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Boom en Baleares de las plantas de almacenamiento de energía: ¿opacas, inútiles… o incluso peligrosas?

Al Govern balear le constan 34 solicitudes de obra para nuevas plantas de almacenamiento de energía, algunas de ellas en las inmediaciones de destinos turísticos y zonas residenciales. Por qué muchos rechazan los proyectos.

Las baterías de almacenamiento generalmente se alojan en módulos de contenedores separados.

Las baterías de almacenamiento generalmente se alojan en módulos de contenedores separados.

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Varias horas sin electricidad: el gran apagón del pasado abril, que paralizó amplias zonas de la red eléctrica en la España peninsular, Portugal y partes del sur de Francia, podría estar impulsando una nueva tendencia. Como setas, se multiplican en España las propuestas para construir instalaciones de almacenamiento que deberían estabilizar el sistema eléctrico y hacer a determinados núcleos más independientes ante posibles fallos. Sin embargo, en Mallorca muchos vecinos e instituciones observan con escepticismo los proyectos previstos.

“No en medio del paisaje”

En parte, esta desconfianza se explica porque las islas quedaron casi totalmente al margen del apagón de primavera: la red eléctrica de Baleares pudo operar de forma independiente de la peninsular. Pero el rechazo a la construcción de las llamadas plantas BESS (siglas de Battery Energy Storage System) se debe sobre todo, según diversas voces, a la falta de transparencia con la que promotores —a menudo fondos de inversión del sector privado— y el propio Govern están abordando el asunto.

“No se pueden plantar instalaciones en el paisaje sin haber elaborado y respetado antes un plan de ordenación”, subraya Margalida Ramis, de la entidad ecologista GOB. El problema es que, de los 34 proyectos de plantas BESS que, según el propio Govern, se están tramitando actualmente, 18 incluyen planes para levantar instalaciones de almacenamiento no en suelo industrial (suelo industrial) o en suelo urbano (suelo urbano), como el resto, sino en parcelas y superficies catalogadas como suelo rústico (suelo rústico) o de uso agrario (superficie agraria).

Es el caso, por ejemplo, del proyecto “Jilguero ST1” en el término municipal de Pollença y de la iniciativa “Laurea BESS111 Energy”, cerca de Santa Maria, en el interior de la isla. En ambos casos, los vecinos no entienden por qué las instalaciones se ubican fuera de zonas industriales y ya han mostrado su rechazo.

Las plantas de almacenamiento con baterías de litio son “claramente proyectos industriales” y, por tanto, deberían situarse en polígonos, sin cabida en suelo rústico, sostiene Ramis, que comparte las preocupaciones vecinales. Al igual que plataformas ciudadanas que en distintos municipios critican los planes, la portavoz del GOB alude a la protección del paisaje y a posibles riesgos para las personas y el medio ambiente asociados a estas instalaciones. Además, sospecha que detrás del auge de nuevos proyectos hay greenwashing y posible especulación.

Muchas preguntas abiertas

Desde la Dirección General de Energía del Govern balear, donde las solicitudes se registran y deben recibir el visto bueno, aseguran que los proyectos se examinan a fondo y que también se cuestionan con detalle las ubicaciones propuestas por los promotores, para descartar riesgos y perjuicios para vecinos y entorno. Por ahora, añaden, solo se han aprobado dos iniciativas en el polígono de Ca na Lloreta, en Alcúdia. No ofrecen más detalles sobre la utilidad de los proyectos.

Que el rechazo llega también a nivel institucional lo muestra el caso de Pollença: además de particulares, el propio Ayuntamiento ha presentado alegaciones contra una planta de almacenamiento que, a petición de un grupo empresarial de Sevilla, se quiere construir en la zona de Llenaire, muy cerca de hoteles y viviendas.

En Camp de Mar, en Andratx —donde se proyecta una instalación de litio con una capacidad total de almacenamiento superior a 300 megavatios hora (MWh)—, y en Santa Maria —donde se prevé una planta en 2.700 metros cuadrados de campo en dirección al municipio vecino de Consell—, son sobre todo los residentes quienes han salido al paso del proyecto.

A menudo ni siquiera está claro de dónde procederá la electricidad que después se almacenará en las plantas BESS, denuncia en redes sociales la plataforma “Renovables sí però així no” (Renovables sí, pero no así). Aunque por lo general estas instalaciones se vinculan a energías renovables —en Mallorca, a parques solares—, en muchas solicitudes no se especifica de forma expresa. En Santa Maria, además, la asociación vecinal tampoco comprende la necesidad de una planta de almacenamiento: no existiría un interés público que justificara su consideración como instalación industrial estratégica.

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