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Lujo Casa, pornografía inmobiliaria

Carlos García Roldán, el principal acusado.  | B. RAMON

Carlos García Roldán, el principal acusado. | B. RAMON

Matías Vallés

Matías Vallés

La pornografía inmobiliaria ha reemplazado a la de carne y hueso en la ciénaga digital. Centenares de millones de personas alcanzan el éxtasis contemplando mansiones que nunca van a poseer, que pronto ni siquiera existirán, al aterrizar en el planeta de la Ignorancia Artificial. Siempre a la cabeza del cemento, Mallorca ha refinado la versión más rentable del porno casero en 3D. Se llamaba Lujo Casa, una estafa millonaria que no se ciñe a las 250 víctimas concretas, sino que define la compraventa de inmuebles en la isla entera.

Para qué construir viviendas, cuando se trata solo de alimentar las operaciones, «todo se ha vendido sobre planos». Además, la mayoría de inversores compran para alquilar, una variante de la estafa piramidal con el vértice en el suelo. De ahí que Lujo Casa, en la versión detallada de la condena de la Audiencia a 28 años de cárcel, sea en realidad el otro nombre de Mallorca.

Se impone un cambio de denominación, «Bienvenidos al aeropuerto de Lujo Casa». De hecho, los facinerosos avalaron sus patrañas con el nombre sagrado de la isla, que parasitaron en Mallorca Investment. Es otra prueba del desprecio absoluto de los indígenas por su territorio, dado que permiten que cualquier delincuente comercialice su patrimonio y hasta su patronímico.

En plena ebullición del Túnel de Sóller, un suscriptor llamó a este periódico con el consejo de que «dejen de hablar de ingeniería financiera, cuando las operaciones de estos señores son chapuceras». El rubor se transmite a la consideración de «cabeza pensante» que la Audiencia atribuye a Carlos García Roldán. La pornografía mineral es menos sofisticada que la carnal, con el cerebro de órgano superfluo en ambas variantes.

El líder de la banda de pisos etéreos, salvo a la hora de cobrarlos, le ha añadido una pizca de pimienta a la estafa, al dilatar su personación ante la imagen infernal de quince años de cárcel. Lujo Casa es solo ‘otro’ escándalo de pornografía inmobiliaria, la nueva vedette de los juzgados. En algún momento habrá que interpelar a la industria en su conjunto, para saber si preserva algún residuo de legalidad.

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