Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Chiringuitos fuera de la universidad

Recreación de cómo quedará el futuro campus del CEU San Pablo en el antiguo Riskal

Recreación de cómo quedará el futuro campus del CEU San Pablo en el antiguo Riskal / CEU

Matías Vallés

Matías Vallés

Después de la amnistía a los independentistas catalanes y de las salutíferas multas impuestas por Pablo Bustinduy a los estafadores, lo mejor del Gobierno Sánchez ha sido su asalto frontal a los quioscos que pretenden la categoría universitaria sin reunir ningún mérito para acreditarla. El país se desliza fluidamente hacia el hundimiento cultural, pero es innecesario acelerar esta depresión favoreciendo a engendros de pago.

Chiringuitos y academias fuera de la universidad, por difícil que sea enarbolar esta pancarta en una tierra donde su Universitat de les Illes Balears viene presidida por un rector indigno de su cargo, votado en contra por la mayoría de quienes acudieron a las urnas electrónicas y jamás votado por la inmensa mayoría de la comunidad universitaria. Ni siquiera defiende a la UIB.

Los vendedores de crecepelos universitarios se referirán a Harvard, Princeton y Yale, los florones por este orden de la Ivy League estadounidense. En primer lugar, los chiringuitos que promociona un Govern de singular anemia cultural son vulgares tabernas, frente a esos restaurantes de lujo. En segundo lugar, Trump ha demostrado al menos con su censura ignominiosa que los centros privados se nutren de miles de millones en impuestos. Así que ya está bien de regalar títulos, acreditaciones y notas infladas, con una superficialidad que obliga a esta escritura panfletaria.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents