Condenado un empresario alemán por no pagar los impuestos por la venta de una casa en Mallorca
La Audiencia le impone dos años de cárcel y el pago de 630 mil euros a Hacienda por el tributo de sociedades

Momento del juicio celebrado en la Audiencia de Palma / B.Ramon
El empresario alemán Carsten Hagg, que durante una larga época residió en Mallorca, ha pasado de ser la imagen de portada de la reconocida revista Forbes a ser condenado a dos años de cárcel por cometer un delito fiscal. El tribunal de la Sección Primera de la Audiencia de Palma, además de la pena de prisión, también le impone una sanción económica que alcanza la cifra de 630 mil euros, que coincide con los impuestos que dejó de pagar por los beneficios en la venta de una vivienda de lujo en la urbanización de Son Vida. En la misma sentencia se absuelve a su representante legal en Mallorca, al que la fiscalía, pero no así la Agencia Tributaria, le implicó también en el impago de los tributos, pese a que solo actuó como administrador de la sociedad propietaria del inmueble, cargo al que renunció cuando se dio cuenta que su cliente no iba a pagar los impuestos. Según detalla la sentencia, Carsten Hagg en el año 2007 creo una sociedad en Suiza y al mismo tiempo constituyó una filial en Mallorca. Ese mismo año compró una vivienda en la lujosa urbanización de Palma por un precio de casi tres millones de euros. La compra se realizó a través de la sociedad, que le dio al inmueble el tratamiento de bien comerciable, aunque la utilizó el acusado como residencia habitual. Para realizar la compra obtuvo un crédito de 2,5 millones de euros, constituyendo una hipoteca sobre el inmueble. Tres años más tarde solicitó un nuevo crédito, a otra entidad, por 4,3 millones. Parte del dinero se dedicó a cancelar la primera hipoteca.
En el año 2012 el empresario vendió la vivienda de lujo a una empresa alemana. El precio que cobró fue de seis millones de euros. Una parte, que fueron dos millones, se ingresaron en su cuenta. El resto fue utilizado para que el comprador asumiera el pago del préstamo que había obtenido el empresario.
Según detalla la sentencia, por esta operación el empresario ahora condenado obtuvo un beneficio de 2,1 millones de euros. Sin embargo, de este beneficio debía restar el pago del impuesto de sociedades. Debía ingresar, como así se lo recordó en numerosas ocasiones su abogado que actuaba como administrador de la sociedad, la cantidad de 630 mil euros. El acusado le dio largas a su abogado, de tal manera que nunca llegó a ingresar este dinero. El letrado, no solo renunció al cargo de administrador, sino que también comunicó a Hacienda que su cliente no mostraba interés en pagar el impuesto que le correspondía por el beneficio en la venta de la vivienda de lujo.
En esta operación se dieron otras circunstancias. Una de ellas es que el empresario no informó previamente a los responsables del banco que le habían prestado el dinero que había vendido la casa. Y la otra es que el comprador de la vivienda, que realizó la operación a través de una sociedad, resultó que era un delincuente. De hecho este individuo llegó a ingresar en una prisión en Alemania después de que su empresa, dueña de la casa, quebrara. Ello provocó muchas dificultades al banco para poder recuperar el dinero que había prestado para financiar la ampliación de la hipoteca. No lo recuperó hasta que el inmueble fue de nuevo vendido a través de una subasta. A todo ello, según resalta el tribunal, el empresario Hagg intentó realizar otras maniobras ilegales para minimizar los impuestos que le estaba reclamando Hacienda. Por ejemplo, quiso desgravarse, además de algunos gastos personales por el uso del coche, las multas que había pagado por infracciones cometidas con este vehículo. También se desgravó las nóminas de la mujer que limpiaba la casa de Son Vida.
Carsten Hagg ni siquiera se desplazó a Mallorca para asistir personalmente a este juicio. Declaró a través de una vídeo conferencia desde Dubai. Dijo que se encontraba retenido en este país porque le estaban reclamando una deuda y le impedían viajar a Mallorca. En su declaración descargó la responsabilidad en su abogado, señalando que él no tenía firma autorizada en la sociedad y no podía pagar los impuestos. El tribunal no le ha creído.
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