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Ciencia

Baleares, el laboratorio del mar: la red que escucha a los peces

Bajo las aguas turquesas del Mediterráneo occidental, una red silenciosa vigila los movimientos de los habitantes del mar

No son cámaras ni satélites: son receptores acústicos, instalados en puntos estratégicos del fondo marino, que escuchan las señales emitidas por peces equipados con diminutos transmisores electrónicos

Aspecto de las marcas acústicas que se instalan a las especies marinas.

Aspecto de las marcas acústicas que se instalan a las especies marinas. / Eneko Aspillaga

Blanca Gelabert

Palma

Cada pitido, cada detección, revela un fragmento de su vida: dónde se refugian, cuándo migran, cómo cambian sus hábitos según la temperatura o las estaciones. Esa red se llama Balearic Tracking Network (BTN) y está transformando la forma en que los científicos estudian —y protegen— los ecosistemas marinos de las Illes Balears.

Creada por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), la BTN se ha convertido en el eje tecnológico de dos ambiciosos proyectos científicos financiados por la Conselleria d’Economia, Hisenda i Innovació del Govern Balear dentro de los Planes Complementarios (Componente 17) del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia: COREMAR, centrado en la conectividad de las reservas marinas, y RATJADA, dedicado a descubrir los santuarios de reproducción de rayas y tiburones. Ambos comparten una misma idea de fondo: conservar el mar empieza por conocerlo a fondo.

Josep Alós realizando el mantenimiento de los receptores acústicos.

Josep Alós realizando el mantenimiento de los receptores acústicos. / Eneko Aspillaga

Una red que da voz al mar

La Balearic Tracking Network es, en palabras de los científicos que la operan, «una ventana al comportamiento invisible de la fauna marina». Actualmente cuenta con 38 receptores acústicos distribuidos entre Mallorca y Menorca, y su expansión a Ibiza y Formentera está prevista para el año 2026 gracias a financiación procede del Fondo para Fomentar el Turismo Sostenible (ITS 2024-2025), dentro del Plan Anual de Impulso del Turismo Sostenible del Govern de les Illes Balears. Cada receptor funciona como una estación de escucha que detecta las señales emitidas por los transmisores implantados en los peces.

«La telemetría acústica nos permite asomarnos a la vida de los peces como nunca antes lo habíamos hecho», explica Eneko Aspillaga, investigador del IMEDEA y coordinador del proyecto COREMAR. «Podemos saber cómo los peces, rayas y tiburones utilizan las reservas marinas, cuándo están más activos y qué zonas son esenciales para su supervivencia y reproducción».

El funcionamiento es tan preciso como delicado. Los peces son capturados cuidadosamente, anestesiados y sometidos a una pequeña cirugía en la que se les implanta un transmisor del tamaño de una pila. El dispositivo emite señales acústicas inocuas y únicas que los receptores registran cada vez que el animal pasa cerca. Las detecciones se almacenan junto con variables ambientales como la temperatura o la profundidad, lo que permite reconstruir la vida submarina con una resolución nunca antes alcanzada.

COREMAR: conectar reservas, conectar ecosistemas

El proyecto COREMAR (Conectividad de las Reservas Marinas de Baleares), financiado por el Govern Balear, nació con el objetivo de entender cómo se mueven las especies de interés pesquero entre las distintas reservas marinas del archipiélago.

Durante dos años de trabajo de campo, el equipo marcó 126 peces de especies emblemáticas como el mero (Epinephelus marginatus), el dentón, la serviola o la pastinaca, generando más de dos millones de detecciones de peces marcados, y cuatro millones de datos de temperatura del fondo marino.

Fotografía de una serviola.

Fotografía de una serviola. / Eneko Aspillaga

Los resultados fueron reveladores: los peces no permanecen confinados dentro de los límites de una reserva, sino que se desplazan regularmente entre distintas zonas protegidas, tejiendo una red ecológica invisible que mantiene la salud del ecosistema.

«Las reservas funcionan mejor cuando están conectadas», explica Aspillaga. «Si una reserva protege a los adultos reproductores y otra ofrece refugio a los juveniles, ambas se benefician. La conectividad es la clave de la resiliencia marina».

Un hallazgo particularmente sorprendente lo protagonizó un mero juvenil marcado en la Reserva Marina de l’Illa de l’Aire (Menorca) y recapturado meses después en la costa catalana. Fue la primera evidencia directa de un desplazamiento de larga distancia entre Baleares y la península.

«Es un caso anecdótico, pero enormemente simbólico», comenta Aspillaga. «Nos recuerda que el mar no entiende de fronteras políticas: lo que hacemos en Baleares puede tener efectos ecológicos en todo el Mediterráneo occidental».

El legado de COREMAR no termina con el cierre formal del proyecto. Los transmisores tienen baterías que duran entre cinco y diez años, lo que garantiza que los datos seguirán fluyendo durante la próxima década. La BTN, por tanto, ha quedado establecida como una infraestructura científica permanente, abierta a futuras investigaciones y colaboraciones internacionales.

Conectividad de las reservas marinas de Mallorca

Conectividad de las reservas marinas de Mallorca / Fuente: Proyecto COREMAR

RATJADA: siguiendo el rastro de rayas y tiburones

Si COREMAR puso los cimientos, el proyecto RATJADA está ampliando el alcance de la Balearic Tracking Network hacia nuevas especies y preguntas.

