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Condenados los principales acusados de la gran estafa inmobiliaria de Lujo Casa en Mallorca

La Audiencia de Palma impone 14 años y nueve meses de prisión al cabecilla, Carlos García Roldán; nueve años de cárcel a su hombre de confianza, Michele Pilato, y otros cuatro años para el supuesto constructor de la trama

La Sección Segunda fija elevadas penas por estafa agravada, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales, pese a apreciar la atenuante de dilaciones indebidas

El tribunal absuelve a otros tres implicados, los supuestos testaferros del grupo

Los principales acusados en el caso Lujo Casa, Michele Pilato y Carlos García Roldán, ambos condenados por la Audiencia de Palma.

Los principales acusados en el caso Lujo Casa, Michele Pilato y Carlos García Roldán, ambos condenados por la Audiencia de Palma. / E. P.

B. Palau

B. Palau

Palma

La Audiencia de Palma ha condenado a 28 años de prisión a los tres principales acusados de la gran estafa inmobiliaria de Lujo Casa, un fraude cifrado en más de tres millones de euros que dejó 240 afectados con promociones fantasma en toda Mallorca en 2015 y 2016.

La Sección Segunda ha impuesto 14 años y nueve meses de cárcel al cabecilla, Carlos García Roldán, ‘Charly’, quien no se quiso conformar con una pena menor que propuso la fiscalía antes de que se celebrara el macrojuicio. El tribunal le considera responsable de un delito continuado de estafa agravada en concurso con otro continuado de falsedad en documento privado, pertenencia a grupo criminal, insolvencia punible y blanqueo de capitales.

A su hombre de confianza, Michele Pilato, la Sala le ha condenado a nueve años de prisión por estafa agravada, pertenencia a grupo criminal y blanqueo. Mientras, el tercer inculpado, el supuesto constructor de la trama, ha sido sentenciado a cuatro años de cárcel por grupo criminal y cómplice de estafa agravada y de blanqueo de capitales.

Las magistradas han absuelto a otros tres implicados, dos de ellos hermanos, considerados por la fiscalía como los presuntos testaferros del grupo.

Por su parte, dos encausadas se conformaron al inicio de la vista oral con sendas penas de nueve meses de prisión por blanqueo.

Graves hechos

El tribunal ha fijado elevadas condenas para los tres principales sospechosos de una de las mayores estafas inmobiliarias de Baleares al tener en cuenta la gravedad de los hechos, el volumen de lo defraudado y la gran cantidad de personas perjudicadas. La sala ha apreciado la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas.

En concepto de responsabilidad civil, los inculpados tendrán que indemnizar con más de dos millones de euros a más de un centenar de víctimas, quienes pagaron por una vivienda que nunca se llegó a construir. Muchas de las personas afectadas son parejas. Algunas deberán ser compensadas con más de cien mil euros.

La Audiencia Provincial reprocha a los principales encausados la trascendencia y continuidad de su conducta, así como la naturaleza y la gravedad del delito para cuya finalidad se constituyó el grupo.

El 'cerebro' de la trama

La sentencia destaca que Carlos García Roldán era “la cabeza pensante” del grupo, con control e intervención “en todas las decisiones de calado”. Asumió desde el inicio la administración de hecho de la empresa Lujo Casa y sus sociedades vinculadas (Cortecera 17 SLU) y después la administración de derecho, controlando la toma de decisiones sobre la constitución de las sociedades, la apertura de cuentas, la captación de clientes y el movimiento de fondos, según la Sala. ‘Charly’ diseñó y dirigió una estrategia de captación masiva de clientes, instalando en un segundo momento la sede en las oficinas de la calle Cardenal Rossell, en Palma, donde se integró de forma estable Michele Pilato, prestando el nombre comercial Mallorca Investment.

“Ambos articularon una apariencia de grupo empresarial, con dos líneas de negocio (venta de vivienda nueva y de segunda mano) bajo una misma política comercial y publicitaria”, señalan las magistradas.

El cerebro del entramado, Carlos García Roldán, “fue, en definitiva, el planificador y gestor operativo del plan, controlando la operativa bancaria, el desvío de fondos y la política de captación de compradores, así como coordinó las instrucciones dadas al personal sobre plazos irreales y la disuasión de reclamaciones”, abunda la sentencia, que no es firme y contra la que cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB).

