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El centroderecha mallorquín se reorganiza para disputar el voto a Prohens

La nueva formación Coalició per Mallorca, que apela al votante mallorquinista, surge en un contexto donde el PP intenta apropiarse del votante histórico de UM y El Pi

Los líderes de El Pi y Som Mallorca, Tolo Gili y Joan Lladó.

Los líderes de El Pi y Som Mallorca, Tolo Gili y Joan Lladó. / DM

Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

La política balear vive estos días un movimiento silencioso pero significativo. Se trata de la aparición de Coalició per Mallorca se presenta mañana en el Estudi General Lul·lià a las 19 horas, un intento de recomponer el centroderecha mallorquinista que durante años actuó como bisagra, contrapeso y, en más de una ocasión, árbitro de legislaturas enteras. La novedad no altera por ahora las mayorías, pero su idea fundacional es ambiciosa: levantar una "coalición política transversal en defensa de los intereses de Mallorca y para recuperar el poder político" que, según sus promotores, la isla ha perdido en los últimos años. Que resurja ahora, cuando el Parlament vive un equilibrio tan frágil que cada escaño vuelve a valer oro, no es casual.

El documento fundacional de Som Mallorca, una de las piezas que convergen en esta nueva plataforma, liderada por el exlíder de ERC en Baleares Joan Lladó, dibuja un diagnóstico concreto: "Mallorca vive una situación límite, con un crecimiento poblacional insostenible, un modelo económico dependiente y una pérdida progresiva de bienestar". El texto sostiene que la falta de poder político y fiscal impide a las islas decidir sobre su futuro, mientras "el Estado expolia anualmente 6.000 millones de euros que no retornan".

La emergencia de Coalició per Mallorca no solo busca ocupar un hueco electoral, sino reabrir un marco mental: el de una Mallorca que necesita recuperar voz propia. Un argumento antiguo que vuelve a escena en un momento en que muchos perciben que los grandes debates —demografía, modelo económico, vivienda, identidad— ya no pueden resolverse con las herramientas políticas habituales.

Un nuevo actor

Para Marga Prohens, que lleva meses modulando su discurso para captar el mayor número de votantes de UM y El Pi. En caso de éxito, Coalició per Mallorca, podría convertirse en un aliado eventual si alcanza representación futura. Además, sirve como aviso al PP para que no de por hecho que se va a apropiar de todo el centroderecha mallorquín, un espacio que late bajo la superficie y reaparece cíclicamente cuando el poder se centraliza en exceso. La última vez que El Pi obtuvo tres escaños, allá por 2019, le bastaron 31.000 votos para entrar en el Parlament. En 2023 se quedó fuera al conseguir solo 16.927 apoyos.

A esta reconfiguración potencial se suma un elemento inesperado: Aliança Catalana sondea presentarse en Baleares. La sola idea de su posible candidatura indica que las costuras del sistema político se están desplazando. El partido de Sílvia Orriols podría tensionar el debate sobre lengua, inmigración y modelo de convivencia, erosionando por los márgenes tanto a Vox como a Coalició per Mallorca, e incluso arañando votos al PP en muchos municipios.

En este contexto, uno de los movimientos más relevantes —y más comentados en privado— es la mutación discursiva de Prohens. La presidenta, consciente de que el centroderecha mallorquinista podría reorganizarse, ha optado por una estrategia preventiva: fagocitar ese espacio antes de que lo haga otro.

Agudizando el discurso

El Govern lleva meses articulando un discurso basado en la "defensa dels d’aquí", reivindicando sobre todo la identidad propia, la recuperación de la agenda propia y la apropiación del debate sobre el crecimiento poblacional como el reto principal de las islas.

El PP trata de presentarse como el único partido capaz de defender los intereses de Mallorca. Ayer mismo, la presidenta criticaba el "centralismo" de PSOE y Vox porque, según ella, ambos partidos siguen directrices de Madrid mientras ella "solo negocia en clave autonómica" porque su prioridad son "única y exclusivamente los ciudadanos de Baleares".

En sus últimos discuros e intervenciones, la presidenta está intentando absorber el imaginario que durante años administró el mallorquinismo de centroderecha: protección del territorio, crítica a la saturación, reivindicación del equilibrio demográfico, apelación a la sociedad civil. Todo ello envuelto en un regionalismo pragmático que, sin romper con el PP estatal, marca distancia cuando conviene.

Reacción mallorquina

Coalició per Mallorca nace, en parte, como reacción a esta ofensiva. Un recordatorio de que el mallorquinismo conservador no quiere ser una capa añadida al PP, sino que tiene identidad política propia. Y en paralelo, la exploración de Aliança Catalana añade un elemento de competencia simbólica que obliga a redoblar la vigilancia.

Lo decisivo de esta fase no es lo que ya ha pasado, sino lo que puede pasar. Si Coalició per Mallorca se consolida, si Aliança Catalana encuentra un nicho, si el PP se ve obligado a tensar aún más su discurso regionalista… el Govern de Prohens entrará en una etapa de mayor complejidad. Su mayoría depende ahora de Vox, pero su equilibrio depende de evitar que el centroderecha mallorquín se organice fuera del PP.

Ahora la pregunta es si la presidenta podrá contener simultáneamente a Vox, a un malloquinismo que despierta y a las nuevas fuerzas que tantean entrar en escena. La política balear camina, de nuevo, hacia un punto de inflexión. Los movimientos más decisivos empiezan siempre en silencio, lejos de los focos, antes de reconfigurar toda la costa.

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