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Tragaperras en Baleares: fuente de ingresos para las administraciones, trampa para adictos al juego

En 2024, la recaudación por este gravamen se acercó a los 21 millones de euros

Tragaperras en Baleares: fuente de ingresos para las administraciones, trampa para adictos al juego

Tragaperras en Baleares: fuente de ingresos para las administraciones, trampa para adictos al juego / CATI CLADERA

Palma

En los bares y cafeterías de Baleares hay 4.502 tragaperras, unas máquinas que generan millones de euros en ingresos al Govern y a la Hacienda estatal, y que pueden ser una trampa para personas con adicción al juego.

Las 'máquinas recreativas tipo B', como se denominan técnicamente las tragaperras, están sujetas a una tasa autonómica anual de 3.640 euros en caso de ser para un solo jugador y de 5.193 euros si permiten la interacción de dos jugadores.

En 2024, la recaudación por este gravamen se acercó a los 21 millones de euros, más de la mitad de lo que ingresan las arcas autonómicas con la tasa fiscal a los bingos, casinos y tragaperras de todas las categorías, según los datos del Govern. El número de máquinas ha aumentado en 2025 un 3,3 %.

Una adicción accesible y extendida

Aunque el problema de la ludopatía se ha hecho más complejo con la irrupción de los juegos de azar y las apuestas a través de internet, las tragaperras siguen siendo una fuente de adicción muy extendida por su fácil acceso.

La terapeuta Olga Olivé, que trabaja con usuarios del programa Eureka de adicciones comportamentales de Proyecto Hombre Baleares, explica en una entrevista con EFE que, aunque "lo más común es internet", la edad condiciona los tipos de juegos y, en perfiles a partir de 40 años "es más frecuente encontrarlo en entornos físicos reales como bares o salones de juego".

"El acceso es fácil, pero también es muy fácil acceder al alcohol, que genera problemas de adicción", señala Olivé, quien elude el debate sobre la legalidad y los beneficios para el fisco y recuerda que las prácticas potencialmente adictivas lo son para personas que, por distintas circunstancias, tienen mayor riesgo.

Cuando el juego se convierte en el centro de la vida

En el caso de la adicción al juego, lo que es un comportamiento lúdico para algunos "se vuelve el centro de la vida" de otros, particularmente hombres, con repercusiones familiares y económicas "que muchas veces son dramáticas".

Hay personas que se enganchan porque empiezan ganando cantidades considerables, y tras acabar con pérdidas (las máquinas están diseñadas para ganar siempre a largo plazo), insisten de forma continuada para recuperarlas.

"Luego empiezan a pedir préstamos, microcréditos, financiación a través de la tarjeta, e incluso pueden llegar a conductas ilegales (...) y no se dan cuenta hasta que la situación es ya insostenible", explica Olivé.

El impacto económico altera radicalmente la vida de sus familias, les condiciona en sus trabajos, sobre todo cuando manejan recursos de las empresas, y todo ello sin que sean conscientes del alcance real de su problema, señala la terapeuta.

"Como en cualquier adicción, la persona adicta, salvo que haya tocado fondo, siempre tiene la sensación de que lo va a controlar, de que no hay para tanto, que los demás exageran", indica.

El papel del entorno y el tratamiento

Por eso los que llegan al tratamiento de Proyecto Hombre lo hacen en muchos casos forzados por su entorno o por las consecuencias de sus actos.

En Eureka, un programa de tratamiento ambulatorio organizado en grupos terapéuticos con personas con diferentes adicciones comportamentales, se establecen para los afectados con ludopatías límites de acceso al dinero y a establecimientos de juego.

"Es un requisito del programa al principio que todos los gastos estén controlados por un familiar o por nosotros, para evitar la impulsividad (...). Es la fase uno, la de la motivación al cambio y la conciencia del problema, para que se deshabitúen de esa conducta", relata sobre el proceso.

"La fase dos -prosigue- es trabajar en profundidad sobre las emociones de las que se quieren evadir, porque el juego y cualquier otra adicción es una evasión, la anestesia de alguna emoción que cuesta mucho soportar".

El tratamiento, en los casos de éxito, suele prolongarse durante un año o año y medio, pero se producen bastantes abandonos, especialmente en la primera fase entre usuarios que acuden "obligados por su entorno".

Situación actual del programa Eureka

Actualmente el programa Eureka, que como otras líneas de tratamiento de Proyecto Hombre son gratuitas y cuentan con financiación pública, trata a una sesentena de personas con diferentes adicciones comportamentales.

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