Liderado por el investigador Josep Alós (IMEDEA) y financiado también por el Govern Balear, RATJADA se centra en rayas y tiburones costeros, dos grupos tan carismáticos como amenazados.

El objetivo principal es identificar santuarios de reproducción —zonas donde las especies se aparean, desovan o crían— para establecer medidas de protección efectivas. Hasta ahora, localizar estos lugares era casi imposible: se requería seguir a los individuos durante todo su ciclo vital. Gracias a la telemetría acústica, eso empieza a cambiar.

Desde enero de 2025, el equipo ha marcado 110 ejemplares de especies como la raya obispo (Raja clavata), la musola (Mustelus mustelus) o la tembladera (Torpedo marmorata). Las primeras observaciones apuntan a que muchas especies migran a lo largo de la costa de Mallorca y regresan en primavera a aguas del Cap Enderrocat, en la bahía de Palma, para reproducirse.

«Hemos detectado patrones de fidelidad reproductiva», explica Alós. «Las mismas especies vuelven cada año a las mismas zonas. Identificar esos lugares donde los individuos adultos se agregan para reproducirse es fundamental para su conservación».

La tembladera, catalogada como vulnerable por la UICN, y la musola, muy apreciada en la gastronomía local, son dos de las especies más monitorizadas. RATJADA está proporcionando datos inéditos sobre su comportamiento y sus rutas de migración, sentando las bases para el establecimiento de santuarios marinos de reproducción en el archipiélago.

Una infraestructura al servicio del Mediterráneo

La BTN no actúa de forma aislada y no entiende de fronteras. Desde su inicio forma parte de la European Tracking Network (ETN), un consorcio continental que conecta cientos de proyectos similares desde el Atlántico hasta el Adriático. Esto convierte a Baleares en un nodo estratégico de seguimiento marino internacional, capaz de detectar peces que cruzan fronteras y ecosistemas.

«Gracias a la ETN, si un mero marcado en Menorca aparece meses después en la costa francesa o italiana, sabremos que es el mismo individuo», explica Aspillaga. «Estamos empezando a entender el Mediterráneo como un sistema verdaderamente interconectado».

Más allá de su valor científico, la red tiene un impacto social y político. Los datos recopilados sirven para guiar políticas de gestión pesquera para garantizar su futuro, diseñar nuevas reservas marinas y evaluar los efectos del cambio climático sobre las especies. En un mar sometido a crecientes presiones —turismo, contaminación, sobrepesca y calentamiento—, disponer de información precisa y continua es una herramienta de conservación de valor incalculable, tanto para la biodiversidad marina, como para los pescadores locales que ponen en valor los recursos pesqueros de las islas.

Qué hacer si pescas un pez con un transmisor

Si capturas un pez que lleva un transmisor acústico, mantén la calma: el dispositivo no representa ningún riesgo para ti ni para el medio ambiente. Si vas a liberar el pez, hazlo con cuidado y, si es posible, informa al equipo del IMEDEA del lugar y la fecha de la captura. Si el pez va a ser consumido o ha fallecido, extrae el transmisor con cuidado, guárdalo limpio y seco, y notifícalo a los investigadores para que puedan reutilizarlo y aprovechar los datos que aporta. Cada transmisor contiene información valiosa sobre los movimientos y hábitos del pez que ayuda a proteger los ecosistemas marinos.

En el proyecto COREMAR, los transmisores se implantan en especies como el mero, el dentón, la serviola y el espetón, para estudiar su uso en las reservas marinas.

En el proyecto RATJADA, se colocan en rayas y tiburones costeros, incluyendo la pastinaca, la raya obispo, la raya látigo, el águila marina, la musola y la tembladera, con el objetivo de identificar sus zonas de reproducción y rutas de migración.

Tecnología, ciencia y cooperación

Detrás del éxito de la BTN hay tanto innovación tecnológica como colaboración humana. Los receptores fondeados deben revisarse para descargar los datos periódicamente, una tarea que implica buceadores científicos, pescadores locales y técnicos especializados en ciencia de datos.

«Sin la cooperación del sector pesquero artesanal, muchos de estos proyectos no serían posibles», reconoce Alós. «Ellos conocen el mar como nadie y nos ayudan a localizar las zonas clave para instalar los receptores, siendo parte beneficiaria de estas iniciativas ya que, mejorar el conocimiento marino, garantiza su continuidad»

En el 2026, está previsto extender la infraestructura de la BTN hacia Ibiza y Formentera gracias a financiación procede del Fondo para Fomentar el Turismo Sostenible (ITS 2024-2025), dentro del Plan Anual de Impulso del Turismo Sostenible, creando un anillo de seguimiento acústico que cubra todo el archipiélago balear.

El mar como archivo viviente

Cada señal registrada por la Balearic Tracking Network es un fragmento de historia. Con millones de detecciones almacenadas, la red está construyendo un archivo vivo del comportamiento marino, una base de datos que permitirá analizar tendencias a largo plazo. Estos datos ayudarán a predecir cómo responderán las especies a los cambios en la temperatura, a la pérdida de hábitat o a las alteraciones en las corrientes, ofreciendo una herramienta valiosa frente al cambio climático.

«Nos gusta decir que la BTN escucha el mar», sonríe Aspillaga. «Cada pitido es una voz. Y cuantas más voces escuchamos, mejor entendemos lo que el mar nos quiere decir».

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