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Más de 30 tortugas regresan al mar entre aplausos en la playa de Can Pere Antoni

La suelta, organizada por el COFIB y el Govern balear, convierte una tarde de otoño en una celebración del ciclo de la vida

Así han sido liberadas 34 tortugas marinas nacidas este verano en la playa de Can Pere Antoni

Manu Mielniezuk

Ana Belén L. Fuster

Palma

A las cinco de la tarde, el sol empezaba a declinar sobre la bahía de Palma y la arena de Can Pere Antoni se teñía de cobre. El viento olía a sal y a promesa. Cincuenta personas, entre familias, voluntarios y curiosos, aguardaban el momento en que las 34 tortugas marinas volverían al mar, dos meses después de haber nacido en esa misma playa.

Una a una, las pequeñas Caretta caretta avanzaban hacia el agua, torpes y decididas, como si reconocieran el camino. Cada ola que llegaba parecía alentarlas. Cuando la primera desapareció bajo la espuma, un aplauso espontáneo rompió el silencio y el atardecer se volvió un poco más cálido.

"Volvemos a cerrar un ciclo", contaba Anna Torres, directora general de Medi Natural i Gestió Forestal del Govern balear,mientras observaba el horizonte. "Estas tortugas nacieron aquí, en julio, de un nido con 75 huevos. Diez las criamos en cautividad para fortalecerlas; las demás siguieron su curso natural. Hoy liberamos 34, ya con un caparazón más fuerte y más posibilidades de sobrevivir".

Torres hablaba de ellas con la ternura de quien conoce su fragilidad. "La Caretta caretta es una especie vulnerable en el Mediterráneo. Las capturas accidentales, el cambio climático y la alteración de las zonas de cría las ponen en riesgo. Pero Baleares se ha convertido en una nueva zona de nidificación. Es una buena noticia: la vida se adapta, busca nuevos refugios".

Cerca de ella, Guillem Félix, coordinador de fauna marina de la Conselleria de Agricultura, explicaba el proyecto Get Starting, que desde 2019 da una segunda oportunidad a estas criaturas diminutas. "Durante 10 o 12 meses las mantenemos en condiciones controladas para protegerlas de los depredadores. Es nuestro modo de darles un pequeño empujón. Luego el mar decidirá".

Félix recordaba también una noche de tormenta en Ibiza, cuando un temporal estuvo a punto de arrasar los nidos. "Decenas de voluntarios trabajaron más de 24 horas para levantar barreras de arena y salvar los huevos. Y nacieron. Esa vez entendimos lo que significa cuidar".

Entre el público, una niña de unos seis años seguía el rastro de una tortuga con los ojos muy abiertos. Su madre, voluntaria del COFIB, decía emocionada: “Estamos muy desconectados de la naturaleza, y momentos como este nos devuelven algo que habíamos perdido”.

El sol terminó de hundirse en el mar. Las últimas tortugas desaparecieron bajo las olas, y el rumor del agua borró sus huellas diminutas. En la orilla quedó el eco de los aplausos y la certeza de que, tal vez dentro de 30 años, alguna de ellas regresará a esta misma playa, guiada por la memoria del mar.

Más de 30 tortugas regresan al mar entre aplausos en la playa de Can Pere Antoni

Más de 30 tortugas regresan al mar entre aplausos en la playa de Can Pere Antoni / Manu Mielniezuk / MANU MIELNIEZUK

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