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Don Telas cumple 40 años de distribución textil: "Tuvimos el olfato de saber como iba a evolucionar el sector para adaptarnos"

La empresa mallorquina celebra su aniversario a pleno rendimiento tras reinventarse para seguir siendo relevante en el mundo textil de la isla y resistir el envite del exterior

“Nosotros leímos un poco el futuro: si seguíamos haciendo lo mismo que desde el principio, ahora no existiríamos o seríamos residuales”

Rafael Ballester y Catalina Mateu en Don Telas.

Rafael Ballester y Catalina Mateu en Don Telas. / Guillem Bosch

Pere Morell

Pere Morell

Palma

Renovarse o morir. Ese ha sido el lema que ha permitido a Don Telas poder celebrar su 40 aniversario como distribuidora textil. En 1985, Miquel Ballester y Magdalena Salvà crearon la empresa mallorquina; más de cuatro décadas después, la entidad sigue a pleno rendimiento tras reinventarse para continuar siendo relevante en el mundo textil de la isla y resistir el envite del exterior.

Tras más de 30 años de dedicación, Miquel Ballester se jubiló y cedió el relevo a su hijo, Rafael Ballester, que asumió la propiedad hace más de un lustro. “Hace 20 años que entré a trabajar; esto ha sido siempre una tienda familiar”, explica Rafel Ballester.

En Don Telas se encargan de la distribución textil.

En Don Telas se encargan de la distribución textil. / Pere Morell

El empresario rememora los inicios de Don Telas: “Al principio solo confeccionábamos cortinas y distribuíamos la tela; éramos una empresa de distribución textil como ahora: comprábamos en grande y luego vendíamos en pequeño. Vendíamos a tapiceros, a tiendas de muebles…"

"Ahora hemos evolucionado y tenemos un inventario más amplio”, señala Ballester, quien también muestra la evolución del negocio con el incremento del personal: “Al inicio trabajaban seis y ahora somos más de treinta”.

El empresario explica que ahora a la tela le dan un valor añadido: “La moldeamos, la instalamos y vendemos la tela acabada”. No obstante, el negocio sigue vendiendo directamente a tapicerías, “aunque cada vez menos”.

Ballester detalla que actualmente tienen tres tipos de clientes: “Los interioristas, que quieren el material para hacer decorados; los hoteles, aunque no vamos a los grandes, sino a los boutique y más pequeños; y, por último, el público directo”.

El establecimiento está situado en Son Fuster.

El establecimiento está situado en Son Fuster. / Pere Morell

Ballester explica que para eso se asociaron con una multinacional, Utòpic Design KA Internacional, a través de la cual venden directamente al público.

"En esencia seguimos haciendo lo mismo desde el inicio, pero cada vez menos, porque cada vez hay menos gente que necesita solo el tejido”, concluye.

Una historia familiar

La historia de Don Telas no se entiende sin el arraigo textil de la familia Ballester. Mi abuela, en 1957, abrió una mercería en Viveros y mis padres, en 1975, abrieron otra tienda al lado del Bar Güell, diez años antes de abrir Don Telas”, recuerda Rafael Ballester.

El empresario sonrie al explicar la anécdota detras de los nombres de estas tiendas pioneras: La mercería de mi abuela se decía Raimi, por los nombres de sus dos hijos —Rafel y Miquel—, y la primera tienda de mis padres se llamaba Maimi por sus nombres —Magdalena y Miquel—”.

Asimismo, Ballester señala que la industria textil “ha cambiado mucho en los últimos diez años”, pero que desde Don Telas supieron anticiparse: “Tuvimos el olfato de saber cómo iba a evolucionar el sector para adaptarnos”.

“Nosotros leímos un poco el futuro: si seguíamos haciendo lo mismo que desde el principio, ahora no existiríamos o seríamos residuales”, sentencia Ballester.

El empresario asegura que “siguen vendiendo a tapicerías”, aunque es ya lo más residual: “Lo seguiremos haciendo siempre que haya demanda, porque somos conscientes de que es como empezamos y es nuestro origen, pero cada vez hay menos”.

Rafael Ballester también se refiere a la cascada de cierres de comercios emblemáticos que ha azotado Palma en los últimos años: “Muchas no se han sabido adelantar a estos cambios tan rápidos. Creo que el futuro irá hacia la especialización, hacia buscar un nicho. Las tiendas que tengan un poco de todo lo tendrán más complicado: será mejor vender una cosa muy concreta que muchas cosas”.

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