Antoni Costa: «PP y Vox estamos cerca de los 40 diputados, la izquierda está debilitada»
El vicepresidente del Govern considera que Baleares ha crecido con un patrón de crecimiento basado en el volumen que ha generado "muchos puestos de trabajo, pero con niveles de productividad insuficientes para pagar salarios elevados"

El vicepresidente del Govern, Antoni Costa, antes de la entrevista. / B. Ramon

¿Habrá adelanto electoral o aguantarán hasta 2027?
Las elecciones no se anuncian, se convocan. La presidenta lo ha dicho varias veces. A día de hoy no se dan las condiciones para una convocatoria electoral. El Govern no está en una situación de bloqueo en absoluto. Esta misma semana hemos aprobado decretos importantes, como el de simplificación administrativa y el de aceleración de proyectos estratégicos. Ahora bien, también es cierto que si algún día se produjera una situación real de bloqueo, entonces podría plantearse una convocatoria electoral. Pero hoy no es el caso.
Pero vuelve a empezar el año sin Presupuestos.
Con mayores o menores dificultades, el Govern ha aprobado absolutamente todas las iniciativas que ha llevado al Parlament. Algunas han requerido dos votaciones, algunas no salieron adelante en la primera pero sí en la segunda. Es cierto que no hemos conseguido aprobar el techo de gasto y, por tanto, no hemos podido iniciar la tramitación de los presupuestos de 2026. Pero esto no es una novedad. En diciembre de 2024, yo mismo retiré los presupuestos y entramos en prórroga presupuestaria. Finalmente, en julio de 2025, se aprobaron. Pero tanto el Govern como yo seguiremos intentando que haya presupuestos. Porque aprobar un techo de gasto y unos presupuestos genera tranquilidad, estabilidad y confianza. A día de hoy no se dan las condiciones, y esto ocurre en todas las comunidades donde gobierna el PP en minoría. Si hoy no hay presupuestos en Balears es porque a nivel nacional, concretamente desde Madrid, alguien de Vox ha decidido que no quiere que haya. Eso no excluye que pueda haberlos. Nuestra voluntad es que los haya y que no se llegue en ningún caso a una situación de bloqueo.
Viendo las dificultades con Vox, ¿consideran que es un socio fiable?
Mentiría si dijera que durante estos años no hemos deseado más de una vez que los acuerdos alcanzados se cumplieran únicamente con la palabra dada. En julio de 2023 llegamos a un acuerdo de 110 puntos, público y transparente. Todo el mundo puede consultarlo. Unilateralmente, alguien decidió romper ese acuerdo, y eso tuvo consecuencias. En octubre de 2023, a pesar de esos acuerdos, se produjeron situaciones indeseables. Nos hubiera gustado más estabilidad y menos fricciones. Creo que habría sido más beneficioso que no existiera tanta fricción por parte de Vox. Dicho esto, también quiero ser claro: hemos dialogado, hemos consensuado y hemos llegado a acuerdos. Y a día de hoy, todas las iniciativas que el Govern ha llevado al Parlament han sido aprobadas. Por tanto, nos habría gustado más tranquilidad y estabilidad, pero incluso con estas fricciones hemos podido demostrar que gran parte del programa de gobierno se ha llevado a cabo, y eso es lo más positivo.
Según las encuestas, Balears vuelve a ser de derechas.
Las encuestas hay que analizarlas con prudencia. Actualmente el Parlament tiene 34 diputados de centro-derecha, una amplísima mayoría, y las encuestas indican que el PP podría situarse cerca de la mayoría absoluta y que Vox no solo no bajaría, sino que incluso podría subir. Esto nos situaría en un entorno más cercano a los 40 diputados que a los 34 actuales. El bloque de la izquierda está claramente debilitado y ha perdido la confianza de los ciudadanos. Entendemos que los ciudadanos valoran positivamente la acción de gobierno, y que cuando llegue el momento volverán a pronunciarse, espero que con una mayoría absoluta.
¿Cómo se explica que Balears tenga un crecimiento económico tan elevado y haya trabajadores pobres?
