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Entrevista

Antoni Bennàsar, decano de la facultad de Medicina de la UIB: "Abrir nuevas facultades no es la solución a la falta de médicos"

Ante la llegada de dos centros privados (CEU San Pablo y UMAC, de ADEMA), el catedrático de microbiología asegura que no teme perder ni profesores ni alumnos y saca pecho de los buenos resultados de sus egresados en el último MIR.

Lo que le preocupa es que haya competencia por colocar a los estudiantes para las prácticas (algo que hoy ya le es difícil) y que el sistema sanitario y los profesionales se saturen y la docencia se resienta

Antoni Bennàsar: "La UIB es la sexta universidad cuyos titulados más plazas MIR logran"

Guillem Bosch

Mar Ferragut Rámiz

Mar Ferragut Rámiz

Palma

¿Cómo ha evolucionado el perfil del alumnado en estos diez años de facultad de Medicina?

En las dos últimas promociones, entre el 70% y el 80% del nuevo alumnado procede de Balears. Hemos hecho un esfuerzo para que los estudiantes de aquí puedan entrar, ajustando las primeras llamadas de matrícula. Antes muchos se quedaban fuera en las primeras rondas y sólo conseguían entrar los que aguantaban hasta la tercera, cuarta o quinta llamada. Aplicando un pequeño “overbooking” en las dos primeras, hemos aumentado la presencia de alumnado balear.

Ahora acaban de conocer los resultados MIR y están muy satisfechos, ¿no?

Son un indicador muy claro. La primera promoción quedó en la posición 36 del total de universidades españolas. Las dos siguientes han quedado en la 16, el año pasado, y la 17, éste año, de un total 44 universidades. Y la UIB ha quedado como la sexta en empleabilidad, la sexta universidad cuyos titulados más plazas MIR logran. Eso demuestra la implicación del profesorado, su profesionalidad y la preparación y dedicación del alumnado.

¿El tema de conseguir profesorado acreditado ha sido complicado?

Desde el inicio fue un reto enorme. En los primeros cursos muchas asignaturas eran básicas y podíamos apoyarnos en profesorado ya existente en la UIB, excepto en Anatomía, donde sí fue necesario contratar docentes pensando ya en el futuro. Pero a partir de tercero llegó la gran revolución: entraban asignaturas completamente médicas y necesitábamos mucho profesorado clínico. Sólo podíamos contratar profesorado asociado y, en aquel momento, casi no existía cultura de acreditación. Los equipos anteriores trabajaron muy duro para concienciar de la necesidad de acreditarse ante ANECA o ACUIB, imprescindible para crear un departamento propio. Desde el inicio hemos tenido un “departamento en consolidación”. Con el paso de los cursos completamos cuarto, quinto y sexto; en 2021-2022 se graduó la primera promoción, 60 alumnos. Para entonces muchos médicos ya se habían acreditado, y hoy tenemos 36 acreditados que podrían ocupar plazas permanentes. Nos falta firmar un convenio entre Salud, Educación y UIB para que reciban una única nómina, porque si no pierden dinero. Está prevista una reunión, ahora ya, para cerrar el acuerdo.

¿Así también fidelizan profesorado? Lo digo porque las anunciadas nuevas facultades de Medicina privadas (CEU San Pablo y UMAC, de ADEMA) también necesitarán profesorado e igual vienen a pescar por aquí.

Creo que los acreditados no se marcharán a estas nuevas universidades porque dudo que puedan pagar lo que ofrece la pública. Según las noticias que me llegan de compañeros que han trabajado en universidades privadas, no son comparables. Si quieren alguna figura muy destacada, harán un esfuerzo, pero lo mismo puede hacerlo una universidad pública. Con la nueva ley de universidades, la LOSU, también tenemos la capacidad de atraer con un buen sueldo a un profesor que nos interese, a personas de reconocido prestigio en investigación, en medicina o en la docencia.

Faltan profesionales sanitarios en las islas, ¿la existencia de la facultad y la progresiva ‘balearización’ del alumnado ayuda a que haya más médicos aquí ?

De la primera promoción sabemos que unos 20 graduados se quedaron aquí; unos diez fueron a Familiar y Comunitaria, dos a Pediatría y el resto a otras especialidades. En la segunda promoción fueron unos 17. No podemos saber el dato exacto porque la información ya no es pública. Usamos las colegiaciones como referencia y la información que los mismos estudiantes nos dan. Pero los números apuntan a que un porcentaje relevante se queda, aunque todo depende del MIR.

¿Quiere crecer en número de plazas?

