Fallece el expárroco de Can Picafort Nicolau Pons, escritor prolífico y un jesuita atípico
Fundador de varias revistas locales y publicaciones, investigó la figura de Jeroni Alomar, el único sacerdote mallorquín fusilado por el franquismo

B. Ramon

“No sé si llegaré a los cien años, veremos…”, decía Nicolau Pons i Llinàs (Artà, 1927), quien ha fallecido a los 98 años en el hospital Juan March, conocido popularmente en Mallorca como Caubet. Periodista vocacional, sacerdote, escritor, divulgador, jesuita atípico… Pons deja atrás una vida intensa y una obra prolífica, que va desde recopilaciones de refranes y dichos populares hasta investigaciones históricas y de contenido religioso. En Mallorca Pons estuvo durante 22 años al frente de la parroquia de Can Picafort, donde cobró fama de ‘cura moderno’ y fundó la revista local, que marcó una época en el incipiente núcleo turístico.
A mediados de los 50 se ordenó sacerdote y entró en la Compañía de Jesús, con la que tendría una relación de tira y afloja, aunque fue camino de la reconciliación en las últimas décadas. Sus primeros años de sacerdocio los ejerció en América latina, donde simpatizó con el movimiento de la Teología de la Liberación. Tras el golpe militar del general Hugo Banzer, en 1971, tuvo que salir de Bolivia prácticamente con lo puesto, tras pasar unas horas complicadas en la que él y otros compañeros religiosos fueron perseguidos. Logró escapar a Argentina, donde estuvo un tiempo, pero su trayectoria boliviana -había fundado su primera publicación, La Verdad- le pasó factura con el régimen y con los suyos. Entonces su presencia incomodaba a los Jesuitas, por lo que se decidió el traslado a su isla natal.
En Mallorca las cosas no mejoraron. En pleno franquismo, la fama de Pons generaba recelos. Sin embargo se encontró con la mirada aperturista del entonces obispo, Teodor Úbeda. Ambos congeniaron y el prelado le confió en 1974 la parroquia de Can Picafort, que empezaba a despegar como destino turístico. Pons sabía alemán, lo que le convertía en un candidato idóneo para iniciar la pastoral diocesana con los primeros visitantes extranjeros. Fue un hito dentro de la vida diocesana, ya que no era habitual que un religioso, y menos un jesuita, estuviera al frente de una parroquia, que también tuvo el primer diácono permanente y casado de Mallorca, Miquel Capó.
En Can Picafort Colau Pons compaginó su labor de párroco con la creación de la revista Can Picafort. Editada mensualmente, sirvió para cohesionar a la población de aquel momento, generando no pocas controversias políticas de carácter municipal, especialmente por ser el punto de encuentro de las simpatías independentistas de la localidad respecto a Santa Margalida. La revista tenía poco o nada de contenido religioso, lo que no gustaba a los sectores más conservadores. Años después Pons fundó la revista Badia d’Alcúdia, que cubría la información del vecino municipio de Alcúdia. Ambas revistas contribuyeron a impulsar el nacimiento de otras publicaciones similares en distintos pueblos.
En sus años en la Part forana Pons conoció la figura de Jeroni Alomar, el único ‘cura rojo’ mallorquín represaliado por el franquismo. Se interesó de inmediato por él y el tabú que rodeaba a su fusilamiento. De ahí surgió la profusa investigación plasmada en el libro Jeroni Alomar Poquet, el capellà mallorquí afusellat pels feixistes el 1937. Editado por Lleonard Muntaner, el libro tuvo mucha repercusión y desencadenó un acto de desagravio que se simbolizó en un funeral presidido por el propio obispo Úbeda en la iglesia palmesana de los Caputxins (Poquet fue enterrado sin funeral).
En 1996 Pons se jubiló como rector de Can Picafort y se reconcilió con los jesuitas. Pasó entonces a residir en el convento de Monti-sion, en Palma, recuperando la vida comunitaria. Allí continuó con publicaciones más de carácter religioso y jesuítico, como Jesuïtes mallorquins a Amèrica, Jesús, quin món! o Aquella Església de fa cent anys, y sus puntuales colaboraciones en las revistas Artà y Bellpuig, de su pueblo natal. Su última publicación relevante ha sido la primera y única traducción al castellano del poema de Miquel Costa i Llobera La deixa del geni grec, en una edición especial de la revista Pensamiento.
Comprometido con la lengua catalana y la historia de Mallorca, Nicolau Pons ha estado al pie de cañón hasta el último aliento. Al igual que otros jesuitas mallorquines octogenarios, tuvo un profundo disgusto con el reciente cierre del colegio y la comunidad de Montesión, que ha forzado el traslado de los religiosos a otros destinos de la Península. Pons solicitó quedarse en Mallorca, y ha vivido en la residencia de los franciscanos en la Porciúncula. “Ahora soy un jesuita franciscano”, bromeaba quien ha sido un sacerdote especial y diferente, un mallorquín irónico, escéptico con muchas cosas, y a la vez comprometido.
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