La UMAC, motor de diversificación económica, investigación y conocimiento
Después de treinta años de trayectoria, Adema encara un nuevo ciclo con la futura creación de la Universitat de Mallorca
El nuevo centro quiere dar respuesta ágil a la demanda formativa

Redacción Digital

Docencia, investigación, generación e intercambio de conocimiento. La pasión por seguir creciendo y aportando a la sociedad y a sus alumnos ha llevado a Adema a iniciar su proyecto universitario independiente. Después de ocho años de adscripción a la UIB, Adema inicia su camino en solitario con un nuevo proyecto, la Universitat de Mallorca, que les permitirá ser más ágiles a la hora de tomar decisiones y dar respuesta a las nuevas necesidades formativas. Diego González, fundador y presidente de de Adema, conversó con Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, sobre sus motivaciones, la trayectoria de Adema y los retos ilusionantes que afronta.
Un recorrido de 30 años
Estar al frente de un proyecto que cumple más de tres décadas permite a Diego González hacer balance con perspectiva suficiente. La primera apreciación es en positivo: gratificación y una motivación profunda: «Dedicarnos a la docencia es una suerte, porque nos permite ayudar a otras personas a adquirir conocimiento para realizar su vida profesional. Y a nosotros mismos nos permite estar en continuo crecimiento personal y desarrollando nuestras inquietudes».
Además, las cifras están ahí, y esos treinta años también pueden expresarse de forma más objetiva: más de 3.500 alumnos, 150 docentes y la colaboración «con más de 400 empresas a las que se incorporan nuestros alumnos, profesionales cualificados. Es una satisfacción ver que tus estudiantes desarrollan su profesión», resume.
Para Diego González, enseñar no puede desligarse de generar nuevo conocimiento y paralela a la labor docente, en Adema se impulsa y se desarrolla la investigación como uno de sus pilares: «Para nosotros son ámbitos que no están separados. Metodológicamente creemos mucho en el aprendizaje a través de proyectos de investigación. Inculcamos que la investigación es fundamental para encontrar soluciones a preguntas. Y ese es nuestro día a día». El objetivo es despertar esa vocación en el alumnado puesto que «la investigación es apasionante, tenemos inquietud por dar respuesta a problemas significativos, sobre todo en salud».

Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, y Diego González, presidente y fundador de Adema. / Bernardo Arzayus Pereanez
De Mallorca al mundo
Tal y como apuntó Marisa Goñi durante la entrevista, Adema es cien por cien mallorquina, pero abierta de par en par a la internacionalización. «Al final, volvemos al mismo punto: la búsqueda de conocimiento. El que generamos y el que está en otras partes del mundo. Cómo lo compartimos, cómo hallamos soluciones a problemas que son globales o abordamos cuestiones locales cuya respuesta está en otro lugar. Buscar la internacionalización es fundamental también para exportar nuestro conocimiento».
Salir de Palma y extender la actividad universitaria a otros puntos de la isla es abrir nuevas oportunidades económicas, de aprendizaje y colaboración. El campus Adema en Inca es, para González, una iniciativa «emocionante» y la capital del Raiguer «un lugar estratégico, muy ligado a la innovación que nos ha permitido rehabilitar y dar un nuevo uso a espacios industriales en los que ahora se desarrolla la docencia y la investigación. También es fundamental que Inca tiene muy buenas conectividad y nuestro Campus está frente a la estación de tren».

