En Contra
Josep Aloy, exdirector general de Turismo del Govern: «Las crisis de calor disuaden a los turistas de cierta edad, según los turoperadores»
El «oráculo turístico», como le llamó Gabriel Cañellas, acaba de dimitir de su quinto cargo

Josep Aloy, exdirector general de Turismo del Govern: «Las crisis de calor disuaden a los turistas de cierta edad, según los turoperadores» / MANU MIELNIEZUK
Josep Aloy (Palma, 1959) es «hijo de inmigrantes de Sencelles como tú», profesor de Formación Profesional y cinco veces director general del Govern, cuatro en Turismo y una en Educación. El «oráculo turístico», como le llamó Gabriel Cañellas, acaba de dimitir de su quinto cargo.
Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Se ha ido o lo han marchado?».
Me he ido, absolutamente, cumpliendo incluso tres meses más de mi compromiso de dos años. Odio los «motivos personales» y he recibido presiones para quedarme, con un «supongo que volverás».
Cuatro veces director general de Turismo...
...y una de Educación, con Cristòfol Soler. He llegado a la gestión pública a través de la educación, desde que Gabriel Cañellas me soltó que «no inaugurarás la Escuela de Hostelería». Me temía lo peor, pero añadió que «mañana te nombro director general». Al salir del Consolat, me di cuenta de que no me había precisado en qué conselleria.
...y ninguna vez conseller.
Siempre he estado muy cómodo en la gestión, en las calderas de la Conselleria, y nunca me han motivado las bodas, bautizos y comuniones.
Nada comparable a ser alcalde de Sencelles.
No tenía ni un policía municipal, no cobré un euro. En nuestro pueblo sin mar hice el auténtico mossatge de la política. Allí aprendí realmente lo que es un servicio público, sin horarios, sin domicilio particular, sin color político.
Revista de presidents: Gabriel Cañellas.
Ha sido el más arraigado a la tierra, con un buen conseller como Jaume Cladera. Con su sorna habitual, Cañellas me llamaba «el oráculo del turismo», pero con él nunca se sabe.
Tuvo dos fases. Por quedarse en lo positivo, el refuerzo de las infraestructuras imprescindibles con la demografía disparada.
Cristòfol Soler.
De vida corta, he de reconocer que nos dejó libertad para negociar con la ministra Esperanza Aguirre la transferencia de la UIB, la última universidad en ser traspasada. Le dije a Soler que «les hemos de sacar la sangre», y me dio el visto bueno.
Marga Prohens.
No la conocía mucho. No he visto en ningún otro president su capacidad de trabajo, y te escucha. Otra cosa es lo que haga después.
Del futuro del turismo solo sabemos que habrá más.
Frente a quienes se emocionan anunciando que es inagotable, estoy preocupado por el futuro del turismo porque nos hallamos al final de un ciclo, con la caída del mercado alemán y el final del rebote tras la pandemia. Todavía me preocupa más el problema de la población, que no hemos sabido graduar y que tiene muy mala solución. Las olas dramáticas de Ibiza acaban llegando a Mallorca, como los asentamientos chabolistas.
¿Las manifestaciones contra la masificación asustan a los turistas?
No. Asustan o dinamizan a los medios de comunicación. Os van bien pero, ¿te has preocupado alguna vez por la situación de los destinos adonde viajas?
Admita una cierta asfixia turística.
El problema viene cuando desaparece el «uso exclusivo» del suelo. De ahí que había 309 mil plazas turísticas en 1999 por 609.000 hoy. Y hablamos solo de las legales. El Pacto de Progreso creó 115 mil en ocho años.
Vale que el turista sustituye al cerdo en casa de las familias mallorquinas pero, ¿era necesario meter a los visitantes en granjas?
Puedes decir que no estoy de acuerdo con las agroestancias, y así se lo comuniqué a los consellers Bauzá y Simonet. No participé en esta iniciativa, cuando estamos hablando de poner límites. La gente quiere la chicha de la explotación turística sin el hueso, además de que esta modalidad ya existe, se llaman agroturismos y exigen una explotación agraria.
La única política racional con el alquiler turístico es prohibirlo.
Volvemos al cáncer que implicó suprimir el «uso exclusivo» del suelo. Ahora bien, cuando alguien ha conseguido una autorización, tú y yo pagamos la reclamación tras la prohibición, que en Barcelona ya asciende a cuatro mil millones. En el último Decreto prohibimos los «pisos turísticos» en Balears.
¿Los hoteleros le han dictado las leyes turísticas?
Ni una. He seguido en política dos consejos de mi padre, escuchar a todo el mundo y saber cuándo decir que no.
¿Vendría usted de vacaciones a Mallorca?
Desde luego. La pregunta es cuándo, y la respuesta es en abril, mayo y octubre. Los turoperadores ya me dicen que las «crisis de calor» son disuasorias para clientes de cierta edad, el cambio climático tendrá consecuencias.
¿Cómo fue su excelente mala relación con Marcial Rodríguez?
¿Mala? Antes de 2007 yo tenía todos los inputs en la conselleria. Ahora ya no me venían a explicar los proyectos, iban directamente a los consells respectivos.
¿Le darán un cargo de consolación?
No, no, no. Y si tienen una consulta que hacerme, que miren el pronóstico de la Aemet porque, con la mar plana, estaré pescando.
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