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María Dolores R.O., policía nacional del departamento de Investigación de la UFAM: "Hay bastante conciencia, cada vez más denuncias por violencia de género se inician por un vecino"

Con años de experiencia en la lucha contra la violencia machista, la agente de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer radiografía el problema en Balears, desvelando los desafíos, el protocolo de actuación y la imprescindible coordinación que exige esta labor

María Dolores R.O., policía nacional del departamento de Investigación de la UFAM: "Para la víctima es una dualidad muy difícil: tiene miedo y quiere denunciar, pero toda su vida gira en torno al agresor"

B. Ramon

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

-Los expertos alertan de un posible ‘retroceso’ en la percepción de los jóvenes, quienes ven como algo normal los celos o el control. ¿Han notado en la UFAM un cambio en las cifras o en el tipo de comportamiento que llega a la unidad, especialmente en relación con personas jóvenes?

-En nuestra unidad, de forma general, solemos llevar casos de mayores de edad. De menores llevamos muy pocos casos, hablando estrictamente de violencia de género. Sin embargo, sí hemos notado un aumento en los casos de agresiones sexuales o delitos que se cometen a través de las redes sociales. Tenemos una gran cantidad de casos de este tipo.

-¿Qué tendencia observan respecto al número de denuncias por violencia de género? ¿Han notado un cambio en el perfil de las víctimas o de los agresores?

-No existe un perfil definido de víctima, ni por edades, ni por nacionalidades, ni por clase social. No hay un patrón de víctima o agresor aquí en Palma. Hay una gran variedad, tanto de víctimas como de agresores, pero no un perfil definido.

-¿Podría ofrecernos una radiografía de la violencia machista aquí en las islas? ¿Cuántos expedientes o casos se han gestionado hasta el momento? ¿Cuántos hay activos?

-En nuestra área tenemos alrededor de un millar de víctimas con diferentes niveles de riesgo en la base de datos de VioGén [sistema nacional de seguimiento y protección integral para víctimas de violencia de género] en todas las islas, es decir, víctimas que están activas con medidas de protección y cuyo caso ya ha pasado a disposición judicial. Respecto a nuestra unidad de Investigación concretamente, llevaremos unos 180 o 190 casos activos que requieren una labor más exhaustiva porque el autor no es conocido, hay que investigar los hechos, o no se le localiza. Es importante distinguir entre los casos que gestiona Tramitación, que son los que recogen las denuncias inmediatas y cierran el atestado rápidamente al identificar al agresor, y los que nos llegan a nosotros, porque la UFAM tiene tres ramas: Investigación, Protección y Tramitación. La cifra del millar corresponde al total de víctimas que se están controlando o protegiendo en la comunidad.

-Cuando una víctima decide dar el paso, ¿cuál es el protocolo que se activa? ¿Cómo se asegura un entorno seguro y de confianza para esa primera declaración, que no debe ser fácil?

-Lo primero es la entrevista reservada con ella. Le damos el clima de confianza necesario y con empatía para que pueda interponer la denuncia y contar los hechos que ha estado viviendo. La acompañamos para que se sienta segura y confiada en nosotros. Luego, le informamos de todos sus derechos y de todas las medidas de protección de las que podrá disponer. Le ofrecemos un asesoramiento integral, si necesita acudir a una casa de acogida, les decimos qué puede solicitar para sus hijos si los hay, o una orden de protección para que el agresor no pueda acercarse... Desde que llega, se le informa de todo el proceso y de lo que puede solicitar posteriormente.

Hay en torno a un millar de víctimas con medidas de protección en las islas en estos momentos

-¿Cómo suelen estar ellas en el primer contacto? ¿Cree que, con toda la visibilidad que se da al problema, cuesta menos ahora a las mujeres contar lo que les sucede?

-Depende de la víctima, pero yo creo que le sigue costando igual. Suelen llorar, están atemorizadas, algunas vienen con golpes o hematomas, en estado de shock, y no saben ni lo que te pueden contar. A veces resulta muy difícil de plasmar en el papel lo que narran, porque no son claras, empiezan a contarte unos hechos, luego van hacia atrás, no te narran los hechos de forma cronológica, sino que van dando saltos. Esto se debe al miedo a las posibles represalias y, sobre todo, al estado psicológico en el que se encuentran.

-¿Podría explicar cómo funciona el sistema de valoración de riesgo y qué tipo de medidas de protección (pulseras, acompañamiento) son las más frecuentes o efectivas?

-Utilizamos el sistema VioGén. Mediante algoritmos, se formulan preguntas a la víctima sobre su vida y los antecedentes del agresor para establecer un nivel de riesgo bajo, medio, alto o extremo y las medidas de protección son personalizadas según el riesgo detectado. Por ejemplo, el riesgo extremo implica protección integral 24 horas con coche policial. Nosotros informamos al juzgado sobre el nivel de riesgo, y es este quien decide si concede la pulsera telemática u otros sistemas de seguimiento. Además, la UFAM persigue los delitos de quebrantamiento de condena cuando el agresor incumple la orden de alejamiento.

-La lucha contra la violencia de género requiere una red. ¿Cómo es la coordinación de la UFAM con otras entidades clave?

