La Armada recupera once años después el hangar del yate real Fortuna en la base naval de Portopí de Palma
El Ministerio de Defensa invierte 88.540 euros públicos en recuperar la operatividad de la instalación, que quedó en desuso tras la renuncia del hoy Rey emérito al barco y su posterior venta a Baleària
Las obras, que ya han empezado, tienen un plazo de ejecución de tres meses y repararán todos los muros perimetrales de la instalación, estrenada en el año 2000 para dar cobijo en invierno a la embarcación y reforzar la seguridad del monarca tras el atentado frustrado de ETA en 1995

Operarios desmontan los muros perimetrales del hangar del Fortuna en la base naval de Portopí / Miguel Vicens

Once años después del último viaje del yate real Fortuna, la Armada ha decidido recuperar el hangar de la base naval militar de Portopí donde pasaba los inviernos. Y hacerlo con una inversión pública aportada por el Ministerio de Defensa de 88.540 euros, que sirva para sustituir las partes de la instalación deterioradas por la falta de uso, el paso del tiempo y la corrosión provocada por su cercanía al mar, devolviendo la plena operatividad a la construcción.
El objetivo de las obras de reparación, adjudicadas por concurso público a la empresa Jumabeda S.L., cuyos técnicos ya están trabajando en Portopí con un plazo de ejecución de tres meses, es asegurar "la operatividad y el mantenimiento de las instalaciones", según consta en la memoria justificativa de la necesidad pública de la inversión, un documento que firma el capitán de navío Enrique Barrios Bueno, jefe de Infraestructuras del Arsenal de Cartagena de la Armada. El mismo documento subraya que para la Armada la ejecución del contrato "se considera imprescindible" para la recuperación del hangar del Fortuna.
La instalación se levantó entre 1997 y 2000, en la base naval, en el punto de mayor abrigo de la ensenada, en el periodo en el que el yate Fortuna se construía en los astilleros de Bazán (hoy Navantia), en la localidad de San Fernando, en Cádiz, con un coste de 18 millones de euros sufragados por 22 empresarios mallorquines y el Govern balear. Se trata de una construcción de dimensiones especiales por la envergadura de la nave, de 43 metros de eslora, 9 de manga y una altura máxima desde la quilla hasta el puente de mando superior (flybridge) asimilable a tres plantas de una vivienda, entre 9 y 10 metros. Y aun así, al yate real no le sobraba apenas espacio dentro de la instalación cuando era elevado en la rampa de varada por el cabrestante mecánico instalado en el interior.

Imagen lateral del hangar del Fortuna en Portopí con una parte de su fachada lateral desmontada / Miguel Vicens
El otro motivo de construcción del hangar fue el intento de atentado contra el Rey en el año 1995, que obligó a revisar los protocolos y a reforzar la seguridad del monarca en Mallorca y, especialmente, en la base naval de Portopí, escenario del plan frustrado de la banda terrorista para disparar con un fusil con mira telescópica al monarca desde un piso de la calle Rafaletes.
El hangar se construyó sobre un zócalo de piedra que sustenta una estructura de vigas metálicas, sobre la que se instalaron los muros laterales y también la cubierta. Esos muros son precisamente los que ahora se están desmontando para reparar la instalación, porque la obra se centra en la "reparación del friso o faldón superior del cerramiento perimetral de la nave hangar del antiguo barco Fortuna, como consecuencia del deterioro ocasionado por el efecto de la corrosión marina sobre las correas de sujeción de los paneles sándwich a la estructura portante de la instalación", concreta la memoria de la obra.
Los paneles sándwich son elementos de construcción prefabricados formados por tres capas unidas: dos chapas externas (habitualmente de acero, aluminio, fibrocemento o madera contrachapada) y un núcleo aislante en el centro, una solución muy utilizada en naves por su ligereza y rigidez, así como por su capacidad para aislar el interior del calor, la humedad y el ruido.
El 27 de marzo de 2014, tras renunciar el Rey al yate Fortuna un año antes y ser adquirido por la naviera Baleària por 2,2 millones de euros, el yate salió por última vez de la base naval y el hangar quedó en desuso. Con el nombre de Foners, el barco tiene ahora su sede en Ibiza, su casco ha sido pintado de azul marino y se alquila para charters por 20.000 euros al día.

Imagen del yate real Fortuna saliendo del hangar de Portopí en el año 2013 / Oscar Pipkin/Efe
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