Turismo
La única pensión de Mallorca, Bellavista, y su dueña, ‘raras avis’
Coloma Jaume retomó el negocio que inició su ‘padrina’ en los años cincuenta, un alojamiento que conserva el nombre del tercer hotel construido en Port de Pollença
«Detesto el turismo de masas», asegura la defensora del decrecimiento

Coloma Jaume, propietaria de la Pensión Bellavista, en Port de Pollença; ahora cerrada por fin de temporada. / Tonina Crespí

«Detesto el turismo de masas», dice Coloma Jaume. «Es muy destructivo y contaminante. Tiene que haber turismo porque aquí la mayoría, directa o indirectamente, vive de ello, pero hay que regularlo y encontrar el equilibrio y ahora no lo hay». La nieta de Juana Ana Albertí es la propietaria de la única pensión de Mallorca —según el Registro de empresas, actividades y establecimientos turísticos del Consell—, la Pensión Bellavista, en Port de Pollença, negocio que data de los años cincuenta del siglo pasado. Se trata de un alojamiento con 12 habitaciones que Coloma dirige con un estilo personal y respetuoso con el medio ambiente y mucho compromiso social. La mallorquina, animalista y viajera, defiende mantener la categoría de pensión y a pesar de las ofertas que recibe no tiene pensando «ni vender ni alquilar» su negocio, «ni cambiar el enfoque»: cultiva un tipo de huésped que «no viene ni a estar en la piscina ni a tomar cócteles. Es un concepto de viajero que llega a conocer la isla y a hacer deporte. Me apetecía más eso que el turista de sol y playa». Entre ellos, hay muchos ciclistas o participantes en la Gran Ruta GR 221-222, que discurre por la Serra de Tramuntana. «Para mi sorpresa este verano vinieron muchos mallorquines».
Cultiva un tipo de huésped que "no viene ni a estar en la piscina ni a tomar cócteles"
La Pensión Bellavista nació como «el anexo» del hotel del mismo nombre, que databa de 1931 y fue el tercero del Port de Pollença. «Se construyó para cuando estaba lleno el hotel» y allí también estaba el gallinero, había cerdos, la lavandería «y el taller carpintería de mi abuelo», Damià Campomar. La propietaria era su padrina. «Ella heredó el hotel y la pensión. Mi madre no quiso seguir con ello y en 1980 tumbaron el hotel, hoy son apartamentos».

La pensión Bellavista nació siendo un anexo del hotel del mismo nombre que desapareció en 1980. / Tonina Crespí
La pensión se acabó cerrando: «Hubo explotadores, pero no acababa de funcionar y hacía falta inversión». Hasta que en 2005, Coloma, después de «viajar mucho» y alojarse en hostales le planteó a su padrina que ella quería retomar el negocio. «Lo abrí con un lavado de cara y después hice una reforma. Y en 2010 abrimos el restaurante vegano Bella Verde, que lo tengo alquilado».

Vista de la pensión Bellavista, la única de esa categoría que perdura en Mallorca. / Bellavista
La abuela de Coloma vivió «intensamente y muy orgullosa» el reflorecimiento de Bellavista. Juana Ana Albertí era originaria de Pollença y se mudó al puerto cuando su madre, Margarita, «levantó el hotel» porque este negocio familiar ha sido «bastante matriarcal. Mi abuelo hacía el mantenimiento, pero la que cortaba el bacalao, y por ser hija sola fue la heredera, era mi abuela».
En la isla en la que prima el lujo, la reconversión de la planta hotelera y en la que la meta de todo empresario hotelero parece ser elevar la categoría de sus alojamientos, Coloma ni intenta siquiera «cambiar el enfoque» mientras se esmera por ser responsable con su negocio con prácticas ecológicas. También colaboran con oenegés, entre ellas Dentistas sobre ruedas (fundada por su hermano) y Cat Protection Pollensa.
«Habiendo sido pioneros del turismo también podríamos serlo en saber cómo parar»
«Estoy totalmente de acuerdo con el decrecimiento turístico en las islas», dice la hostelera que ha participado en protestas contra la saturación. Habiendo sido pioneros del turismo también podríamos ser pioneros en saber cómo parar», opina. «Yo regularía el número de vuelos diarios, las plazas hoteleras y de alquiler vacacional los airbnb han hecho mucho daño—, y la compra de propiedades por parte de extranjeros».
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