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Al azar

El PSOE no gana sin Mazón

Sánchez y Mazón.

Sánchez y Mazón.

Matías Vallés

Matías Vallés

La política española se ha convertido en una disputa interna de las derechas, con la izquierda de atenta espectadora. Ha sido apasionante contemplar la autocombustión a fuego lento de Carlos Mazón, el personaje con el que nadie se tomaría una caña. Es revelador y entretenido que Feijóo no tuviera aparejado un sustituto para el presidente valenciano, un año después de que su sustitución fuera inevitable, cabe esperar que gobierne España con algo más de presteza y celeridad. Y todavía falta celebrar en todos los sentidos el capítulo con guion de Stephen King, las negociaciones levantinas entre PP y Vox, con la ultraderecha riéndose en la cara de sus socios como anticipo del vuelco estatal que imponen las encuestas.

El menú anterior no se lo salta el Ventorro, pero se echa en falta un plato de cierta enjundia, el papel de la izquierda contemplativa en el guiso. La comunidad y el país entero se regocijan de la dimisión del presidente valenciano, pero el PSOE no gana nada sin Mazón y el resto del progresismo sobresale por su insignificancia. Los socialistas se quedan a solas con la responsabilidad de la dana, que ahora mirará hacia la inhibición de Madrid. Pierden la coartada y no disponen ni de un sondeo benemérito que les conceda opciones electorales serias.

En la última encuesta de Prensa Ibérica, el PSOE de Diana Morant estaba por debajo del PP de Mazón, el resto es prosopopeya. La ministra no amarra ni un voto en sus intervenciones, interpreta apenas un contrapunto discreto al aquelarre de las derechas, desde su predisposición a sentirse horrorizada. En la traducción estatal de un guiso valenciano ayuno del ingrediente izquierdista, se insiste a menudo en los riesgos para el PP del ascenso de Vox, olvidando que esta progresión también asfixia el crecimiento socialista. Si Sánchez repitiera milagrosamente su resultado de 2023, se esfumaría frente al horizonte de 190 diputados de PP/Vox, donde el reparto del botín que tanto excita a los progresistas es lo de menos. Mazón no cambia el destino de España, quizás sea una buena noticia.

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