Un inquilino de Palma se queda sin renovación de contrato por no aceptar más subidas del alquiler: "O pagas o te vas de aquí"
El caso de Cruber Cevallos, un cocinero con contrato fijo que lleva viviendo en el mismo piso con su mujer y sus cuatro hijos desde hace 12 años, se convierte en un claro ejemplo de lo que podría ocurrir en Baleares en 2026 a causa de la revisión del alquiler

Manu Mielniezuk

El 31 de diciembre es la fecha límite para que Cruber Cevallos abandone un piso de Palma en el que vive junto a su mujer y sus cuatro hijos desde hace 12 años. El contrato de alquiler que firmó en 2020 expira a finales de año y la propietaria le comunicó hace un tiempo por burofax que no habría renovación ya que necesitaba la vivienda para un familiar. La orden de abandono llegó después de que Cevallos se negase a aceptar una nueva subida del alquiler: en un par de años ha pasado de pagar 550 euros a 800 euros.
"Antes de eso ya me venía subiendo el alquiler y me amenazaba: 'O pagas tanto o te vas de aquí'", cuenta. Él y su familia llevan 26 años viviendo en Mallorca, la última década en el piso del que los quieren echar. "La última vez que me quiso volver a subir le dije: ¿Hasta dónde quieres llegar?", relata el hombre.
Cevallos lleva años pagando religiosamente el alquiler y asegura no haber dado "ningún problema" a la propiedad de la vivienda. Trabaja como cocinero con un contrato fijo -"solo dejo de trabajar un mes al año"-, pero su sueldo no le permite afrontar más subidas de la renta.
Pidió más tiempo a su casera para encontrar un piso al que poder mudarse, ya que hasta ahora su búsqueda ha sido dolorosa e infructuosa: "Los pisos que veo son de 1.800, 1.900, 2.000 euros... No tenemos la capacidad para comprar una casa y de alquiler no encuentro nada. Además busco algo con tres habitaciones porque tengo cuatro hijos. ¿Qué hago si tengo que acabar con mis niños en la calle?".
Además, cuenta Cevallos, se ha tenido que enfrentar a situaciones incómodas por el racismo velado de ciertos propietarios: "Cuando he ido a ver pisos y he dicho que era ecuatoriano...". En otras ocasiones, los requisitos mínimos que le han pedido para alquilar una vivienda se convertían en inalcanzables: "Me pedían dos meses de fianza y tres por adelantado".
El estado actual del mercado le empuja a desconfiar de las intenciones de su casera: "El piso irá al mercado, no a un familiar. En mi finca se están pagando ya entre 1.800 y 1.900 euros y el nuestro estaba por la mitad".
24.000 casos más para 2026
El de Cruber Cevallos es un caso que el próximo año podría verse replicado con mucha más asiduidad en Baleares. Según los datos recientemente publicados por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, la subida del alquiler por la revisión de contratos de 2026 podría afectar a 632.000 arrendamientos en todo el país (lo que afectará a 1,6 millones de personas que viven en los pisos afectados), de los que 24.500 (afectaría a 69.210 personas que residen en estas casas) son de el archipiélago.
Estos ciudadanos firmaron contratos de alquiler en 2021, con el comienzo de la desescalada por la covid, y que ahora pasados los cinco años que estipula la ley de arrendamientos urbanos empiezan a caducar y los caseros pueden renovarlos.
Tal y como se desprende de los datos del ministerio, adelantados por El País, los 24.500 contratos de alquiler que se renovarán en el archipiélago balear en 2026 crecerán una media de 383 euros al mes, es decir, algo más de 4.600 euros al año. Una cifra elevada que convierte la subida en una cantidad imposible de asumir para muchas familias que viven de un piso de alquiler.
En este contexto, Cevallos ha asistido este miércoles a la reunión semanal organizada por la Plataforma d'Afectats per les Hipoteques (PAH) en el Centre Flassaders de Palma en busca de ayuda profesional para afrontar su caso. La entidad ofrece asistencia legal para este tipo de casos y atiende semanalmente personas con dificultades a la hora de afrontar problemas derivados del desequilibrio y el encarecimiento del mercado de la vivienda.
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