-Hay una buena comunicación con todos. Desde que llega la víctima se activa un protocolo de coordinación, la UFAM es una unidad muy multidisciplinar. Nos tenemos que relacionar con el resto de entidades sociales para la protección de las víctimas. Realizamos acompañamientos al médico, al juzgado, incluso a recoger a los niños al colegio en situaciones extremas. Si es necesario, se solicita plaza en una casa de acogida y un compañero nuestro la acompaña. También contactamos con otros estamentos como el IBDona [Instituto Balear de la Mujer], ayuntamientos, servicios de psicología o asistenciales que complementan el apoyo social. Si el sistema arroja un riesgo determinado, se asocian una serie de medidas, pero si se aprecia que puede haber un riesgo más alto, se establece ese control, por ejemplo, solicitando una casa de acogida sí o sí, especialmente si el autor está sin localizar, hay menores o la víctima no tiene red familiar.

-Muchas veces, las víctimas retiran la denuncia. ¿Cuál diría que es el principal obstáculo que enfrentan para mantener el proceso abierto?

-El principal obstáculo es el miedo al agresor o a las posibles represalias. Pero a la vez, para ellas no es fácil porque, aunque el agresor sea el causante del daño, también es su persona de confianza, con quien comparten todo. Se sienten económicamente ligadas a ellos, a sus hijos, y piensan que les van a arruinar la vida o que no podrán salir adelante. Además, están sometidas a la presión social o a lo que puedan pensar familiares y amigos. Para la víctima es una dualidad muy difícil: tiene miedo y quiere denunciar, pero toda su vida gira en torno a esa persona, económica, sentimental, familiar, y resulta muy complicado romper esos lazos. En muchas ocasiones le perdonan, vuelven con él y vuelve a agredirla, entrando en un espiral de la que le cuesta mucho salir.

El principal obstáculo para denunciar es el miedo al agresor y las represalias

-Trabajar en esta unidad debe exigir una gran fortaleza emocional. ¿Qué la motivó personalmente a formar parte de la UFAM y cuál cree que es el perfil humano para un agente en esta unidad?

-Particularmente, estoy en la UFAM porque siento que puedo ayudar a la gente, a las víctimas, y sobre todo en esta temática, porque las veo más vulnerables, y también a los menores. Las personas que trabajamos aquí estamos más formadas y especializadas en este tipo de delitos. Somos policías más empáticos, más cercanos a las víctimas, con un poquito más de psicología. Intentamos trasladar a la víctima esa confianza y simpatía para llevarlas a que sigan el camino correcto para poder estar bien.

-El trabajo policial en violencia machista implica tratar con dolor, frustración y, a veces, con resultados fatales. ¿Cómo gestionn el impacto psicológico y emocional de llevar a cabo estas intervenciones?

-Yo creo que a los compañeros que estamos en esta unidad, y a mí, nos gusta mucho nuestro trabajo. Recibimos cursos de especialidad y estamos aquí por vocación; te gusta ayudar a las personas, porque si no, no podrías estar. Tienes que poner en una balanza qué es lo que te premia más, si el poder ayudarlas o el impacto que te produce a ti emocionalmente.

-El lema que este año ha lanzado el Govern por el 25N es ‘Alza la voz ante la violencia contra las mujeres’. ¿De qué manera cree que este llamamiento se traduce en una acción efectiva por parte de la ciudadanía que puede ayudar a la labor policial?

-Yo creo que la gente está bastante concienciada. Tenemos muchas denuncias y muchas intervenciones policiales que se inician porque un vecino o un ciudadano que va por la calle ve que están pegando a una mujer, o que la están tratando mal o gritando, y ahí actuamos nosotros, aunque sea de oficio. La mayoría de las veces, la víctima no quiere denunciar, pero al haber una llamada de un ciudadano, acude una patrulla nuestra y ya se inicia la investigación policial. La población está bastante concienciada.

Si necesitan ayuda, no duden en llamar al 091 o al 016, donde no queda registrada la llamada

-¿Cuál es el momento o la intervención que más satisfacción le ha aportado personalmente como agente de la UFAM? ¿Qué significa para usted un caso de éxito?

-El éxito policial para mí siempre llega cuando podemos ayudar a las víctimas. Por ejemplo, cuando viene una mujer que no quiere denunciar y después de hablar con ella durante un largo periodo, conseguimos que nos cuente la realidad que ha estado viviendo. Ya sea porque denuncia o porque actuamos de oficio, a mí eso ya me produce una gran satisfacción, porque creo que ya la he ayudado y que ha dado su primer paso para que pueda intervenir el juzgado y dictar unas medidas que la ayuden.

- ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las mujeres que están sufriendo violencia de género y a la sociedad en general para fomentar la corresponsabilidad?

-Mi mensaje a las mujeres es que no están solas. Existen servicios, medios legales y profesionales para protegerlas, y si necesitan ayuda, llamen al 091 o al 016, donde no queda registrada la llamada para proteger su privacidad, o acudan directamente a la Policía o a los servicios sociales. Siempre estaremos dispuestos a ayudar. A la sociedad en general, les pedimos que alcen la voz y denuncien cualquier tipo de violencia de la que tengan conocimiento, porque nos encantaría erradicar la violencia de género.

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