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BOULEVARD

Las elecciones de Extremadura pueden traducirse a Baleares, el PP se estanca y gana

El PSOE balear todavía tiene margen de caída, pero la corrección al alza de Vox ya tuvo lugar en las autonómicas de 2023

Las baronesas del PP, Marga Prohens y María Guardiola, enmarcan a la auténtica reina de la formación porque gobierna sin necesidad de más ultraderechas, Isabel Díaz Ayuso.

Las baronesas del PP, Marga Prohens y María Guardiola, enmarcan a la auténtica reina de la formación porque gobierna sin necesidad de más ultraderechas, Isabel Díaz Ayuso. / Facebook /María Guardiola

Matías Vallés

Matías Vallés

Para qué quieres sondeos, si dispones de urnas. Las elecciones extremeñas han resuelto uno de los enigmas capitales de la modernidad: por qué Marga Prohens fue obligada a retractarse sin paliativos de su arrebato de que los socialistas «tremolarien» si la presidenta adelantaba las elecciones. En síntesis, por el pavor de Génova a que sus huestes baleares bajaran de los 26 diputados actuales, un resultado intolerable por mucho que en paralelo se hundiera el PSOE. Las autonómicas de Extremadura y siguientes, Aragón, Castilla o León, Andalucía, pueden traducirse a Balears. Nuestro PP de toda la vida se estanca pero aumenta su ventaja como fuerza más votada del Parlament. No gana, aunque lo diga nuestro titular por motivos de espacio.

El PP balear está cuando menos tan estancado como el extremeño, por lo que no subirá sustancialmente de los 26 actuales y puede temer incluso un retroceso. En Extremadura contaba con los mismos 28 escaños, corregidos para una Asamblea de 65 piezas frente a las 59 del Parlament, y María Guardiola montó la zapatiesta electoral para un pírrico aumento a 29. Salvo un brote de fervor patriótico, cuesta defender que la gestión de Prohens ha superado a su pareja entre las baronesas del PP, subordinadas ambas a la reina Isabel Díaz Ayuso en la imagen que hoy nos ilustra.

Falta decidir hasta dónde puede caer el PSOE balear, que incluso puede nominar a un candidato procesado como en Extremadura. El útil análisis comparado de las extremeñas con las baleares debe recordar que allí no se había establecido la drástica corrección de la izquierda, parcialmente ejecutada en Balears. Por eso mismo, Vox también estaba infrarrepresentado en Cáceres y Badajoz, capital en la que ha superado a los socialistas.

En las últimas autonómicas, la candidatura socialista al Govern solo descendió de 19 a 18, la derrota surge de los nueve diputados recuperados por Prohens hasta 25+1. El PSOE se ha mantenido en la horquilla de 14 a 19 escaños en el Parlament desde 1983. El socialismo extremeño tendría hoy 17 en la traducción balear, cuesta imaginar que la sucesora de Francina Armengol baje de 15 en 2027.

Tras los prolegómenos, ya solo falta encarrilar la diferencia manteniendo el sesenta a cuarenta de Extremadura para la derecha, también extrema y dura. PP/Vox amontonan hoy 34 diputados en Balears, muy cercanos a los 36 corregidos de Extremadura tras las elecciones anticipadas a diciembre. La máxima cosecha de los conservadores baleares fue rematada por José Ramón Bauzá en solitario para el PP, con 35 escaños en 2011 y en condiciones inmejorables tras la rendición de Zapatero. Es una cifra muy cara de mejorar, pese al naufragio sanchista y a los malabarismos de Antoni Costa.

El vicepresidente del Govern metido a prestidigitador le vaticinaba el pasado domingo a Guillem Porcel en este diario que el auge de PP/Vox «nos situaría en un entorno más cercano a los 40 diputados que a los 34 actuales». Es decir, se apropia de los resultados del partido que le ha bloqueado los presupuestos para disimular el estancamiento del PP, así en Balears como en Extremadura y en el conjunto de las Españas. La asimilación camufla de paso la evidencia de que los populares siguen en manos de Vox, y se verá que los 40 son ilusorios. No le encargaría mi declaración de la renta a Costa, porque infla los ingresos. A cambio, le asignaré el cálculo de mis intereses bancarios, por idéntico motivo.

La predicción eufórica de Costa omite que la corrección de Vox en Extremadura en 2025 ya había tenido lugar en Balears en 2023. La ultraderecha extremeña contaba cinco escaños que serían cuatro en el Parlament, y salta en diciembre a once que serían nueve en Palma, donde Vox ya había sumado ocho a pesar de la desbandada posterior. El 21D presagia pues una subida ultra, pero sin doblar en ningún caso la representación. Los diez parecen garantizados pese al liderazgo de Gabriel Le Senne, cada escaño adicional revelaría un descalabro sin precedentes de la izquierda.

Pace Antoni Costa, el máximo de PP /Vox sería 37 escaños, en sintonía con los 40 extremeños. En el furgón de cola, Podemos tiene solo una diputada menorquina. Puede doblar resultados, perdón por el chiste en este artículo erudito, en la comunidad donde arrancaron y se mantuvieron con más fuerza de todo el Estado. En cuanto a Més, no marca la diferencia con Extremadura por su atonía, sino porque carece de una firma hermana en dicha región peninsular. Més/Podemos suman los siete asientos de Unidas por Extremadura.

La clientela fiel pero exclusiva y excluyente de Més define a una formación impermeable. Es el único partido Peter Pan del mundo, porque no desea crecer a diferencia de sus hermanos de BNG, Bildu, Compromís o Esquerra. Los cinco/seis diputados de Més impiden que haya Més diputados de Més. Los ecosoberanistas se mantendrán gracias al hundimiento del PSOE que precisamente impide un triunfo de la izquierda.

De aquí a un mes, el ocho de febrero, se verificará la reproductibilidad de los resultados en Aragón, y así sucesivamente. La extremeña Guardiola se creyó una candidata con perfil propio, un tremendo error que debería evitar Prohens. Sin el PP a cuestas, no son nadie.

Reflexión dominical discursiva: «La derecha se atreve a decir mentiras, la izquierda no se atreve a decir la verdad».

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