Diego González durante la entrevista en la que explicó los proyectos de futuro de Adema. / Bernardo Arzayus Pereanez
En este punto del camino, el próximo paso a dar es la creación de la Universitat de Mallorca, un cambio significativo para Adema : «Supone mayor grado de independencia para poder decidir aspectos de futuro, qué titulaciones queremos ofrecer y cómo queremos abordar la relación con nuestros sectores productivos. Nos va a permitir conectarnos más directamente y ser un poquito más ágiles».
La relación con los distintos sectores productivos es crucial para dar respuestas formativas a las demandas laborales: «Nuestra inquietud siempre ha sido ofrecer titulaciones que no se daban en Baleares. Hace tiempo que venimos detectando necesidades y que estamos trabajando para implantar nuevas titulaciones. Es algo que no es sencillo, que cuesta mucho y una de las vías para hacerlo con garantías y con independencia es convertirnos en universidad».
La oferta formativa de Adema se ha centrado hasta hace poco en las Ciencias de la Salud impartiendo los grados de Odontología y de Nutrición Humana y Dietética; y el primer máster de odontología digital que se realiza en España. Más tarde, en el curso 2022-23 se implantaron los estudios de Bellas Artes que también han dado «impulso a la investigación por todo lo que aportan los artistas al desarrollo de tecnologías como la realidad virtual». En el futuro el objetivo es seguir creciendo en oferta formativa con estudios como medicina y biomedicina; arquitectura, diseño, ciencias políticas, sociología e ingeniería de datos, entre otros. En esta propuesta «hay un hilo conductor para ir transfiriendo conocimiento de una área a otra», concluye González.
«La docencia nos permite estar en continuo crecimiento personal»
Precisamente esa sinergia entre diferentes ámbitos ya ha dado interesantes frutos: «Hemos puesto en marcha un proyecto precioso en el que artistas están ayudando a sanar. Están colaborando con médicos y científicos de Son Espases en la creación de un gemelo digital, una copia en 3D que reproduce los órganos con toda su textura y que se utiliza para simular intervenciones. Estos modelos permiten al profesional entrenar en casos de gran complejidad y reducir riesgos». Iniciativas como ésta aportan nuevo sentido a la práctica docente e investigadora, creando espacios de colaboración entre diferentes ámbitos y aportando valor a la sociedad.
La eclosión de proyectos universitarios privados en Baleares ha abierto asimismo, un debate en la sociedad. Para Diego González la relación con la oferta pública «es de respeto absoluto por la Universitat de les Illes Balears con la que estamos trabajando y esperamos seguir colaborando». Sin embargo, subraya que la iniciativa privada actúa con mayor agilidad y «nos permite ponernos en concordancia también con las necesidades que tienen los sectores productivos».
Oportunidades de crecimiento
El desembarco de nuevos centros y la «inversión de grandes capitales es algo que no podemos evitar» dice González. «Tenemos la responsabilidad de no quedarnos quietos, que no nos pase por encima una ola que nos llevará como ha pasado en otros sectores, cuando irrumpen grandes corporaciones. Nosotros somos una empresa mallorquina con muchos años de arraigo. Queremos seguir aquí con nuestra manera de trabajar, a nuestra escala y con el sentido de lo que hacemos por vocación», argumenta.
Creemos en el aprendizaje a través de proyectos de investigación
Pese a todo, González cree que «habrá espacio para todos, la competencia es legítima siempre que sea en igualdad de condiciones». La oferta, según explicó, da respuesta a una alta demanda de estudios superiores no solo en el archipiélago: «Hasta ahora nos hemos dedicado al alumnado de Baleares y de Mallorca, pero tenemos ese nicho de oportunidad en estudiantes de otros países. En Europa hay necesidad de profesionales sanitarios al igual que en España y en Baleares. Por otro lado, está la enorme vocación de muchos jóvenes a los que queremos dar respuesta». Del mismo modo, apuntó la urgencia de contar con profesionales cualificados y la necesidad de «generar, retener e importar talento». Además de la rama sanitaria, González mencionó el interés creciente por estudios relacionados con la creación, la tecnología o los datos, ámbito en los que Adema quiere crecer y ampliar su oferta futura.
Hemos detectado necesidades y trabajamos para implantar nuevas titulaciones cerca de casa
González también quiso recalcar que dentro de la oferta universitaria privada hay diferentes modelos. En este sentido mencionó el sistema de becas generado por Adema , ofreciendo facilidades y posibilidades « a muchas personas que no están en la élite económica». Siguiendo esa línea con la que quieren alejarse de la imagen elitista, no siempre real, asociada a la universidad privada, González también recalca que es una prioridad «enseñar al alumnado cuál es su responsabilidad social, el impacto que como profesional puede tener en la sociedad y en el desarrollo de su entorno». Esta mirada social se introduce en el aprendizaje por servicios: «Tenemos proyectos como la Clínica Universitaria que, con más de 30 ONG’s y fundaciones y 15 ayuntamientos de Mallorca, atiende al año a unas dos mil personas en situación de vulnerabilidad».
Enseñamos al alumnado el impacto que como profesional tiene en la sociedad y en el desarrollo de su entorno
La vertiente social de Adema es otra de las claves de un proyecto que quiere tener una trascendencia más allá del mero ámbito docente. Con la creación de la Universitat de Mallorca como horizonte cercano, Diego González espera que en diez años el proyecto esté asentado «con las titulaciones en funcionamiento y habiendo celebrado algunas graduaciones».
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