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Lletra menuda

Una exposición de grúas y andamios

Grúas en el Puerto de Andratx.

Grúas en el Puerto de Andratx. / Cati Cladera / EFE

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Balears arrastra una densa problemática estructural de falta de vivienda, en condiciones asequible, que va agravándose a medida que pasa el tiempo. Todo el mundo lo sabe y parte de él padece sus efectos. Abundan los diagnósticos, hay propuestas en oferta incluso más allá de la política y lo que se dice trabajo y solución efectiva, poca. En todo caso, no pasa de lo simbólico. En cuestiones de vivienda, nadie triunfará ya por sí solo. Resulta imposible. La dimensión de las carencias y los factores que tienen capacidad de influencia sobre el sector impiden la unilateralidad. El remedio necesita encaminarse por la transversalidad política, económica y social pensada con coherencia de plazo largo. Nada de eso se atisba en el horizonte inmediato.

El Govern abre la chistera y presenta un plan de emergencia habitacional centrado, al menos por el momento, en una colección de promociones de vivienda de protección oficial para 2026 que, junto a las ya en desarrollo, puede superar las 1.200, pero al presidenta Marga Prohens anuncia que este es solo uno de los ejes de un plan de choque más amplio. Mal asunto cuando entra en funcionamiento únicamente uno de los engranajes de una maquinaria más compleja. La avería puede darse por segura. De momento, hay tema para la comparecencia del conseller del ramo, José Luis Mateo, ayer en el Parlament. La oposición socialista no concede al anuncio de ayer más mérito que el de performance.

El mensaje queda diáfano. Que se vean grúas y andamios y así quedará claro que estamos haciendo algo y que de veras nos ocupamos del problema de la vivienda. Pero la precipitada cortina de estructuras metálicas que se instalará en año preelectoral impedirá ver un drama real y cotidiano que no solo se asienta sobre el ladrillo. De la precipitación con que se ha hecho el plan de vivienda pública habla la situación precaria de algunos de los solares que se dan por posibles y la desigual distribución de las promociones, centradas preferentemente en el área metropolitana de Palma. En Manacor solo se prevén 15. En muchos casos, ni siquiera habrá margen suficiente para trazar los planos. Al tiempo.

Los encargos enviados al IBAVI, saldando parte de los déficits de hogares protegidos y con el revestimiento de la declaración de interés autonómico para acelerar lo que antes no se ha hecho, tienen capacidad para instalar en el olvido el fracaso del alquiler seguro, unas ayudas a la vivienda joven pisoteadas por el mercado o la barra libre para maniobrar a conveniencia que reclama el ayuntamiento de Palma. En el mismo apartado pueden quedar los expedientes caducados y negociables del Consell.

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