La verificación original es de 60 plazas, es con lo que empezamos, pero con el 15% adicional que decidió financiar el ministerio de Salud hace tres años hemos podido llegar a 69. Me dicen ‘Toni, hay que llegar a 100’... yo no estoy en contra, sobre todo porque aún hay muchos estudiantes de Balears que se quedan fuera, teniendo que afrontar el gasto de irse a la península, y seguramente a una privada, para estudiar, con lo que eso supone. Podríamos crecer pero con garantías, con recursos, necesitamos espacio, profesorado permanente y capacidad para los estudiantes de prácticas. Se está estudiando trasladar primero y segundo al campus para liberar aulas y laboratorios. El vicerrectorado está trabajando en ello, quizás podría ser una realidad el próximo curso o el siguiente. Estoy un poco decepcionado sin embargo con la última reunión con la ministra de Salud, que vino a decir que las comunidades tendrían que asumir el coste de ese aumento del 15% de las plazas.

¿La financiación de nuevas plazas dependería del Govern?

Sí, pero creo que habría apoyo, siempre ha habido una buena predisposición a todo lo que necesitamos, siempre la ha habido con todos los Governs desde la creación de la facultad.

Bennàsar durante la entrevista con este diario.  | G. BOSCH

Bennàsar durante la entrevista con este diario. | G. BOSCH

Los promotores de las futuras facultades privadas señalan que sus proyectos servirán para paliar la falta de profesionales médicos en las islas, que responden a una demanda del sistema. ¿Comparte este argumento?

No. El problema no es la falta de facultades ni de plazas, lo dicen los propios estudiantes y la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina, es un error decir ‘faltan médicos porque faltan facultades’. El problema es la falta de plazas de especialización. Este año se han presentado 13.000 personas al MIR y había 9.000 plazas. ¿Qué pasa con los 4.000 que no obtienen plaza? Aumentar plazas de grado sin planificación de MIR es un error nacional, y no parece que esté sobre a mesa. Medicina está claro que no es una carrera que te lleve al paro, pero si cada facultad ha aumentado un 15% sus plazas y encima se abren nuevas privadas mientras no crecen las plazas del MIR pues...

El Govern apoya y celebra estos proyectos privados , ¿qué le preocupa a usted de estas iniciativas?

Me preocupa el tema de las prácticas, por tres motivos. Primero, por la saturación de los servicios asistenciales. Hay prácticas que no pueden absorber muchos estudiantes: quirófano, urgencias, consultas específicas… No puedes meter a diez alumnos donde caben dos. La segunda es la saturación del personal sanitario. Un médico puede asumir uno o dos estudiantes, pero no siete o diez durante meses. La tercera es la calidad docente. Con sobrecarga, la docencia pierde calidad. Ahora mismo, con nuestros 69 alumnos, ya llenamos prácticamente toda la capacidad del sistema público. Imagina si vienen cien más.

¿Esta presión puede afectar también a la asistencia sanitaria?

Sí. Cuando un médico recibe demasiados estudiantes, ni la docencia ni la asistencia mantienen la misma calidad. El profesorado hace asistencia, docencia, investigación... Son muy buenos, pero tienen un límite.

CEU San Pablo tiene convenios con Juaneda y la UMAC (ADEMA) con Sant Joan de Déu y Creu Rotja, ¿no cree que les bastará?

No sé, igual yo es que soy un poco exagerado, pero lo veo difícil según nuestra experiencia. Además, algunos servicios esenciales sólo existen con la complejidad necesaria en los hospitales públicos. Sin el sistema público la formación no puede ser completa.

La facultad hizo hace dos semanas un comunicado para reclamar que se garantice la exclusividad de los hospitales públicos para la UIB. ¿Ha respondido el Govern?

Que yo sepa no. Quisimos recordar que según lo aprobado no es que la UIB sea prioritaria, es que la UIB es ‘el socio’ del IBSalut. Y si alguna universidad quiere hacer prácticas en un hospital público la UIB lo ha de autorizar. Me preocupa que en otras comunidades se han hecho repartos salomónicos: un hospital para la universidad pública, otro para la privada. Eso sería gravísimo: reduciría plazas para nuestros estudiantes y obligaría a reestructurar rotaciones ya saturadas. Aparte de que favorecer iniciativas privadas en hospitales pagados con dinero público pues no sé yo si es algo muy ético, esto es una opinión.

Según CEU San Pablo ya han cerrado con IBSalut que sus estudiantes hagan prácticas en los centros de salud, ¿les preocupa también la situación que pueda darse en Atención Primaria?

Sí, piensa que tenemos una asignatura obligatoria de Medicina Familiar y Comunitaria a la que damos mucha importancia, de hecho hemos ganado un premio por ello.

¿Competirán por el alumnado ?

Si un estudiante tiene nota para la pública y la matrícula cuesta 1.200 euros, ¿por qué pagar 16.000,? Además, nuestros resultados MIR y nuestra empleabilidad son muy competitivos.

¿Qué otros retos tiene?

Queremos un programa de doctorado en Medicina, algo en lo que trabajamos con el cardiólogo Xavier Rosselló. Luego está el tema de las donaciones anatómicas, pero está difícil por falta de espacio, no hay aquí ni en el campus.

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