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Al azar

Trump envenena a la BBC

Sede de la BBC en el centro de Londres

Sede de la BBC en el centro de Londres / Europa Press

Matías Vallés

Matías Vallés

La BBC es el Papado de la religión informativa, con 21 mil sacerdotes. Incluso cuando ha tolerado la estridencia de sus cardenales, en grado sumo en la figura de Jeremy Paxman (mención a justificar más adelante), ha preservado el status de versión incontrovertible de la realidad. La dimensión religiosa de la Corporación ha estado más a menudo vigente en la pupila de los espectadores, sobre todo en los vinculados al periodismo, que en la propia Auntie Beeb, la tiita a la que solo escuchamos como música de fondo porque la sabemos incapaz de un desliz discursivo y por su inglés insuperable. Sin embargo, el volcán estalla periódicamente.

La última erupción de la BBC ocurrió en el programa Panorama que antiguamente presentó Paxman, al divulgarse un año después la yuxtaposición tramposa de fragmentos de la arenga de Trump, previa a la invasión del Congreso por sus seguidores. La Casa Blanca exigió venganza, y se ha cobrado ahora las cabezas del director general de la BBC y de la máxima responsable de los informativos, para regocijo del propio presidente americano en su red social, llamada Verdad y que incluye por tanto ‘Reverdades’.

Trump ha logrado envenenar hasta a la BBC, le hace perder los estribos y excederse en la posterior degollina. La tiita ha enloquecido, porque el magnate desquicia con mayor énfasis a sus enemigos acérrimos que a sus adeptos. Al periodismo responsable le cuesta aprender que el presidente estadounidense es monstruoso en sí mismo, no precisa edulcorantes. La idea de que los trumpistas requieren de una urgente ayuda psiquiátrica debe redirigirse a los enemigos del imperator, que pierden la brújula en un mundo que ya no se divide en izquierdas y derechas, sino en antiTrump y proTrump. Si alguien demanda que se le señale el ganador de esta redistribución ideológica, se ha convertido en víctima del maleficio. Y por si necesitan más carnaza, Trump y Xi Jinping nacieron en días consecutivos de junio, habría que exorcizar a los venidos al mundo en esas fechas aciagas.

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