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Día Internacional de la Mujer Emprendedora

Rosa López, joven emprendedora y fundadora de SCHWA: "Las mujeres ya no se callan, también lideran"

Su historia demuestra que liderar también es desafiar estereotipos

La mallorquina Rosa López fundó la empresa SCHWA siendo muy joven y hoy reivindica el papel de las mujeres que emprenden y transforman el futuro

Rosa López posando en su academia de la carretera Valldemosa nº42

Rosa López posando en su academia de la carretera Valldemosa nº42 / B.RAMON

Ana Belén L. Fuster

Palma

Emprender no es solo tener una idea: es atreverse, tomar decisiones difíciles y construir un espacio propio en un entorno que todavía cuestiona el liderazgo femenino. Rosa López lo sabe bien. Fundó SCHWA, una academia de idiomas, con apenas 24 años y, desde entonces, no ha dejado de asumir retos, derribar prejuicios y consolidar un proyecto que hoy inspira a otras mujeres a hacer lo mismo. Con claridad y determinación, comparte su recorrido como emprendedora y líder en un sector donde aún queda camino por abrir. Logró consolidar su negocio gracias a un crédito de 6.000 euros de MicroBank.

P: ¿Cómo fueron sus comienzos como empresaria?

A los 24 años me lancé a emprender. Tuve que aprender rápido sobre impuestos, leyes, recursos humanos, inversión… todo. No fue fácil, y muchas veces me sentí como si nadie me escuchara. Pero me di cuenta de que emprender no es solo montar algo, sino asumir la responsabilidad completa de tu proyecto. Y como digo siempre: ‘si tienes miedo, no dejes que te pare'.

P: ¿Cómo surgió la idea de SCHWA?

R: SCHWA nació como una academia de idiomas, pero mi objetivo nunca fue solo enseñar inglés. Lo que hago es un reflejo de cómo entiendo el liderazgo: individualizado, atento y respetando el ritmo y los intereses de cada alumno. No se trata solo de enseñar, sino de acompañar, entender y motivar. Todo esto es parte de lo que soy como empresaria.

P: ¿Alguna vez sintió que por ser mujer tenía que demostrar más?

R: Sí, muchas veces. Al principio, me obligaba a trabajar el doble para que me tomaran en serio. Me pasaba que, en reuniones, los hombres llevaban la voz cantante y parecía que lo que decía una mujer importaba menos. A veces me llamaban ‘profesora de inglés’ cuando yo estaba liderando una empresa. Aprendí a decir: ‘Ey, que estoy hablando’ y a que me escucharan. Ya no me callo.

P: ¿Cree que hay igualdad en el mundo empresarial?

R: Ha cambiado, pero aún cuesta. Según la generación que está arriba, cuesta más que se reconozca a las mujeres. Por eso es importante que no nos callen. Yo creo que ya las mujeres no se callan, digo siempre. No se trata de ser mejores que los hombres, sino de ser reconocidas como somos.

P: ¿Qué obstáculos cree que siguen existiendo para las mujeres?

R: Tiempo y conciliación. La maternidad recae principalmente sobre la mujer y eso frena muchas carreras. Me parece injusto que se nos exija ser empresarias, madres y trabajadoras sin facilidades reales. La igualdad no es solo ocupar puestos importantes, sino tener las herramientas y el tiempo para hacerlo. En un país donde la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente. Si el primer año de vida del niño los padres pudieran estar juntos con él, como en otros países, toda la carga no recaería sobre la madre. Esto ayudaría mucho a que las mujeres puedan crecer profesionalmente sin culpa ni obstáculos.

P: ¿Qué cambios cree que todavía son necesarios para que las niñas y las mujeres puedan crecer sin límites ni barreras en el ámbito profesional?

Ojalá que mi hija y todas las niñas que estudian aquí puedan ser lo que quieran. Si quieren ser empresarias, que se sientan con la fuerza de hacer cualquier cosa en cualquier sector y que nunca nadie las haga sentir menos. Que ocupar lugares importantes sea normal, no solo para la foto, sino para ser escuchadas y respetadas.

P: ¿Qué diferencia hay entre emprender y ser empresaria?

R: Cualquiera puede emprender, pero ser empresaria significa asumir la responsabilidad total de tu proyecto, liderar y aprender cada día. Emprender es una cualidad; ser empresaria es un compromiso. Yo he aprendido a asumirlo y a disfrutarlo, y quiero que las mujeres jóvenes sepan que también pueden hacerlo.

P: ¿Qué hace diferente a SCHWA frente a otras academias?

R: Cada alumno es diferente. No hay clases en grupo estándar, adaptamos el nivel a cada niño y adolescente según su ritmo, motivación e intereses. Lo más importante es que aprendan, que disfruten y que se sientan escuchados. No es solo inglés, es educación integral y atención personalizada.

P: ¿Qué consejo daría a mujeres que quieren liderar un proyecto propio?

R: Que no tengan miedo de asumir responsabilidades, que aprendan cada día y que no se comparen con nadie. ‘Si tienes miedo, no dejes que te pare’, eso es fundamental. Liderar significa decidir, equivocarte, corregir y crecer.

P: ¿Qué futuro le gustaría ver en las próximas generaciones de mujeres emprendedoras?

R: Que se sientan fuertes para cualquier cosa, que crezcan y se desarrollen sin sentir que las hacen menos. Que sea normal que una mujer ocupe cualquier puesto, dirija cualquier proyecto y sea escuchada. Y, por supuesto, que nunca dejen que el miedo las detenga.

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