Agresión en el aeropuerto de Palma: la falta de personal en el servicio de atención a personas con movilidad reducida detona la violencia contra los trabajadores
Una empleada fue atacada recientemente por una pasajera que perdió los nervios tras esperar más de una hora a ser asistida
Denuncian el colapso de un servicio que acumula un 38% más de retrasos pese al aumento de la demanda

Imagen de archivo de colas de pasajeros esperando ser atendidos por los empleados del aeropuerto de Palma. / DM

La situación de los trabajadores del servicio de Atención a Personas con Movilidad Reducida (PMR) en el aeropuerto de Palma ha alcanzado un punto de no retorno. Lo que durante meses fueron advertencias sobre la falta de recursos se ha convertido en violencia física. Según testimonios directos de la plantilla, una trabajadora fue agredida recientemente por una pasajera que perdió los nervios tras esperar más de una hora a ser asistida. Este incidente es el síntoma más grave de un sistema que, según los empleados, está siendo desmantelado por la empresa adjudicataria, Adelte, ante la mirada "indiferente" de Aena.
Ante la gravedad de los hechos y las denuncias de la plantilla, este medio se ha puesto en contacto con el gestor aeroportuario para recabar su postura. Sin embargo, ha optado por desvincularse del conflicto. Desde la entidad pública aseguran que, sobre los problemas operativos y laborales con Adelte, "hay que preguntar a la empresa directamente".
Los empleados consideran que Aena se desentiende de su responsabilidad como titular del aeropuerto y responsable subsidiario de que el servicio a personas vulnerables se preste con dignidad y seguridad. "Es la excusa perfecta para seguir mirando hacia otro lado mientras el servicio funciona fatal", lamentan fuentes del colectivo.
"Una persona para diez pasajeros"
Los testimonios recogidos por este diario describen una operativa diaria que roza lo "imposible". La denuncia es unánime: no hay personal suficiente para cubrir la demanda. "El otro día sufrimos 72 retrasos en una sola jornada y las compañías no dejan de quejarse", relata uno de los afectados. El cuello de botella más crítico se produce en el área de llegadas, donde denuncian que una sola persona debe atender todas las asistencias.
"Si llegan diez asistencias a la vez, ¿cómo va a hacerse cargo un solo trabajador de diez pasajeros, sus equipajes, sacarlos al exterior, buscar a sus familiares y regresar?", se preguntan con indignación. La realidad es que el servicio se presta "uno por uno", lo que provoca colas interminables de hasta una hora. "El pasajero se cabrea y el que tiene que dar la cara es el trabajador, porque los jefes ni siquiera viven en Mallorca; están en Valencia o Canarias y solo vienen de vez en cuando", señalan.
La estrategia del "ahorro" ante la salida de la empresa
La plantilla apunta a una razón económica detrás de este abandono: Adelte finaliza su contrato este año. Según los empleados, la empresa alega estar en pérdidas para justificar la falta de inversión. "Como se van en breve y no han sacado el beneficio que querían, todo vale", denuncian. Esta falta de inversión se traduce en una carencia alarmante de herramientas básicas: no hay sillas de ruedas suficientes para atender el flujo de viajeros.
A pesar de que la infraestructura aeroportuaria ha crecido, la plantilla ha disminuido -afean los trabajadores-. "Donde antes había dos coordinadores, ahora hay uno o ninguno, y muchos días tienen que hacer extras porque no hay cobertura", explican. Las estadísticas que maneja el personal son reveladoras: mientras el volumen de trabajo ha subido un 5%, los retrasos del servicio han aumentado un 38%, lo que demuestra que la cantidad de personal es menor que el año pasado.
"Fraude" de estacionalidad y vacío de quejas
En el plano laboral, la empresa se niega a realizar transformaciones de contratos a fijos, a pesar de existir una comisión de empleo obligada por ley para desbloquear este tema. Los trabajadores acusan a Adelte de utilizar al fijo discontinuo como un "falso fijo".
"El fijo discontinuo trabaja 10 meses y descansa 2. En esos dos meses de descanso, la empresa contrata a otros fijos discontinuos que terminaron antes para mantener el nivel mínimo en invierno", explican. El objetivo es mantener la apariencia de una estacionalidad que ya no existe: "Hace ya tres años que aquí no hay temporada; el extranjero viaja mucho más en invierno y el tránsito es constante todo el año".
Además, la empresa se beneficia del perfil del usuario-inciden los empleados-, que dicen que personas mayores, tras el agotamiento del viaje, prefieren no enfrentarse a trámites burocráticos. "Al no haber muchas reclamaciones oficiales ante Aena, la empresa sigue haciendo lo que le da la gana", concluyen.
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