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30 años del Gordo de la Lotería de Navidad en el Coll d'en Rabassa

El Gordo de 1995 llevó la fortuna a la administración número 17 del Coll d'en Rabassa

En 1995, la fortuna del Gordo de Navidad entró en el barrio palmesano del Coll d'en Rabassa, donde la administración número 17, propiedad de Antònia Durán Serra, en la Avenida Cardenal Rosell, repartió 35,1 millones de pesetas por la venta de 17 series del número 45.495. Este 22 de diciembre se celebran treinta años de aquel singular día en que las calles del barrio palmesano se convirtieron en una fiesta. Además, era viernes.

Este negocio familiar, apodado La Bruja Pirula, repartió alegría y euforia en una ciudad que no vivía un Gordo desde 1986, si bien aquel año solo dejó 300 millones de pesetas.

La lotería de 1995 regalaba a Mallorca más de 35.100 millones de pesetas, lo que en aquel momento equivalió al 2 por ciento del Producto Interior Bruto del archipiélago.

30 años del Gordo en Coll d'en Rabassa

30 años del Gordo en Coll d'en Rabassa / DM

"Palma estalló con los 35.100 'kilos' del 45495": Así siguió Diario de Mallorca la fiesta por el Gordo en Palma

"La noticia más esperada del año llegó a las 11.35 de la mañana de ayer. El Gordo de la lotería había correspondido al número 45.495. Por unos instantes Mallorca enmudeció, pero inmediatamente el tenso silencio de la espera explotó en gritos de alegría y júbilo al conocerse que el premio se había repartido íntegramente en una administración de lotería del Coll d'en Rabassa". Con estas líneas, el periodista Pepe Martínez empezaba a relatar en las páginas de Diario de Mallorca del día 23 de diciembre de hace tres décadas la satisfacción vivida por muchos en Palma gracias al primer premio de la lotería de Navidad.

A los décimos vendidos en ventanilla se le sumó las miles de participaciones repartidas en el entonces hipermercado Continente -hoy Carrefour-, también en el videoclub del barrio, la pastelería Pomar o el bar La Torre en la calle Manacor, entre muchos otros establecimientos.

En la joyería de Continente todas las cajeras tuvieron premio; Llorenç Oliver, propietario de la floristería situada en el entonces centro comercial y quien repartió la mayoría de papeletas, se cobró sesenta millones de pesetas con dos décimos; a una veintena de cajeras del supermercado les correspondió más de un millón y medio; Dolores Sierra, encargada de la perfumería, compró tres participaciones del número 45.495 y obtuvo 4.800.000 pesetas; el jefe de la carnicería del hipermercado, Miguel Espejo, agraciado con ocho millones, lamentó que sus compañeros de trabajo no se hubieran decidido a comprar papeletas. Jefes, administradores o empleados, todos compraron papeletas del número bendecido.

30 años del Gordo en Coll d'en Rabassa

30 años del Gordo en Coll d'en Rabassa / DM

Bar La Torre de Palma

Aquel próspero 22 de diciembre el bar La Torre de la calle Manacor desperdigó 2.100 millones de pesetas por el barrio y el aeropuerto de Son Sant Joan. Uno de los afortunado, galardonado con ocho millones, aseguró que "tal vez me vaya a Galicia a comerme una mariscada".

"Barra libre ayer en el bar La Torre, sito en la esquina de la calle Manacor con Reis Catolics y Benet Pons i Fabregues. El propietario, Miguel Jiménez, diseminó 2.100 millones de pesetas entre una parroquia residente en La Soledad, Son Gotleu y el Polígono de Levante (la justicia existe) y aún le quedaron ganas de mandar algo de suerte al bar del aeropuerto de Son Sant Joan", escribía Pilar Garcés en las páginas del diario.

30 años del Gordo en Coll d'en Rabassa

30 años del Gordo en Coll d'en Rabassa / DM

Una alegría contenida

Aunque muchos de los premiados no escondieron su satisfacción, hubo otros más vergonzosos que decidieron contener su suerte. En la crónica del triunfante día, los periodistas del diario notaron que "Muchos de los premiados, principalmente los que han obtenido premios importantes, se refugian en el anonimato. Saben que en esta tierra las alegrías profundas son mudas, que no hay que celebrarlas y, mucho menos, darles publicidad".

La Bruja Pirula, una administración con suerte

Tras el golpe de suerte que supuso vender el décimo premiado con el Gordo en 1995, Antonia Duran dictaminó que no se podrían retirar, que tendrían que continuar con la administración abierta.

Su sentencia o el azar consiguieron que la suerte volviera a sonreír a la administración de Loterías número 17 del Coll d'en Rabassa. El cuarto premio de la Lotería de Navidad de 2024 cayó en este negocio de tradición familiar, siendo el número agraciado el 77.768.

"No sabemos quién ha sido el afortunado o afortunada porque sacaron el boleto desde la máquina", explicaba hace un año Ana María, dueña de la administración ubicada en la calle Cardenal Rosell que su madre abrió hace ya 44 años. La serie del cuarto premio estaba dotada de 200.000 euros, mientras que el décimo eran 20.000 euros, por lo que La Bruja Pirula pudo repartir el año pasado una gran cantidad de dinero.

El azar es caprichoso y, por si a caso, en la administración de Loterías número 17 siguen comprando el décimo 45.495 que tantas alegrías arrastró en 1995. Quizá el próximo lunes, coincidiendo con su aniversario, la suerte decida volver a llamar a su puerta.

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