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¿Eficiencia administrativa o modelo pedagógico? Pulso entre Educación y los profesionales que detectan dificultades en el desarrollo de 0 a 3 años

La comunidad educativa alerta de que la nueva normativa horaria que propone la Conselleria de Antoni Vera hará que los diagnósticos "sean eternos", dificultará la formación de los especialistas y empeorará la atención a las familias, por lo que pide "sentido común"

Desde la Dirección General aseguran que "la prevención se trabaja mejor en los centros" y señala que la modificación supondrá 540 horas más de presencia en ellos

Un niño juega en un aula de Educación Infantil.

Un niño juega en un aula de Educación Infantil. / EUROPA PRESS

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

La etapa educativa de los 0 a los 3 años se ha convertido en el escenario de una importante brecha entre la gestión política y la realidad técnica de los centros. El conflicto por la nueva instrucción horaria de los Equips d’Atenció Primerenca (EAP) ha destapado dos visiones sobre cómo debe atenderse la infancia más vulnerable en Baleares. Por un lado, la Dirección General de Primera Infancia, Atención a la Diversidad y Mejora Educativa defiende una reestructuración para maximizar las horas de presencia en los centros; y por otro, los profesionales advierten de que la pérdida de espacios de coordinación interna convertirá un servicio de alta especialización en un dispositivo "reactivo" y "disperso".

"Nivelar para ganar cobertura"

La Directora General de Primera Infancia, Neus Riera, defiende la propuesta como un ejercicio de "corresponsabilidad". Según Riera, tras un incremento de 44 profesionales en la plantilla, es necesario que los equipos realicen un ajuste para "nivelarse" con otros servicios de orientación especializada. La propuesta reduce las horas de coordinación técnica para que los especialistas -especifica- pasen más tiempo físico en las escoletes.

Según los cálculos de la Dirección General, este trasvase supone ganar 540 horas mensuales de atención directa, "lo que equivale a 972 jornadas anuales adicionales", matiza. "El modelo no se cuestiona, pero no todo puede salir de la Administración", afirma Riera. Para la directora, la queja por la pérdida de flexibilidad para atender a las familias no tiene base: "Las reuniones con los padres no se prohíben; los profesionales tienen autonomía para hacerlas cuando los alumnos descansan. Me da pena que se vea como una agresión, cuando buscamos dar una cobertura correcta", asegura.

El riesgo de la "atención low cost"

En la otra orilla, los profesionales de los EAP describen un panorama mucho más sombrío. Según explican a este diario, el modelo pedagógico consensuado en 2021 "no es un capricho", sino una necesidad técnica. "En la etapa 0-3 trabajamos con bebés desde los cuatro meses que no hablan. Se requiere una formación específica en psicología evolutiva y psicopatología que no se improvisa", relatan.

La principal crítica es que la instrucción obliga a una presencia rígida de cinco horas diarias en los centros, reduciendo las cinco horas de coordinación semanal que existían desde hace décadas a tres. "Ese tiempo no era burocracia; era supervisión interna. Compartíamos valoraciones complejas de niños y acompañábamos a los profesionales noveles que llegan sin bagaje", explican. Sin ese espacio de reflexión colectiva, los especialistas advierten de que el profesional queda "aislado" en el centro: "Si solo vemos a nuestros compañeros cada quince días, la dirección del equipo no podrá detectar dificultades ni supervisar diagnósticos. Un caso complejo se nutre de la mirada de todos los perfiles profesionales", sostienen.

Los profesionales de la atención temprana subrayan que su función no es la de ser "maestros de apoyo", sino la de asesores externos. "La gratuidad ha aumentado la escolarización, pero no los recursos de forma proporcional. Si comparamos con 2020, faltan manos", denuncian. Además, alertan de que la rigidez horaria dificultará enormemente el seguimiento familiar: "Si tenemos horarios fijos de entrada y salida en el centro, no podemos adaptarnos a la realidad laboral de los padres. Las evaluaciones se eternizarán y las familias en situación de vulnerabilidad serán las más perjudicadas", aseguran.

La gratuidad ha aumentado la escolarización, pero no los recursos de forma proporcional. Si comparamos con 2020, faltan manos

El escenario actual, según los expertos, es de una complejidad sin precedentes: el aumento de la pobreza infantil en las islas y el impacto de las pantallas en el desarrollo temprano exigen más especialización, ya que -detallan- "el número de niños con problemas debido a ello ha aumentado considerablemente" . "Cada vez tenemos dificultades más grandes. La intervención temprana es eficaz precisamente porque es rápida. Si perdemos la capacidad de análisis clínico por estar físicamente en las escoletes, perdemos el diagnósticode estos niños", sentencian.

Falta de evaluación

Uno de los puntos que más indigna al sector es la falta de justificación técnica de la medida. "Hemos preguntado si hay alguna evaluación que diga que el modelo actual no funciona y la respuesta es que no. Es una decisión para equipararnos a otros equipos especializados que no tienen nuestras funciones de acompañamiento familiar ni nuestra intensidad de trabajo", critican.

Aunque la directora general decidió tras la reunión mantenida en octubre con las directoras de los equipos posponer la aplicación de esta nueva normativa hasta septiembre de 2026 —inicialmente prevista para enero— para evitar cambios "traumáticos" de referentes a mitad de curso, el conflicto está lejos de cerrarse. Al manifiesto en contra de la medida se han unido asociaciones de familias con discapacidad (TEA, TDAH, Síndrome de Down) y la plataforma 0-3 de Menorca, junto a expertos de prestigio que consideran que "un sistema que funciona no debería tocarse".

La comunidad educativa balear se mantiene en alerta. Para los profesionales, el tiempo ganado hasta 2026 debe servir para que la Conselleria escuche a los técnicos y no solo a los juristas. "La infancia merece profesionales fiables y supervisados. No queremos ser gente dispersa que hace de auxiliares; queremos ser el equipo especializado que detecta a tiempo lo que nadie más ve", concluyen.

Riera, por su parte, mantiene una hoja de ruta clara para el futuro de la etapa. La Directora General pide a los profesionales una mayor "implicación" para que el sistema sea sostenible ante el aumento de plazas creadas y solicita que el sector entienda la necesidad de este "paso adelante", poniendo énfasis en que "el modelo es excelente, pero hay que remar todos juntos" para garantizar que la Administración pueda seguir invirtiendo en el crecimiento del servicio.

Su demanda principal es que los equipos acepten esta nueva distribución horaria no como un recorte, sino como un ajuste necesario para que la educación 0-3 deje de ser "una etapa aislada" y se integre plenamente en la estructura educativa global de las islas, asegurando que seguirá "luchando por nuevos incrementos de personal".

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