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Pau Carbonell, joven con coche eléctrico: “Es una inversión a largo plazo, se pueden ahorrar unos 1.000 euros al año”

El sardiner considera que los vehículos eléctricos han mejorado notablemente en autonomía, pero reclama más infraestructuras de carga para que su uso sea realmente viable.

La familia de Pau Carbonell fue pionera y compró un coche eléctrico en 2017.

La familia de Pau Carbonell fue pionera y compró un coche eléctrico en 2017. / Pere Morell

Pere Morell

Pere Morell

Palma

Durante años, la escasa autonomía fue uno de los principales obstáculos para apostar por el coche eléctrico. Pero la situación ha cambiado de forma notable: los modelos más modernos alcanzan entre 500 y 600 kilómetros, lo que convierte a Mallorca en un territorio ideal por sus distancias cortas. «Antes eran muy diferentes. Los primeros coches eléctricos eran muy caros y apenas llegaban a 200 kilómetros de autonomía. Ir a Capdepera y volver era prácticamente imposible», recuerda Pau Carbonell».

El ingeniero industrial es natural de Son Sardina y su familia fue pionera en la compra de coches eléctricos: «Compramos un Smart en 2017 con poca autonomía, luego pasamos a un Golf de renting. Han evolucionado muchísimo; ahora la relación precio-autonomía es mucho mejor».

Uno de los puntos flacos para los amantes de la conducción en los coches eléctricos es que son todos automáticos y silenciosos. Sin embargo, para Carbonell esto no supone un problema: «Hay gente que prefiere que suene el motor; yo no. Lo encuentro mucho más cómodo: gas y freno, y ya está. Es suave y no hace ruido».

El ingeniero también destaca el alto ahorro: «Se ahorra mucho; es una inversión a largo plazo. Calculo que cada 100 km ahorras unos 8 euros. Si cargas en la calle, todavía es gratis. En ocho años habremos ahorrado una media de 1.000 euros anuales. Un coche de gasolina puede costar 20.000 euros nuevo, y uno eléctrico 30.000, pero con ayudas puede salir mucho más barato. Además, el mantenimiento es menor».

Carbonell también cuenta con una instalación eléctrica en su casa que aumenta la eficiencia: «Con placas solares y coche eléctrico puedes cargar casi gratis con energía del sol. Todo son inversiones a largo plazo: hay que coordinar cuándo cargarlo. Si tienes que ir a Manacor, por ejemplo, debes preverlo antes».

El joven también apela a la problemática de los puntos de carga como un freno a la hora de comprar un vehículo eléctrico: «Vamos muy atrasados: faltan puntos de carga y más autonomía. Si lo tienes en casa, perfecto; si no, toca buscar por la calle». En Son Sardina solo hay puntos de carga en el metro, a más de 10 minutos a pie del pueblo: «Yo tengo garaje, pero si vives en un piso tienes un gran problema».

Aun con todo, el sardiner comparte con los otros jóvenes que el futuro depara una sustitución de la gasolina por la electricidad en los vehículos. «Es difícil pronosticar los caminos que nos depara el futuro, pero sí creo que los coches eléctricos lo son», sentencia Carbonell.

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