Opinión
El fiscal justo en el momento inoportuno
Todo cargo de designación política es precario por definición. Si el nombramiento emana de Pedro Sánchez, socavado a diario por las detenciones de corruptos en su entorno, ha de ser recibido con chaleco salvavidas. El Gobierno sobrevive a duras penas el día a día, con un tope fijado en un año y medio. Estas incertidumbres del calendario no afectan a la valía personal de Julio Cano Antón, el fiscal superior de Balears ahora promovido a jefe de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado. Sin embargo, acentúan la fecha de caducidad de su puesto. Es el hombre justo en el momento inoportuno.
La segunda toma de posesión de Julio Cano, tras las oscuras maniobras contra su ascenso a fiscal superior, tuvo lugar el pasado mes de febrero. El acto virtual fue presidido por Álvaro García Ortiz y por María Ángeles Sánchez Conde, teniente fiscal del Supremo y defensora de la inocencia del entonces fiscal general del Estado en el juicio saldado con una sentencia morrocotuda. Este párrafo elimina la necesidad de cualquier disertación sobre la filiación progresista de Julio Cano, pero obliga a recordar que la inmensa mayoría de los fiscales mallorquines lo querían en el cargo que ahora abandona temporalmente, por encima de su orientación política y sobre todo de sus rivales.
A esta valoración mayoritaria se refería en su toma de posesión la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato, al destacar que Cano es «un fiscal querido y respetado en la carrera». Sin embargo, es más probable que la designación se ajuste a otras características también encarecidas durante la ceremonia, el «ejemplo de trabajo, profesionalidad y rigor».
El ascenso de Cano mide su valía y su estajanovismo, pero la aceptación del envite en una situación tormentosa también expresa su compromiso con García Ortiz, que se impuso moral y judicialmente para defender la opción de Cano en Balears. Y más allá del puesto concreto, la designación obliga a meditar por qué en Mallorca solo se van los mejores. Basta enlazar el fiscal Cano a Aina Calvo en Interior, o sumar a Rosa Estarás si se desea ampliar el espectro. La comparación con la alineación que permanece en la isla porque a nadie se le ocurriría elevarla a responsabilidades superiores es un ejercicio próximo al sadismo.
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