El Govern regaña al paciente

Archivo - Imagen de archivo de vacunas contra la gripe. / Alberto Ortega - Europa Press - Archivo
La consellera Manuela García Romero tiene un problema con su tono ordenancista y disciplinario. Su campaña contra la gripe se ha desarrollado en tres etapas: Amenazar, prevenir y curar. Ha tardado una semana en aceptar que el enfermo a quien regaña no tiene la culpa, aunque su nerviosismo es comprensible. El Govern que ha rehuido su responsabilidad en la vivienda, la saturación turística y la demografía desatada, por primera vez ha de solucionar sin excusas una epidemia.
La patraña de descargar la gripe sobre los pacientes era demasiado tentadora, y tampoco son tiempos de presumir de alianzas con centros concertados, después de Torrejón. Por fin se ha alcanzado la cordura de aconsejar sin imponer y, voilà, se llega así a las mismas conclusiones coercitivas que el Pacto de Progreso.
Es el PP/Vox quien hoy recomienda la «responsabilidad colectiva» y «reducir las interacciones sociales navideñas», en la comunidad que tuvo el toque de queda contra la covid más estricto del planeta, por orden de Armengol y de Koldo. De repente, el confinamiento y las mascarillas no son liberticidas, sino precauciones beneficiosas porque «a otra persona le puede costar la vida». El Govern le ha visto las orejas al virus.
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