Galmés ya tiene presupuestos para 2026 tras un pleno exprés marcado por el adiós de Marcial Rodríguez
El Consell de Mallorca ratifica unas cuentas marcadas por el pacto con Vox y la retirada de ayudas al catalán
La aprobación definitiva ha sido posible después de que los servicios técnicos hayan rechazado las cuatro reclamaciones presentadas
La oposición considera que los presupuestos ratifican la consolidación de las imposiciones de la ultraderecha

Imagen del momento en el que se aprobaban las cuentas del Consell de Mallorca para 2026. / PP

El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, ha logrado sacar adelante definitivamente los presupuestos de la institución para 2026 en un pleno extraordinario convocado a primera hora de la mañana. Las cuentas, que ascienden a 762 millones de euros, han quedado aprobadas con los votos del PP y Vox (18) frente al rechazo de PSOE, Més per Mallorca y El Pi (13), tras desestimarse las cuatro reclamaciones presentadas contra el proyecto.
El pleno, de carácter técnico pero con un alto contenido político, ha servido también como cierre de etapa para el conseller de Turismo, Marcial Rodríguez, de quien varios políticos se han despedido esta mañana deseándole suerte en su nueva etapa, que probablemente pase a desarrollarse en el Ayuntamiento de Palma. Tal y como ha avanzado este diario en exclusiva, Rodríguez será relevado próximamente por Guillem Ginard, actual director insular de Cultura, en un movimiento que se interpreta como un nuevo ajuste interno del Gobierno insular en plena legislatura.
En esta ocasión, no ha sido el portavoz popular Bernat Vallori quien se ha pronunciados en nombre del partido sobre la salida de Marcial del equipo de gobierno insular. Lo ha hecho la también portavoz de la formación Nuria Riera, con una respuesta escueta pero directa, que ni ha confirmado ni ha desmentido las informaciones publicadas por Diario de Mallorca. Riera ha defendido que "las remodelaciones de gobierno no se anuncian, se ejecutan cuando se cree que son necesarias para satisfacer el interés general de los mallorquines, y este Ejecutivo del señor Galmés funciona así y lo continuará haciendo".
La aprobación definitiva ha sido posible después de que los servicios técnicos rechazaran las cuatro reclamaciones formuladas por un funcionario de carrera a título individual, el sindicato STEI, el PSOE y la portavoz de Més per Mallorca, Catalina Inés Perelló, en representación de su grupo. Con este trámite superado, el Consell consolida unas cuentas que el equipo de gobierno defiende como las más elevadas de su historia, pero que llegan profundamente marcadas por el pacto entre PP y Vox.
No en vano, se trata de los primeros presupuestos del Consell que retiran explícitamente, a petición de Vox, las ayudas al catalán, en concreto las subvenciones destinadas a la Obra Cultural Balear (OCB) y a Joves de Mallorca per la Llengua, una decisión que ha venido tensando el debate político y ha centrado buena parte de las críticas de la oposición.
Una reivindicación de estabilidad y músculo inversor
El presidente Llorenç Galmés ha defendido que con la aprobación definitiva de las cuentas "culminamos el proceso de los mejores y más altos presupuestos de esta institución", subrayando que los 762 millones previstos para 2026 suponen un incremento de 66,2 millones respecto a 2025. Galmés ha insistido en que no se trata solo de cifras, sino de "prioridades y compromisos" orientados a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.
El presidente ha puesto el acento en la estabilidad del Consell, destacando que es una de las pocas instituciones supramunicipales que aprueba sus presupuestos "en tiempo y forma" y por tercer año consecutivo. "Gobernar con responsabilidad también es cumplir y dar estabilidad", ha afirmado, en contraposición al Gobierno central. Según Galmés, seis de cada diez euros se destinan a políticas sociales y las cuentas priorizan movilidad, ayuntamientos y futuro económico de la isla, con "más recursos, pero también más criterio".
Desde Vox, su portavoz Toni Gili ha dejado claro el peso político de su formación en el contenido final de las cuentas. Ha defendido unos presupuestos que, a su juicio, "hacen avanzar a Mallorca" y que reflejan que Vox "ha venido a gobernar", reivindicando el fin de lo que ha calificado como "imposición catalanista, de género y de puertas abiertas a la inmigración ilegal". Gili ha celebrado la retirada de subvenciones a determinadas entidades y ha asegurado que se apuesta por la "cultura mallorquina", marcando distancias con los "lobbies y apesebrados de siempre".
La portavoz del PP, Núria Riera, ha afirmado que el Consell aprueba"los terceros presupuestos de la legislatura" y que estos permitirán aumentar la inversión en infraestructuras, residencias y servicios públicos. Ha rechazado el discurso "alarmista" del PSOE sobre la financiación y ha recordado que esta está blindada por una ley aprobada por el PP en 2014. Riera ha defendido la solvencia del Ejecutivo insular frente a un Ejecutivo central sin presupuestos y ha agradecido el "buen talante" del socio de gobierno, ironizando con un marcador político: "Tres presupuestos en el Consell y cero en Madrid".
La oposición carga contra el pacto y los recortes en lengua y derechos
Desde la oposición, el tono ha sido abiertamente crítico, como ya venían mostrando las líderes de los partidos de la izquierda. La portavoz de Més per Mallorca, Catalina Inés Perelló, ha denunciado que no se trata de unos presupuestos "valientes ni transformadores", sino condicionados por "un pacto político que impide gobernar con autonomía y dignidad". Ha advertido de que las cuentas dependen de ingresos vinculados a presupuestos autonómicos y estatales no aprobados y ha alertado de la pérdida de capacidad real de varios departamentos.
Perelló ha señalado la vivienda como la principal emergencia social de Mallorca y ha acusado al Consell de renunciar a intervenir, dejando a miles de familias y jóvenes "abandonados a la especulación". También ha denunciado una "regresión democrática", la desaparición de la perspectiva de género y la consolidación de las imposiciones de Vox, con recortes a entidades que promueven la lengua catalana, la cultura propia y la cohesión social. "Vox impone y el PP ejecuta", ha resumido.
La portavoz socialista, Catalina Cladera, ha ironizado con que el pleno parecía más un acto de despedida del conseller Marcial Rodríguez que un debate presupuestario, deseándole suerte en lo personal, pero no en lo político. Cladera ha calificado las cuentas de "malas" por estar pactadas con la extrema derecha y ha acusado a Galmés de haber cedido en cuestiones que antes eran líneas rojas, como la lengua, la igualdad o la lucha contra el cambio climático. También ha advertido de una reculada en la regulación de vehículos y ha augurado que el presidente "quedará como el más xenófobo que ha tenido esta isla".
Por su parte, el portavoz de El Pi, Antoni Salas, ha definido los presupuestos como "pobres de espíritu", incapaces de transformar la realidad de Mallorca o de afrontar problemas estructurales como la sobrepoblación, la vivienda o la saturación turística. Ha criticado las contradicciones del Consell y ha acusado al PP de humillar a entidades culturales como la OCB, Joves de Mallorca per la Llengua o la figura de Joan Alcover con la retirada de subvenciones nominativas.
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