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En contra

Albert Soler Llopart, lulista, profesor jubilado de la UB: «Antoni Bonner fue un explorador insólito que hizo fácil lo más difícil de Ramon Llull»

Trabajó «muchos años» junto a Antoni Bonner, fallecido esta semana en Mallorca

Albert Soler Llopart, lulista, profesor jubilado de la UB: «Antoni Bonner fue un explorador insólito que hizo fácil lo más difícil de Ramon Llull»

Albert Soler Llopart, lulista, profesor jubilado de la UB: «Antoni Bonner fue un explorador insólito que hizo fácil lo más difícil de Ramon Llull» / DM

Matías Vallés

Matías Vallés

Albert Soler Llopart (Vilanova i la Geltrú, 1963) es profesor jubilado de literatura catalana medieval de la Universitat de Barcelona y miembro de su Centre de Documentació. Lulista eminente, trabajó «muchos años» junto a Antoni Bonner, fallecido esta semana en Mallorca.

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿De dónde era Antoni Bonner?».

Le llamaban ‘en Toni s’Americà’ y se sentía un americano de Mallorca. Es un ejemplo de una persona arraigada al país en todos los sentidos, curioso y con ganas de saber.

«Lulista» es un término inflacionario.

Bonner impulsó estos estudios, a partir de las Selected Works de Llull que publicó en Princeton gracias a una beca del gobierno americano. La posterior traducción al catalán correspondió a una invitación de Francesc Moll, también fallecido recientemente.

«Apóstol laico», llamó Andrés Ferret a Bonner.

Es una manera de decirlo, pero destacando que siempre adoptó una posición muy científica sobre Ramon Llull. Sorprende, siendo como era un autodidacta.

¿El entusiasmo corrige esa falta de credenciales académicas?

Bonner había estudiado Musicología en Harvard y París, pero no era un especialista en la Edad Media. Esto le permitía comportarse como un explorador autodidacta, que analiza desde perspectivas insólitas, frente a quienes estamos condicionados por lo que hemos estudiado. Hizo fácil lo más difícil de Llull, porque necesitaba explicarse las cosas.

Tampoco Llull era un académico.

También era un autodidacta, otro paralelismo con Bonner. Y esa circunstancia le otorgaba asimismo una visión propia, innovadora, desconcertante.

Bonner se lulificaba hasta físicamente.

Jajaja. Siempre lo hemos dicho, que se parecía al Beato Ramon.

¿Llull es otra apropiación indebida de un mallorquín en Cataluña?

No, se trata de un valor compartido y universal, tengamos en cuenta que su familia procedía de Barcelona. Estas disputas no tenían ningún sentido en tiempos de Ramon Llull, que mantenía una excelente relación con los reyes catalanes.

Bonner resaltaba la influencia de intelectuales como Umberto Eco en la difusión del lulismo.

Es un personaje que ha contribuido, al igual que Borges o, en otros tiempos, Leibniz y Nicolás de Cusa. Hay un lulismo polaco, otro en ruso, a Llull no nos lo acabaremos nunca. Cada semana documentamos del orden de cinco artículos nuevos sobre su figura, en los idiomas más diversos.

Sostenía Bonner que Llull era reformista y no revolucionario.

Exactamente, me gusta denominarlo un dogmático inteligente.

Un hombre que murió hace más de 700 años.

Que conserva su vigencia, también en el diálogo interreligioso. Ofende a Mahoma llamándolo «mentiroso», pero sobre todo pensaba que los musulmanes tenían una religión defectuosa, y esa visión era infrecuente en el siglo XIII. No es un fundamentalista idiota, por eso Llull se gana a sus interlocutores.

¿Es usted más optimista que Bonner sobre la canonización del Beato?

Habrá que verlo con el nuevo Papa, porque tantas veces ha parecido que la canonización estaba a punto, y después se frena todo. Puede ayudar que León XIV sea agustino, y las tesis lulianas le aproximan a San Agustín.

¿Por qué hay tantas obras falsamente atribuidas a Llull?

Porque se convirtió en un referente, y se firmaba con su nombre para alcanzar una mayor difusión. Posee una obra inmensa, pero la atribuida es aun mayor. Por fortuna, en los últimos cien años se ha separado el grano de la paja.

Escribió usted un ‘Ramon Llull’ contado a los niños.

Coincidió con el año Llull en 2015-16, iba acompañado de una pequeña obra de teatro que fue representada en Palma recientemente. No es fácil explicar el pensamiento luliano, pero el personaje es muy fácil de captar. Tuvo una vida novelesca, no es necesario inventar nada.

¿Cuál es su segundo autor favorito?

Sería más contemporáneo que Llull pero también mallorquín, Blai Bonet.

¿Hablaban de ecologismo con Bonner, cofundador del Gob?

Sí, era un gran conversador, con una memoria prodigiosa para salpimentar su discurso con anécdotas increíbles. También era un placer hablar de música con él.

¿Llull hubiera recibido la Creu de Sant Jordi que premió a Bonner?

Seguramente también, y el autodidacta Bonner fue doctor honoris causa por las tres universidades fundamentales. En Friburgo, con el instituto luliano más antiguo, en Barcelona y finalmente en la Universitat de les Illes Balears.

¿Qué hubiera dicho Llull de Bonner?

Hubieran corrido muchas aventuras juntos, y seguramente le habría hecho trabajar más. Era terrible y muy cansado estar junto al Beato. Escribía en los barcos, en los carros y en las posadas, o no salen los números de su producción. No me extraña que uno de sus ayudantes se hartara y lo quisiera envenenar en Chipre.

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