Salud
Costillas de titanio hechas a medida para respirar después de un cáncer en Son Espases
Son Espases realiza por primera vez en Balears una reconstrucción de la pared torácica con prótesis impresas en 3D, una técnica pionera que mejora la recuperación y la calidad de vida de pacientes oncológicos

El equipo de profesionales que realizó esta cirugía pionera en Balears. | HUSE

El hospital Son Espases ha aplicado por primera vez en Balears una técnica pionera que cambia la recuperación de los pacientes después de algunas cirugías oncológicas: la sustitución de unas costillas por prótesis de titanio impresas en 3D que mantienen la movilidad del tórax. La primera paciente fue operada en noviembre y en enero está previsto un segundo caso similar.
La clave de esta técnica, que todavía es poco habitual en España, es que no bloquea el pecho. Hasta ahora, cuando un tumor obligaba a extirpar las costillas, la reconstrucción se hacía con materiales más rígidos que podían dejar el tórax más inmóvil, como si el paciente llevara un corsé. Con esta nueva prótesis biodinámica, hecha a medida con titanio, el tórax recupera su movimiento natural al respirar, lo que mejora la mecánica respiratoria y, con ello, la calidad de vida.
Lo resume el jefe del Servicio de Cirugía Torácica de Son Espases, Ángel Carvajal: «Imagine la diferencia entre llevar un corsé rígido y una estructura que se adapta al movimiento natural. La prótesis facilita la respiración y recupera la anatomía y la función que antes no se lograban», apunta.
El proceso empieza con un TAC. A partir de esa imagen, el equipo envía el estudio a Osteobionix, una empresa española especializada en impresión de implantes personalizados en 3D. Con ese material, se diseña una prótesis adaptada al paciente y a la resección exacta que se va a realizar. «Se trata de reconstruir y diseñar el esqueleto costal a partir del TAC del paciente. La pieza se imprime en titanio rugoso, un material muy ligero y resistente que se integra perfectamente en el organismo», explica el cirujano torácico de Son Espases Orlando Gigirey.
Ambos doctores participaron en la operación y detallan que el diseño se hace al milímetro: el objetivo es quitar el tumor con márgenes de seguridad y, después, encajar la prótesis con mucha precisión. Primero se determina cuánto tejido hay que extirpar para asegurar que no queda tumor y, a partir de ahí, la prótesis llega con una plantilla de corte que marca por dónde debe hacerse la resección para que la reconstrucción encaje.

Los cirujanos torácicos de Son Espases Orlando Gigirey y Ángel Carvajal dirigieron la operación. / .
Según apunta Gigirey, el diseño es muy ágil. Tras enviar el TAC se crea un canal directo con los ingenieros para ajustar los márgenes y detalles: «En un día ya está decidido. Luego pasa a impresión y en semana y media, aproximadamente, puedes planificar la cirugía».
La primera paciente
La primera paciente intervenida en Son Espases tenía un tumor maligno en la pared torácica anterior izquierda. La operación consistió en extirpar el tumor y las costillas afectadas y, a continuación, reconstruir la pared por capas.
En esta cirugía, el trabajo en equipo es esencial. Participaron Cirugía Torácica, Cirugía Plástica y Oncología Médica, y, según explican desde el hospital, después de colocar la prótesis se recubre con músculo y se añade una malla de colágeno para sustituir la pleura. El responsable de esa parte es el equipo de Cirugía Plástica.
«La pared torácica tiene varias capas. Quitamos piel, grasa, músculos, costillas y el tumor, y luego reconstruimos capa por capa», detalla Carvajal. Primero se coloca una malla que hace las veces de pleura y después se sustituyen las costillas por la prótesis de titanio impresa en 3D. Finalmente, los profesionales de Cirugía Plástica cubren el defecto con un colgajo muscular para reconstruir los tejidos externos. En esta primera operación también participó el doctor Juan Carlos Trujillo, jefe de Cirugía Torácica del Hospital Sant Pau, un referente a nivel nacional que acudió a Son Espases para apoyar al equipo.
Aunque el resultado final sea una reconstrucción, los médicos insisten en que es un salto en la oncología, pues permite resecciones más amplias sin «quedarse cortos» por miedo a no poder reconstruir después. «Antes el tamaño del tumor nos podía limitar la resección. Con esta técnica, no hay nada que no podamos quitar, ningún tamaño de pared que no podamos sustituir», explica Gigirey. Y subraya la idea central de la técnica: «Es la primera vez que podemos sustituir un hueso por otro mineral. En vez de usar calcio, usamos titanio».
Dicho de otro modo, si el tumor obliga a quitar costillas, ahora existe una forma de reconstruirlas imitando su función, algo que antes no se conseguía con el mismo grado de movilidad. Desde el hospital aseguran que la primera paciente, operada el 18 de noviembre, recibió el alta ocho días después y que desde el segundo día ya caminaba por la planta. Los médicos, por su parte, remarcan que una pared torácica que se mueve ayuda a respirar mejor y reduce complicaciones típicas del postoperatorio. Si hay menos dolor y menos rigidez, añade Carvajal, el paciente respira más profundo, elimina mejor secreciones y baja el riesgo de infecciones respiratorias. «Permite una expansión pulmonar correcta», resume.

El equipo de profesionales que realizó esta cirugía pionera en Balears. | HUSE / HUSE
Las indicaciones
La indicación principal para esta técnica son los tumores malignos de la pared torácica. También puede ser útil cuando un tumor de pulmón crece y afecta a la pared, de modo que hay que extirpar parte del pulmón y varias costillas. En esos casos, la reconstrucción ayuda a mantener la estabilidad del tórax sin perder movilidad.
Gigirey apunta además otra aplicación: ciertas hernias de la pared torácica (cuando se abren espacios entre costillas y el pulmón puede herniarse), casos complejos en los que una reconstrucción «a medida» puede aportar estabilidad y funcionalidad.
En Balears, el hospital estima que puede haber entre cinco y siete pacientes al año candidatos a esta técnica, aunque el volumen exacto depende de los casos que aparezcan.
En cuanto al coste, Carvajal calcula que un grupo de costillas de titanio ronda entre 12.000 y 15.000 euros, según el tamaño de la reconstrucción. Gigirey, por su parte, precisa que el coste varía según el tamaño y la cantidad de material a imprimir. El cirujano subraya, sin embargo, que el coste debe valorarse en conjunto, pues una cirugía que permite extirpar el tumor con márgenes amplios puede evitar tratamientos posteriores más largos y caros, como la quimioterapia o ingresos hospitalarios repetidos.
Los cirujanos concluyen que se trata de una cirugía compleja para pacientes con cáncer, en la que el objetivo no es solo extirpar la enfermedad, sino también dejar un tórax funcional. «Recuperamos la anatomía y la función, que hasta ahora no se recuperaban del todo. El futuro pasa por aquí», asegura Carvajal. Después de este primer caso, el equipo prevé repetir la técnica en enero con otro paciente, consolidando en Son Espases una cirugía personalizada que, de momento, solo realizan unos pocos hospitales en todo el país.
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