Una mujer millonaria denuncia a su exmarido en Ibiza por retirarle el servicio doméstico
La pareja israelí mantiene un conflicto por el reparto de bienes tras el divorcio, aunque ella ya ha recibido un adelanto de cinco millones de euros

La mujer acudió al juzgado de Ibiza para denunciar a su marido millonario
Un empresario multimillonario de origen israelí, que reside a caballo entre su país y la isla de Ibiza, tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados para defenderse de un delito de coacciones. La denunciante es su esposa, con la que tiene cinco hijos y que en estos momentos se encuentra en un proceso de divorcio. La mujer es una prestigiosa modelo de origen israelí, que también es conocida por su dedicación al diseño de joyas. Se trata de Edit Elle Stark, que se identifica en las redes sociales, donde muestra una gran participación, con la identidad de Adi Stark.
La denuncia fue presentada en el juzgado de Ibiza a principios de este año. La mujer, cuando ya no residía con su marido en la misma vivienda, realizó un viaje a su país. El propósito de viajar a Israel era realizarse unas pruebas médicas previas a una intervención de medicina estética, para lograr eliminar una cicatriz proveniente de una cesárea. La modelo pretendía que el coste de esta operación la financiara su expareja, con quien comparte varias empresas.
Al regresar a la isla la mujer se encontró con una desagradable sorpresa. Lo primero que descubrió es que no podía abrir con la llave la puerta de la casa de Ibiza donde vivían los hijos y ello debido a que el empresario había ordenado cambiar la cerradura.
También descubrió que el esposo había bloqueado las tarjetas de crédito y se había quedado con la dirección de correo que ella utilizaba para operar con la empresa en la que también tiene una importante participación. Y, para colmo, el empresario había dado la orden al personal de servicio que no volviera a trabajar para su expareja.
La reacción de la modelo fue dirigirse al juzgado de Ibiza y presentar una denuncia contra el padre de sus hijos, imputándole un delito de coacciones, atribuyendo todas estas decisiones como una forma de presionarla frente a la negociación que se mantenía en Israel sobre el reparto de la empresa.
Tras esta denuncia, el empresario tuvo que prestar declaración y más tarde se sentó en el banquillo de los acusados. Sin embargo, el juicio concluyó con una sentencia absolutoria a su favor, contra la que la modelo recurrió ante la Audiencia al no estar conforme con la decisión del juez. La apelación también ha sido rechazada, lo que supone la confirmación de la absolución del empresario extranjero residente en Eivissa.
No se puede decir que el marido haya sido tacaño durante el proceso del divorcio. Según explica la sentencia, aunque todavía el acuerdo no está cerrado, ya que queda pendiente por negociar el reparto de la empresa, el marido ya adelantó a la madre de sus hijos una indemnización de cinco millones de euros. Además, se comprometió a pagar todos los gastos familiares, como son los colegios de sus hijos, la sanidad privada, el mantenimiento de las viviendas (en una de ellas vive la modelo con su actual pareja), alimentación, viajes y un amplio personal de servicio.
Con independencia de estos gastos, Edit Elle Stark también recibe cada semana de su expareja la cantidad de 10 mil euros. Y al mes recibe la misma cantidad para satisfacer las necesidades que pueden tener sus hijos. Consta que uno de los últimos ingresos que recibió en su cuenta ascendió a la cantidad de 280 mil euros.
La denunciante ha intentado que en este conflicto familiar se la trate como una víctima de violencia de género. Ella interpretó que las medidas adoptadas por su exmarido, aprovechando su ausencia, respondían a un intento de presión para alcanzar un acuerdo sobre el reparto de los bienes.
El millonario empresario israelí se defendió de esta denuncia, asegurando ante el juez que sufrió la respuesta a su negativa a financiar la costosa operación de medicina estética que pretendía realizarse su esposa. Al negarse a pagar la intervención, la modelo respondió denunciándole en el juzgado.
El marido también justificó otras decisiones que podrían perjudicar a la madre de sus hijos. Explicó que esta decisión respondía a un intento de controlar los gastos que generaba su expareja con la tarjeta de crédito que él financiaba, interpretando que la indemnización que le había pagado era más que suficiente para sufragar sus gastos. Sobre la cerradura, el marido también sostuvo que se trató de un tema técnico, ya que la denunciante no había actualizado el programa que le permitía abrir la puerta.
El tribunal que ha analizado el caso recuerda que una de las características que exige el delito de coacción es que se realicen actos «de violencia física, psíquica o sobre las cosas, dirigidas a impedirle realizar una determinada conducta». Frente a esta exigencia, los jueces no han detectado ningún tipo de violencia en el comportamiento del empresario y recuerdan que la mujer no ha demostrado que lo que ella denunció esté relacionado con la negociación del
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