No es fácil explicarlo, pero lo intentaré. Durante muchos años, especialmente durante los últimos veinte, Balears ha crecido con un patrón de crecimiento basado en el volumen: más turistas, más actividad, más empleo. Ese patrón ha generado muchos puestos de trabajo, pero con niveles de productividad insuficientes para pagar salarios elevados. La economía ha crecido mucho, se han creado muchos empleos, pero con salarios relativamente bajos. Se ha producido la paradoja de que la renta per cápita no ha crecido en términos reales en veinte años, mientras la actividad económica sí. Ese modelo tiene aspectos positivos, pero también problemas estructurales muy claros: salarios bajos y empleo de bajo valor añadido. Por eso insistimos en que si el PIB per cápita no crece, el crecimiento económico no se transforma en bienestar. Necesitamos crecer en valor, apostar por la innovación, por sectores tecnológicos, por empleo de alto valor añadido. En el último informe de coyuntura, de los 15.000 empleos creados en un año, solo unos 1.500 eran de alto valor añadido. Debemos crear empleo con capacidad de pagar mejores salarios para revertir la baja renta per cápita y la situación de trabajadores pobres. El principal factor de exclusión social en Baleares es la vivienda, que determina si una persona vive en una situación de precariedad o puede vivir con dignidad.
Los promotores dicen que en esta legislatura no habrá ninguna grúa en los suelos urbanizables.
Durante demasiados años no se ha diagnosticado correctamente el problema. Medidas como los topes máximos han fracasado estrepitosamente en aquellos países o regiones donde se han aplicado. El diagnóstico real es que faltan viviendas plurifamiliares y sobran chalets. Nos faltan pisos en las zonas urbanas para dar un techo a la gente de aquí, a la gente trabajadora, a la gente que tiene un puesto de trabajo pero no tiene una vivienda. Tenemos un problema de oferta. La vivienda que se construyó durante demasiado tiempo fue vivienda unifamiliar, chalets. No eran viviendas pensadas para la gente trabajadora de aquí. Hemos emprendido multitud de iniciativas y reformas enfocadas claramente a la resolución de este problema. Pero también quiero admitir una cuestión: revertir una situación no es una cuestión ni fácil ni que tenga resultados a corto plazo. Desconfío profundamente de esos populistas que venden soluciones milagrosas en materia de vivienda. No existen.
Recibir 15.000 nuevos residentes cada año no es sostenible.
Absolutamente. El modelo de crecimiento que hemos tenido ha provocado una atracción evidente de nuevos residentes. La población de Eivissa ha crecido un 73% en los últimos 20 años. No hay ningún país en el mundo que haya crecido así. El patrón de crecimiento requiere mano de obra. Donde hay puestos de trabajo, evidentemente, las personas que buscan una vida mejor llegan. Un puesto de trabajo implica crecimiento poblacional. Ese crecimiento poblacional necesita un techo para vivir. Se han utilizado erróneamente políticas de restricción urbanística para intentar controlar el crecimiento poblacional, y eso ha fracasado estrepitosamente. Lo único que ha provocado es que personas con trabajo tengan que vivir en chabolas, como sucede hoy en Eivissa. Esa es la desgracia. Lo que hay que hacer es contener el crecimiento en volumen, contener el crecimiento poblacional y dar vivienda a quienes ya residen en Balears. Vivienda para la gente de aquí.
Entiendo que esta contención también debería ir vinculada a un cambio de perspectiva, sobre todo por parte de las empresas.
Sin ninguna duda. Las empresas deben aprender —y esto no es fácil, es un cambio estructural— que no se puede crecer de forma extensiva. No se puede crecer poniendo más mesas y más sillas, por utilizar una metáfora, ni creando más plazas turísticas. Hay que crecer aportando más valor a la prestación de servicios, apostando por la calidad. Debemos crecer por esta vía porque la otra forma de crecer es insostenible. El turismo es y seguirá siendo nuestra fuente de riqueza, y queremos que lo siga siendo. Pero hay que hacer turismo de una forma diferente. Hay que crecer, pero de forma distinta. La administración debe acompañar este proceso, facilitar la transformación y apostar claramente por la innovación. En 2026 habrá una importante revolución tecnológica interna en la propia administración pública y en innovación. Donde siempre ha habido trabas, necesitamos alfombra roja para inversiones que transformen la economía de Balears. Son positivos, son difíciles y no son a corto plazo.
