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Una trabajadora de Ryanair pide 25.000 euros de indemnización por la sobrecarga de trabajo que agravó su salud en Mallorca

La empleada, que padece el síndrome de piernas inquietas severo, acusa a su empresa de no adecuar su puesto de trabajo al cuadro clínico que presenta

La mujer ha trabajado en una empresa de handling del grupo Ryanair en el aeropuerto de Palma.

La mujer ha trabajado en una empresa de handling del grupo Ryanair en el aeropuerto de Palma. / MZE

B. Palau

B. Palau

Palma

Una trabajadora de la empresa de handling Azul Handling Spain del grupo Ryanair solicita una indemnización de 25.000 euros por daño moral a la mercantil por el incumplimiento grave en materia de prevención de riesgos y salud al tener que soportar una gran sobrecarga de trabajo en el aeropuerto de Palma que ha agravado su estado de salud.

La empleada, que padece desde hace unos años el síndrome de piernas inquietas severo que se caracteriza por una necesidad imperiosa de mover las piernas, junto con una sensación de hormigueo, picazón, ardor, calambres o dolor, que empeora por la noche o al estar en reposo, lo que dificulta el sueño y provoca cansancio, somnolencia diurna, ansiedad o depresión, acusa a su empresa de no adecuar su puesto de trabajo al cuadro clínico que presenta.

En la demanda laboral que ha presentado, señala que los médicos del IBSalut han advertido de la situación que padece y que su patología neurológica ha empeorado con el tiempo, haciéndose resistente al tratamiento prescrito. Una doctora aconseja en uno de sus informes revisar su horario laboral y que inicie la jornada sobre las siete de la mañana para adaptarla al máximo al ritmo fisiológico de descanso. La paciente incluso ha llegado a tener ideaciones autolíticas.

En su reclamación, critica la política en materia de recursos humanos de la empresa y en materia de prevención de riesgos laborales. La afectada ha pasado por una situación de incapacidad temporal y está en tratamiento médico. Según su versión, la empresa de handling para la que trabaja ha hecho caso omiso a las recomendaciones y advertencias de los facultativos adscritos al servicio público de salud.

La mujer, que desempeñaba las funciones de jefa y coordinadora de vuelos de rampa en la terminal de Son Sant Joan en Palma, tenía una jornada por turnos y un horario que ha perjudicado a su salud, según detalla.

La empleada, que solicita la extinción del contrato de trabajo por los reiterados incumplimientos, denuncia que se ha visto sometida a una sobrecarga de trabajo muy alta, con jornadas de nueve horas en verano, soportando temperaturas extremas en la pista del aeropuerto, con ritmos frenéticos para atender de forma continuada la prestación de servicios a cinco aeronaves, lo que provocaba no poder atender a las medidas preventivas en evitación de riesgos laborales.

En teoría, según apunta, el personal de tierra de la aerolínea de bajo coste Ryanair debería contar con pequeños descansos entre vuelo y vuelo para poder refrigerarse y descansar, pero “nada de ello se respeta”.

Desvanecimiento

La trabajadora perjudicada, representada por el abogado Pablo Alonso de Caso, recuerda que durante una jornada laboral tuvo que ser atendida por un desvanecimiento en su puesto de trabajo y fue trasladada de urgencias a la enfermería del aeropuerto. Otros compañeros se pusieron de baja por cuadros psicológicos.

Ante el “escenario pernicioso” al que debía hacer frente con turnos rotativos de mañana, tarde y noche, la mujer solicitó una excedencia. Con posterioridad, creyendo que las cosas habían cambiado en su empresa y por motivos económicos y familiares, pidió la reincorporación a su puesto. Entonces, comprobó que todo seguía igual o peor.

A finales de 2024, solicitó la adecuación de su puesto a su estado de salud, ya que presentaba insomnio, agotamiento y desconcentración debido al síndrome de piernas inquietas que padece. La empresa le modificó sustancialmente sus condiciones de trabajo con la excusa de que había cometido un error y la bajaron de categoría a operaria, según indica, lo que conculcó su derecho a la dignidad.

Finalmente, en enero de 2025 sufrió un fuerte episodio de ansiedad y tuvo que ser trasladada a los servicios de urgencias del hospital Son Espases. La trabajadora denuncia que lleva un año esperando que la mutua se ponga en contacto con ella.

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