Su colaborador

Mientras, Michele Pilato “no era un mero prestador de servicios externo o socio en operaciones inmobiliarias aisladas, sino un integrante relevante en la operativa del grupo”, indica la Audiencia. La mayoría de los testigos no lo situaron como un interlocutor directo en la venta de viviendas sobre plano, sino como un colaborador en el negocio. Solo en concretas operaciones ‘Charly’ lo presenta como su socio. “No obstante, más allá de su participación puntual en algunas operaciones, la integración de Michele Pilato en el grupo criminal, principalmente en el núcleo económico, queda demostrada por una pluralidad de indicios sólidos”, resaltan las juezas. “Era fácilmente constable para alguien que trabaja en las oficinas de Lujo Casa que no se estaba ejecutando ninguna promoción”, reprocha el tribunal.

“La dimensión de las operaciones, con captación de fondos ilícitos de compradores superiores a los tres millones de euros y la prolongación de la firma de las operaciones ilícitas en el tiempo, casi dos años, no hace creíble que alguien con experiencia en el sector, no tenga un cabal conocimiento de la ilicitud de las operaciones de venta sobre plano, al poder ver con sus propios ojos que no existe ningún proyecto constructivo serio”, critica la Sala.

Michele Pilato, a través de su reputación en el sector inmobiliario y la proyección que se conseguía con el nombre comercial de Mallorca Investment, contribuyó a la generación de confianza y solidez empresarial del grupo. “Con su colaboración, nombre comercial y publicidad compartida, contribuyó a generar en el público una imagen de solidez empresarial, incluso de grupo de sociedades, que permitió refinar el engaño bastante que exige la estafa, facilitando el error o conocimiento equivocado de los compradores quienes pagaban las arras en la confianza que existía un proyecto serio respaldado por profesionales”, hace hincapié la sentencia. Los interesados en adquirir las viviendas, las víctimas, no podían discernir si contrataban con Lujo Casa o Mallorca Investment dado el empleo indistinto de ambos nombres, que se utilizaban en las oficinas, publicidad e incluso en los carteles de los terrenos.

Por ello, la Audiencia constata que Pilato actuó colaborando, con tareas propias, conocedor de la ideación delictiva, que se estaban percibiendo cantidades anticipadas “sin ningún propósito serio de cumplir con la entrega de las viviendas” y que, su aportación, aunque más centrada en el plano económico y de solvencia empresarial en el engaño, resultó esencial para la ejecución y subsistencia en el tiempo del plan delictivo común.

El constructor

Por último, el tercer condenado, al margen de su relación personal con ‘Charly’ y el acompañamiento constante en actividades privadas en las que malgastaron los fondos obtenidos ilícitamente, su contribución en el grupo se limitó principalmente a dar robustez al engaño y el apaciguamiento de las reclamaciones.

Con una función eminentemente instrumental, se presentaba como técnico o constructor, orientado a dar apariencia de solvencia técnica y constructiva a las promociones que, en realidad eran inexistentes. Su experiencia en el sector le permitía ser consciente de que Lujo Casa no contaba con estructura técnica, plantilla, maquinaria ni contratos con constructoras, y que los solares apenas tenían movimientos de tierra o carecían de licencias de obra. A pesar de ello, acompañaba a Carlos García Roldán en algunas negociaciones con compradores, presentándose como constructor o encargado de obras, lo que reforzaba el engaño bastante exigido para la estafa no solo en el momento concreto de cada operación, sino en el escenario idóneo para aparentar solvencia profesional, según detalla la Sala.

Su implicación también tuvo huella económica: recibió pagos periódicos, transferencias bancarias, se sufragaron por Lujo Casa sus alquileres y gastos personales, y consta su participación en envíos de dinero al extranjero por indicación de ‘Charly’, actuando como colaborador en la dispersión de fondos.

En consecuencia, el tribunal considera probado que existió un grupo criminal estable integrado, al menos, por Carlos García Roldán, Michele Pilato y el constructor, cuya finalidad fue la comisión concertada de un delito continuado de estaba inmobiliaria agravada.

Por el contrario, no ha quedado probado que los otros tres encausados integrasen este grupo criminal, limitándose a un papel de meros testaferros sin que hayan participado en la comercialización de las viviendas. Así, no existe prueba de su intervención en la comisión de las estafas ni de que desempeñasen un papel de miembros del grupo con funciones esenciales y conocimiento del entramado delictivo, concluyen las magistradas.

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