copia de una denuncia formulado por un testigo protegido, que afirma que otro preso islamista le agredió y le acusaba de iniciar con él un proceso de radicalización.

También apareció en la habitación un manuscrito, escrito por el acusado, donde menciona el nombre del líder de la organización terrorista Daesh, seguido de una disertación sobre terrorismo.

También aparecieron varias cartas que el recluso envió a otros presos, en las que transmitía la instrucción de organizar el denominado programa patio, que consistía en recitar y memorizar el Corán y leerlo, hacer gimnasia en la cárcel e implorar que los enemigos de Alá murieran de su rabia.

El recluso radical de Palma recurrió la condena que le impuso la Audiencia Nacional, apelando su derecho a la libertad de expresión a través de los escritos que se intervinieron en su celda aislada de la cárcel de Palma. Los magistrados del Supremo resaltan que las cartas que este preso envió a otros internos se aprecia «un contenido radical», añadiendo una iconografía de la organización terrorista. En los escritos se incide en que Alá premiará a estos presos si siguen con la lucha terrorista, que no deben abandonar aunque estén en prisión. Además, se les advierte que deben rechazar todo «lo occidental», de tal manera que deben evitar cualquier contacto con otros presos que no profesen la religión musulmana. Los jueces creen que estas cartas demuestra que el acusado pretendía que los otros presos siguieran con la lucha armada.

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