Pronto ya no quedarán ni mallorquines ni ibicencos.
La presidenta ha puesto sobre la mesa un debate que no escondemos: el del crecimiento poblacional. Algunos se sorprendieron de que una presidenta del Partido Popular pusiera sobre la mesa un problema evidente que la ciudadanía vive y sufre. Hay que adaptar servicios e infraestructuras a la población real: sanidad, educación, servicios públicos e infraestructuras deben adaptarse a la población residente. No podemos seguir creciendo indefinidamente. Las islas no son infinitas. Hay que contener el crecimiento futuro cambiando el modelo económico. Ni una plaza turística más y combatir la oferta ilegal. No crecer en volumen. Y algo fundamental: no podemos perder nuestra identidad. Tenemos una lengua propia, una cultura propia. Quien venga es bienvenido, pero debe adaptarse a nuestras singularidades, a nuestra identidad, y no al revés.
¿Ha notado esta preocupación también dentro del Partido Popular, especialmente en relación con la lengua?
El PP siempre ha tenido una posición clara. Tenemos una lengua propia y dos lenguas cooficiales. La mitad de las asignaturas se imparten en catalán. Defenderemos las modalidades lingüísticas. Los mallorquines seguirán hablando mallorquín. Al mismo tiempo, defendemos el uso libre del castellano. En la calle no hay problemas lingüísticos. No queremos que la política cree problemas donde no existen. Lo que no podemos aceptar es que un alumno salga del sistema educativo sin dominar las dos lenguas cooficiales, y si es posible, una lengua extranjera.
Balears es una de las pocas comunidades aportadoras netas al sistema de financiación pero está entre las últimas a la hora de recibir recursos. ¿Hasta qué punto el sistema actual perjudica a las islas?
El sistema caducó en 2014 y sigue prorrogado. Balears necesita una reforma que tenga en cuenta la insularidad, el crecimiento poblacional, la población flotante y el coste de la vida. Defendemos el principio de ordinalidad. Si somos segundos en capacidad de recaudación, debemos ser segundos en financiación. Estamos dispuestos a una negociación multilateral. No queremos acuerdos bilaterales opacos, sino una reforma real. Pero el problema es que el Gobierno habla de reforma, pero no la ejecuta. No abre el melón. Esa es la realidad.
Se les critica por bajar impuestos y luego pedir más dinero a Madrid.
Eso es demagogia. Bajar impuestos afecta solo a las arcas autonómicas. El sistema de financiación no penaliza las bajadas fiscales. Eso es autonomía tributaria. No pedimos más recursos, pedimos una reforma del sistema que tenga en cuenta nuestras singularidades. Y pongo una línea roja clara: no aceptaremos la centralización de la autonomía tributaria ni la recentralización del impuesto de sucesiones y donaciones. Bajar impuestos forma parte del ADN del PP y seguiremos haciéndolo.
¿Cómo valora la situación actual en el Gobierno?
Se está dando una situación absolutamente surrealista, de bloqueo absoluto en el Congreso. Una situación en la que sabes que no tienes el respaldo social, está absolutamente inundado de corrupción y, aun así, no se ha aprobado ni un solo presupuesto durante toda la legislatura. Pedro Sánchez quiere aplicar su Manual de resistencia, y quiere aguantar en el cargo hasta no sabemos cuándo. Los ciudadanos pueden ver cuál es el grado de hipocresía y de cinismo que tiene el sanchismo. Conviene recordar que llegó al poder con una moción de censura como si fuera el adalid de la lucha contra la corrupción. Y ahora sabemos, por informes de la UCO, que había corrupción desde el primer día. Fue llegar al Gobierno y al menos tres de los que viajaban en su Peugeot ya eran corruptos desde el primer día. La organización criminal ya estaba constituida cuando llegaron al Gobierno. Por tanto, la mentira es la característica básica del sanchismo. La credibilidad de Sánchez está francamente en entredicho y solo hay una solución a día de hoy: convocar elecciones. Los españoles tienen que hablar.
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