El lado oculto del éxito turístico en Mallorca: los municipios con más hoteles y menos ingresos
Capdepera, Sant Llorenç y Son Servera concentran miles de plazas turísticas, pero sus vecinos figuran entre los que menos ganan de la isla

Turistas en Mallorca, imagen de archivo. / B. Ramon
El turismo llena hoteles, playas y restaurantes en Capdepera, Sant Llorenç y Son Servera, pero no llena los bolsillos de muchos de sus residentes. Estas tres localidades del Llevant mallorquín se sitúan entre las de menor renta per cápita de la isla, pese a albergar la tercera mayor concentración de plazas turísticas de Mallorca, una contradicción que genera sorpresa e inquietud tanto entre vecinos como entre empresarios del sector.
La explicación de los trabajadores del sector hotelero
La explicación, según coinciden diferentes voces del ámbito turístico, está en la estacionalidad. Desde el Consorcio Turístico de Cala Millor señalan que la mayoría de los trabajadores del sector hotelero apenas enlazan contratos de medio año. “En el mejor de los casos son seis meses de trabajo. El convenio fija salarios correctos, pero el problema es que con medio año de ingresos hay que vivir doce meses”, apuntan.
Esta situación se repite también en la oferta complementaria. Comerciantes y empresarios de ocio advierten de que la temporada fuerte se ha ido estrechando con el paso del tiempo. “Antes se trabajaban más meses. Ahora la actividad intensa se concentra en unos cinco meses, y si dependes casi exclusivamente del turismo, eso acaba reflejándose en la renta media”, explican.
Uno de los empresarios históricos de Cala Millor, con cinco décadas de experiencia, resume el sentir general del sector con una frase contundente: “Cada vez trabajamos menos meses y en peores condiciones”.
A esta realidad se suma un factor clave que subrayan los propios trabajadores: la pérdida de poder adquisitivo. Los salarios no han evolucionado al mismo ritmo que el coste de la vida, lo que ha provocado que muchas familias, pese a vivir en municipios turísticos consolidados, tengan dificultades para llegar a fin de mes.
Capdepera, Sant Llorenç y Son Servera ejemplifican así una paradoja cada vez más visible en Mallorca: destinos turísticos de primer nivel donde la prosperidad del sector no siempre se traduce en bienestar económico para quienes viven y trabajan todo el año en ellos.
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