Política
Costa avala que Feijóo no presente una moción de censura por falta de apoyos
El vicepresidente del Govern considera que, al estar abocada al fracaso, acabaría reforzando a Pedro Sánchez

Feijóo, en un mitin del PP en Palma. | MANU MIELNIEZUK
El vicepresidente del Govern balear, Antoni Costa, se alinea sin matices con la estrategia del líder nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y defiende que no presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez no es una renuncia, sino una decisión política calculada. A su juicio, una iniciativa de este tipo, sin apoyos suficientes para prosperar, no solo está condenada al fracaso, sino que acabaría reforzando al propio presidente del Gobierno.
Costa sitúa el debate lejos del tacticismo parlamentario y lo coloca en el terreno de la responsabilidad política. «Feijóo acierta al no poner sobre la mesa una moción de censura», sostiene, convencido de que el Congreso actual no permite una alternativa real al Ejecutivo socialista. En este escenario, el vicepresidente balear considera que el foco no debe ponerse en el Partido Popular, sino en los socios que sostienen al Gobierno central y que, pese a la acumulación de casos de supuesta corrupción, continúan garantizando su supervivencia parlamentaria.
Aliados de Pedro Sánchez
El dirigente popular lanza una pregunta que, en su opinión, sigue sin respuesta: hasta cuándo están dispuestos los aliados de Sánchez a seguir respaldándolo. Costa apunta directamente a quienes permiten que el Ejecutivo continúe pese al bloqueo legislativo y la ausencia de presupuestos. Habla de «complicidad» y cuestiona si estos partidos son plenamente conscientes de la situación política que atraviesa el país o si, por el contrario, priorizan sus intereses estratégicos frente a la estabilidad institucional.
El diagnóstico que hace del momento político es severo. Costa describe el funcionamiento del Gobierno de España como una escena cercana al «esperpento», marcada por mensajes contradictorios y falta de rumbo. Cita como ejemplo la disparidad de discursos dentro del propio Ejecutivo: mientras la vicepresidenta, Yolanda Díaz, plantea la necesidad de una reestructuración, el presidente del Gobierno la desautoriza públicamente y reduce el debate a una simple reunión de carácter interno. Para el vicepresidente balear, este tipo de episodios reflejan una profunda desconexión entre el relato político y la capacidad real de gobernar.
En su análisis, el papel de los partidos independentistas catalanes resulta clave. Junts per Catalunya y Esquerra Republicana aparecen como piezas fundamentales en el sostenimiento del Gobierno central. Costa cuestiona abiertamente hasta dónde están dispuestos a llegar y qué concesiones están preparados para aceptar a cambio de mantener su apoyo. En su opinión, esta dependencia parlamentaria no solo condiciona la acción del Ejecutivo, sino que agrava la sensación de provisionalidad permanente.
Consecuencias
Más allá del debate estrictamente político, el vicepresidente del Govern advierte de las consecuencias prácticas de esta situación. La parálisis institucional, la falta de presupuestos y la imposibilidad de impulsar reformas afectan directamente al día a día de los ciudadanos. Costa insiste en que no se trata únicamente de un problema de desgaste electoral, sino de una incapacidad real para tomar decisiones y afrontar los retos económicos y sociales del país.
Desde Balears, el dirigente popular observa con preocupación cómo el bloqueo en Madrid repercute en las comunidades autónomas, que ven condicionada su planificación y su margen de actuación. Para Costa, el Gobierno de Sánchez se mueve en un «KO técnico» que termina trasladándose a la gestión cotidiana y que pone a prueba la paciencia de la ciudadanía.
Estrategia de contención
En este contexto, la negativa del Partido Popular a impulsar una moción de censura se presenta como una estrategia de contención, a la espera de que el desgaste del Ejecutivo central se traduzca en un cambio de escenario político. Costa defiende que forzar una votación perdida no aportaría soluciones y solo serviría para prolongar una legislatura marcada, a su juicio, por la debilidad parlamentaria y la falta de proyecto.
La crónica de este momento político, según el vicepresidente balear, no se escribe únicamente en el Congreso de los Diputados, sino en la percepción creciente de que el Gobierno central carece de estabilidad y de una mayoría sólida. Una percepción que, sostiene, termina erosionando la confianza de los ciudadanos y alimenta la sensación de que España se encuentra en un punto muerto institucional.
Según las últimas encuestas, tanto PP como Vox crecerían en Balears, mientras que la izquierda sufriría un importante descalabro, sobre todo el PSOE. Así que cada movimiento de los populares se mide al detalle para tratar de cerrar el paso al partido de Santiago Abascal.
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