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Terapia en lugar de vacaciones: cómo Mallorca se está convirtiendo en un balneario para ricos

Cada vez más personas adineradas viajan a la isla para tratar depresión, burnout o problemas de adicción: en clínicas, fincas privadas o con terapeutas especializados

Un psicólogo toma notas mientras escucha a una paciente.

Un psicólogo toma notas mientras escucha a una paciente. / Shutterstock

Sarah López

Palma

Mallorca ha sido tradicionalmente un destino vacacional. Sin embargo, cada vez más la isla se consolida también como un lugar de tratamiento para personas con problemas de salud mental. Una combinación de factores la convierte en un destino atractivo para quienes buscan ayuda frente a la depresión, el agotamiento extremo o las adicciones.

Para muchas personas que en su país de origen no encuentran plaza en un tratamiento terapéutico, Mallorca se ha convertido además en una alternativa viable, siempre que dispongan de los recursos económicos necesarios.

Desde hace varios años, destaca especialmente el número de pacientes procedentes de Suiza que viajan a la isla para iniciar o continuar terapias. Mallorca ofrece una infraestructura bien desarrollada, personal sanitario cualificado y multilingüe y, en algunos casos, programas integrales que incluyen alojamiento y manutención.

A ello se suma otra ventaja importante: el anonimato. En casa no tienen que dar explicaciones: están en Mallorca. Quizá no exactamente de vacaciones, pero sí dedicándose conscientemente al descanso y a la recuperación.

“Terapia exprés” en la isla

Hace 15 años, Mario Scheib empezó a ofrecer en Mallorca terapias intensivas de varias semanas a pacientes extranjeros. Al principio trataba solo casos aislados y la mayoría de sus pacientes residían en la isla. Hoy la situación se ha invertido, explica el especialista en medicina psicosomática: sus pacientes llegan de todo el mundo, algo posible gracias a su equipo multilingüe.

Scheib dirige centros en Palma, en Sotogrande (España) y en Fráncfort. La mayoría de los pacientes que viajan a Mallorca para una estancia terapéutica de corta duración, conocida como “terapia exprés”, padecen depresión, burnout o adicciones. Normalmente permanecen unas dos semanas y se alojan en un hotel de su elección.

El equipo ayuda con la reserva del alojamiento, la organización de los vuelos, los traslados de llegada y salida y, si se desea, el alquiler de coche.

Ketamina, psicoterapia y rutinas estructuradas

La terapia sigue un plan diario muy definido: “Los pacientes acuden cada día dos horas a la consulta y reciben una terapia de infusión. En solo 14 días solemos observar buenos resultados”, explica Scheib. En concreto, su centro trabaja con infusiones de ketamina.

Este medicamento se utiliza clínicamente sobre todo como anestésico y puede generar abuso, pero según Scheib ha demostrado efectos positivos en pacientes con depresión. Las infusiones se combinan con psicoterapia, hipnoterapia, terapia deportiva y técnicas de relajación.

Un servicio de transporte recoge a los pacientes directamente en el hotel para cada actividad. Quienes desean continuar el tratamiento pueden hacerlo online o más adelante en la consulta de Fráncfort.

Costes y clientela internacional

En comparación con otros centros, Scheib considera su oferta relativamente asequible. De media, los pacientes pagan alrededor de 7.000 euros por dos semanas de tratamiento en Mallorca, dependiendo de los servicios contratados.

“Para suizos y estadounidenses nuestros precios resultan muy bajos”, señala. En sus países de origen, un tratamiento similar suele ser considerablemente más caro.

Desintoxicación para millonarios

En The Balance, la discreción ocupa un lugar aún más destacado. Según la empresa, entre sus clientes se encuentran directivos, miembros de casas reales y superestrellas internacionales. De acuerdo con informaciones publicadas en medios, por ejemplo, el rapero Kanye West se habría retirado en enero a una de sus villas.

“Actualmente gestionamos cuatro villas en Mallorca, cuyos emplazamientos no revelamos por motivos de confidencialidad y por el perfil de nuestra clientela”, explica Maeve Ryan, directora de comunicación de The Balance.

Lujo, atención integral y terapia en yate

La empresa trata trastornos mentales y adicciones, desde depresión, burnout y ansiedad hasta trastornos alimentarios, adicciones conductuales, traumas y trastornos de estrés postraumático complejos. Un equipo de unas 150 personas se encarga de la atención de los pacientes.

Se recomienda un programa intensivo de cuatro a ocho semanas. La primera semana se dedica al diagnóstico y, si es necesario, a la desintoxicación; posteriormente se desarrollan terapias intensivas. El seguimiento puede continuar online.

El modelo se basa en planes de tratamiento personalizados, atención las 24 horas, máxima discreción y un entorno de lujo. Según el paquete contratado, el servicio puede incluir traslados en limusina, chef privado, seguridad o vuelos en jet privado.

Paquetes VIP y programas de longevidad

Los costes reflejan este nivel de exclusividad. Los precios parten de unos 40.000 euros por semana en alojamiento compartido, con un máximo de cuatro pacientes por villa. El paquete VIP, por alrededor de 160.000 euros semanales, permite a un solo paciente alojarse en una villa privada.

Aún más exclusivo es el tratamiento en alta mar: The Balance fleta un yate y lo acondiciona según los deseos del paciente. No obstante, no se ofrecen programas de desintoxicación a bordo.

También existe la opción de tratamiento ambulatorio intensivo. Desde principios de diciembre, la empresa ha añadido además un programa de longevidad, para el que incorporó al equipo en Suiza a Simon Feldhaus, médico jefe y experto en prevención y anti-aging. Según un comunicado, el programa se centra en cómo influir positivamente en el envejecimiento saludable.

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