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Laboral

El empleo irregular se dispara en la construcción de Mallorca ante la falta de trabajadores

CCOO y UGT denuncian el elevado peso que la explotación de inmigrantes sin papeles está adquiriendo en las obras de la isla

Señalan la existencia de mafias que venden citas en Extranjería y falsifican los NIE

Varios inmigrantes esperan las ofertas de trabajo junto a un centro comercial de construcción en Palma.

Varios inmigrantes esperan las ofertas de trabajo junto a un centro comercial de construcción en Palma. / B. Ramón

Fernando Guijarro

Fernando Guijarro

Palma

La escasez de mano de obra que padece la construcción mallorquina y la existencia de «explotadores, como en cualquier actividad económica» está provocando un auge en la contratación ilegal de inmigrantes que no han podido regularizar su presencia en la isla, según se destaca desde las organizaciones sindicales, desde las que se añade que el colapso que se vive en las oficinas de Extranjería está favoreciendo la aparición de «mafias» que se dedican a la venta de citas y a la falsificación de números de identidad de extranjeros (NIE). Según subraya el portavoz de UGT-Construcción, Roberto Serrano, basta acercarse al aparcamiento de un centro de venta de material de construcción del Camí Vell de Sineu o a las proximidades de la parada de taxis de Llucmajor en la Platja de Palma para ver a grupos de inmigrantes sin papeles que están a la espera de ser reclamados por algún constructor, y que incluso se ofrecen a los que acuden a la primera de esas zonas a hacer compras.

Tanto Serrano como Miguel Pardo de CCOO-Hábitat señalan que la mano de obra extranjera se ha convertido en un recurso imprescindible para las empresas constructoras de las islas debido a la falta de trabajadores que padece esta actividad, con la salida de muchos ‘veteranos’ por jubilación y las reticencias de los jóvenes españoles a dar el relevo generacional. Eso obliga a las empresas del ramo a recurrir a la contratación de extranjeros, fundamentalmente latinoamericanos y africanos aunque también con la presencia de chinos, hasta el punto de que en el conjunto de las islas los inmigrantes suponen ya uno de cada cuatro empleados del sector, tasa que crece a cuatro de cada diez en el caso de Menorca y de Ibiza, según los datos facilitados por UGT.

Extranjeros sin papeles

Pero esa necesidad de trabajadores en una actividad que actualmente vive un periodo de elevada actividad no se cubre solo con personas que están en situación legal en Mallorca, sino que se recurre de forma creciente a la inmigración irregular, especialmente de la mano de la contratación por parte de pequeñas empresas y autónomos que deben de realizar obras en la part forana o en el resto de islas.

«En Palma este fenómeno no se da con esa intensidad porque es un municipio en el que operan grandes empresas constructoras y además sus obras son demasiado visibles ante cualquier inspección», se indica desde las citadas organizaciones sindicales, aunque Serrano pone de relieve que en los pequeños proyectos de edificación o reformas en los pueblos, al igual que en Menorca e Ibiza, «cuando los representantes sindicales nos acercamos para asesorar nos confunden con inspectores y empezamos a ver como muchos trabajadores de la obra salen corriendo para no ser identificados por su situación irregular».

El representante de UGT afirma que no se está ante un problema vinculado solo a la escasez de empleados que padece la construcción, sino a la existencia, como en todos los sectores económicos, de algunos empresarios «explotadores» que aprovechan la situación irregular de esas personas para pagarles muy por debajo de lo que fija el convenio del sector. Miguel Pardo añade que padecen además «unas cargas de trabajo brutales».

Los representantes de CCOO y de UGT destacan que sus sindicatos intentan ayudar mediante la organización de los cursos de 20 horas que cualquier persona debe de superar para poder trabajar en una obra, y que en ese alumnado el peso de los inmigrantes es muy notable.

Añaden que es habitual también que los extranjeros que quieren recibir esa formación les reconozcan su situación irregular, lo que impide que puedan ser alumnos.

Precisamente este hecho, según señala Serrano, hace que en ocasiones comprueben que algunos de estos inmigrantes disponen de un NIE falsificado, ya que al introducirlo en la base de datos se observa que ese número ha sido usado previamente para otros trámites y por otras personas.

Mafias en la isla

El representante de UGT critica que la escasez de personal que sufre el servicio estatal de Extranjería en las islas (como en la mayor parte de los departamentos dependientes del Gobierno central en Baleares, como su servicio de empleo o la Seguridad Social) está favoreciendo la existencia de mafias que ofrecen citas para realizar los trámites necesarios para la regularización, ante las dificultades existentes para conseguir una por la vía habitual, a cambio del correspondiente económico.

Subraya igualmente que esos grupos aportan documentos falsificados, como en el caso de los NIE antes señalado.

Diario de Mallorca solicitó información sobre estas cuestiones a la asociación de constructores de Baleares, pero sus responsables declinaron hacer ningún tipo de declaración al respecto.

Pasividad de la Administración

Desde los sindicatos se lamenta que el problema del empleo irregular en la construcción, al igual que el déficit de seguridad en algunas obras, no están recibiendo la atención que merecen desde la Administración, señalando como ejemplo el limitado número de inspecciones que se llevan a cabo.

Pero el representante de UGT, Roberto Serrano, apunta otro caso que considera muy significativo: la nueva directora general de Trabajo, María de Luz Moreno, lleva ya cinco meses en el cargo y, pese a haber recibido varias peticiones, no ha concedido una reunión a esta organización para hablar de los problemas del sector.

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